Inicia desembarco de pasajeros del crucero con hantavirus en Tenerife
La OMS reiteró que el riesgo para la población sigue siendo bajo pese al brote registrado en el MV Hondius
TENERIFE, ESPAÑA.- El crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus que dejó al menos tres personas fallecidas, inició este domingo el desembarco escalonado de pasajeros en Tenerife, España, bajo un amplio operativo sanitario y de seguridad coordinado por autoridades españolas y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La OMS insistió en que la situación “no es otro COVID” y sostuvo que el riesgo para la población de Tenerife continúa siendo “bajo”, pese a la alarma internacional generada por el brote detectado a bordo del barco neerlandés.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dirigió un mensaje público a la población de Canarias para pedir calma y respaldar la decisión del Gobierno español de recibir el crucero por razones humanitarias y sanitarias.
El organismo internacional confirmó al menos cinco casos oficiales de hantavirus vinculados al crucero, aunque advirtió que podrían surgir más contagios debido al periodo de incubación del virus, que puede extenderse varias semanas.
La cepa detectada corresponde al virus Andes, identificado como la única variante conocida de hantavirus con capacidad de transmisión entre personas bajo condiciones limitadas y de contacto estrecho.
El operativo de evacuación comenzó con pasajeros españoles, quienes fueron trasladados en lanchas hacia el puerto de Granadilla y posteriormente movilizados en vehículos controlados hasta el aeropuerto Tenerife Sur para ser enviados a Madrid, donde cumplirán cuarentena médica.
Autoridades españolas desplegaron corredores sanitarios, transporte sellado y vigilancia especial para evitar contacto entre pasajeros y población local.
El desembarco continuará conforme a la disponibilidad de vuelos internacionales para repatriar a ciudadanos de más de 20 países, incluidos Países Bajos, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá.
El crucero llegó a Tenerife escoltado por cuerpos de seguridad y servicios marítimos, mientras persistían tensiones políticas entre el Gobierno central español y autoridades de Canarias, que inicialmente rechazaban permitir el arribo del barco por temor a riesgos sanitarios.