La iniciativa de Ismael Burgueño Ruiz de conformar y tomar protesta a más de mil comités vecinales es, están ya señalando especialistas en materia de participación ciudadana, una apuesta de fondo para mejorar la relación entre sociedad y gobierno.
En una ciudad marcada por un crecimiento alto, una marcada desigualdad entre colonias y una desconfianza histórica hacia las autoridades, la decisión del alcalde de dar cobertura a todas las colonias es asumir un control compartido con la gente.
Así, Burgueño empieza desde abajo, como marcan los lineamientos morales de la Cuarta Transformación.
La iniciativa no parece ser improvisada, ya que, al inscribir a los comités como parte del reglamento, Burgueño les otorga un estatus que va más allá de gestores sociales, son parte de la estructura del gobierno.
No son intermediarios informales, sino son figuras con deberes claros con la legitimidad que siempre tendrá la ciudadanía.
Al tomarles protesta a los más de mil comités, Burgueño señaló que de hacer bien su trabajo "que se les reconozca, y si no, que se les demande", lo que revela que la evaluación del desempeño del gobierno correrá por la gente, lo que es poco común entre los gobernantes de la actualidad.
La estrategia es bien vista por especialistas en mecanismos de participación, ya que con esa acción Ismael Burgueño consolida cierto liderazgo, organiza a la gente y se mantiene cerca de ella para ver los resultados que deberá tener no una delegación municipal, sino una colonia, con su identidad y sus problemáticas específicas.
Gobernar en territorio es una demanda de Claudia Sheinbaum Pardo y con ello el alcalde lo cumple y, junto con ello, se avanza en la tan necesaria construcción del tejido social. En términos generales, se trata de construir el poder desde la estructura social.