El presidente de Estados Unidos confirmó que su administración está negociando con las autoridades de La Habana, sugiriendo que podría concretarse una "toma amistosa" de la isla
WASHINGTON D.C.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encendió las alarmas diplomáticas este viernes al plantear ante periodistas la posibilidad de una “toma amistosa y controlada” de Cuba, en un contexto de intensas negociaciones entre su administración y el gobierno cubano.
“El Gobierno está hablando con nosotros, están en grandes problemas, no tienen dinero. Pero están hablando con nosotros y tal vez tengamos una toma amistosa de Cuba”, dijo Trump al salir de la Casa Blanca, en declaraciones que han sido interpretadas como una invitación abierta a un cambio de régimen negociado.
Las palabras del mandatario se dan en medio de lo que Washington describe como un diálogo con las autoridades de la isla comunista (a las que Trump se ha referido en varias ocasiones como “en grandes problemas” por su delicada situación económica) y mientras su secretario de Estado, Marco Rubio, lidera conversaciones de alto nivel con figuras cercanas al actual liderazgo cubano.
Analistas internacionales han vinculado estas señas verbales con la crisis estructural que atraviesa Cuba en 2026, marcada por una caída en los suministros energéticos tras el bloqueo de petróleo desde Venezuela y la prolongada tensión bilateral con Washington, que ha endurecido sanciones y presionado por transformaciones políticas profundas en la isla.
Hasta ahora, el gobierno cubano no ha confirmado oficialmente el alcance de las negociaciones, aunque ha reconocido contactos técnicos con representantes estadounidenses, sin que se hayan detallado compromisos concretos. En La Habana, autoridades advierten contra cualquier intento de intromisión en su soberanía, mientras sectores moderados plantean la posibilidad de explorar acuerdos para aliviar la crisis económica.
La propuesta de Trump, inusitada en la retórica presidencial reciente, podría marcar un punto de inflexión en la relación Estados Unidos-Cuba, que ha oscilado históricamente entre hostilidad, tensiones diplomáticas y breves periodos de acercamiento desde mediados del siglo XX.