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martes 28 de abril 2026

Por Redacción

Entre apagones y escasez por bloqueo, Cuba consigue refinar su propio petróleo

El presidente Miguel Díaz-Canel celebró el avance como un cambio de paradigma dentro del país. “Rompimos un criterio, un tabú que había en el país, de que el crudo nacional no se podía refinar”

Luego de las fuertes limitaciones energéticas que enfrenta, Cuba dio a conocer avances en el procesamiento de su petróleo más complejo, un tipo de crudo caracterizado por su alta densidad, viscosidad y elevado contenido de azufre.

La información fue confirmada por Irene Barbado Lucio, directora general de la Refinería Hermanos Díaz, quien explicó que se realizaron adecuaciones en las instalaciones para trabajar con este tipo de hidrocarburo, especialmente tras la interrupción del suministro de crudo más ligero que el país adquiría antes del endurecimiento de sanciones por parte de Estados Unidos.

Según detalló a medios oficiales, el objetivo fue lograr lo que en términos técnicos se describe como “hacer correr” el crudo pesado, es decir, facilitar su procesamiento. El resultado fue una prueba experimental que permitió obtener diésel, nafta y otros combustibles utilizables.

El procedimiento aplicado se basa en una tecnología de termoconversión desarrollada por el Centro de Investigaciones del Petróleo, que consiste en someter el crudo a un calentamiento controlado para descomponer sus compuestos más complejos. Con ello, se busca mejorar sus propiedades y facilitar su manejo en procesos industriales.

Durante el encuentro de abril del Consejo Nacional de Innovación, especialistas de la Unión Cuba-Petróleo (CUPET) explicaron que esta alternativa surge ante la escasez de nafta, un insumo clave para reducir la viscosidad del petróleo. Esa carencia, indicaron, está relacionada con restricciones externas que han afectado el suministro energético del país.

El director adjunto de CUPET, Irenaldo Pérez, señaló que el proceso intenta precisamente disminuir la viscosidad sin depender de mezclas con nafta, un recurso limitado en la actualidad.

El presidente Miguel Díaz-Canel celebró el avance como un cambio de paradigma dentro del país. “Rompimos un criterio, un tabú que había en el país, de que el crudo nacional no se podía refinar”, afirmó. En otro momento añadió: “Rompimos un criterio, un tabú que había en el país, de que el crudo nacional no se podía refinar, que no se podía emplear en otras cosas, y prácticamente lo teníamos condenado a que se usara directamente en un grupo de termoeléctricas”.

No obstante, el propio gobierno reconoce que la investigación no es completamente nueva. Díaz-Canel admitió que ya existía trabajo científico previo: “Para sorpresa mía el tema no era empezar a investigar, es que ya había ciencia constituida, había investigación; lo que había que hacer era ordenar y articular”.

Además, aunque el anuncio ha sido presentado como un avance relevante, también se ha señalado que en Cuba ya existen antecedentes de procesamiento de crudo nacional, como el caso de la refinería Sergio Soto, en Sancti Spíritus, que opera con este tipo de petróleo desde 2010.

A nivel internacional, tecnologías similares —como el visbreaking, el craqueo térmico o la coquización— se utilizan desde hace décadas en países como Venezuela, Canadá y México para tratar crudos pesados. En ese sentido, especialistas consideran que el desarrollo cubano representa más una adaptación local que una innovación inédita.

Por ahora, el proyecto no contempla una planta industrial a gran escala. Las autoridades han indicado que se avanza hacia una planta piloto en Cabaiguán, aunque no se han dado a conocer costos ni plazos concretos.

Las pruebas realizadas han tenido un alcance limitado. En una corrida experimental en Santiago de Cuba se produjo nafta suficiente para aproximadamente 15 días de operación en actividades petroleras y de gas en Varadero. También se obtuvo diésel considerado comercializable, aunque sin especificaciones de alta calidad, mientras que el fuel continúa en evaluación para su posible uso en generación eléctrica y en la industria del níquel.

Este anuncio ocurre en medio de una crisis energética que afecta a la isla, con apagones prolongados y un déficit eléctrico que supera los mil 300 megavatios. La producción nacional de petróleo ronda los 40 mil barriles diarios, insuficientes para cubrir la demanda interna.

En este escenario, el gobierno cubano insiste en aprovechar sus propios recursos como vía para reducir la dependencia de importaciones, al tiempo que impulsa fuentes renovables como la energía solar, eólica y la biomasa.

Sin embargo, los resultados obtenidos hasta ahora aún no representan un cambio tangible en la vida cotidiana de la población, que continúa enfrentando interrupciones constantes en el suministro eléctrico.