Según su versión, la lancha interceptada transportaba cantidades sustanciales de narcóticos con destino a Estados Unidos, y el ataque respondía a instrucciones del presidente Donald Trump bajo la categoría de acción contra organizaciones terroristas designadas.
La operación tuvo lugar en aguas internacionales y, de acuerdo con el Pentágono, fue ejecutada como un “ataque letal y cinético”. Hegseth sostuvo que las fuerzas estadounidenses cuentan con la autoridad necesaria para actuar en defensa de su nación frente al narcotráfico.
El evento marca una escalada en la estrategia militar de Estados Unidos en El Caribe, en el contexto de una campaña creciente contra redes delictivas transnacionales.