RESPETO A LAS TRADICIONES Y CAPACIDAD DE DIÁLOGO: DECISIÓN DE BURGUEÑO EN SEMANA SANTA
Ajustar decisiones para beneficiar a la gente es una capacidad de no muchos gobernantes. En Tijuana, la decisión del alcalde Ismael Burgueño Ruiz, específicamente, en cuanto a exentar el cobro de permisos para actividades religiosas en Semana Santa es una muestra de sensibilidad política frente prácticas arraigadas en la vida comunitaria.
La medida no sólo elimina una barrera administrativa, sino que reconoce el valor social de las expresiones religiosas en la comunidad. Eso es una forma de gobernar junto a la gente, de comprender sus tradiciones y poner en primer lugar su identidad colectiva.
Sin embargo, toda decisión requiere ejecución y es ahí donde destaca el papel del secretario de Gobierno, Arnulfo Guerrero León, quien inmediatamente ejecutó un plan de coordinación con la Arquidiócesis de Tijuana para acuerdos concretos y vigilar orden, seguridad y certeza para los viacrucis que tendrán lugar el viernes 3 de abril.
Esto no es poca cosa, la decisión de Burgueño pasó por el trabajo de León y terminó en una política pública que contuvo una información falsa y la molestia de muchos grupos religiosos.
El resultado que se dio es una combinación. El alcalde prioriza la libertad de culto y la convivencia social, el secretario filtra la decisión con diálogo y organización con la iglesia católica tijuanense. Es una combinación que reduce tensiones, pone orden y seguridad y logra reforzar la legitimidad del gobierno de la ciudad.
Este caso va más allá de la decisión. Va más en el sentido de ajustar las políticas, hablar con la gente y resolver un problema. Al día de hoy, las asociaciones religiosas tijuanenses tienen certeza para sus actividades sin costo y, además, con seguridad y acompañamiento del gobierno.
