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Cancillería responde a propuesta de intervención militar: “La soberanía es irrenunciable”

Ted Cruz insistió públicamente en que el gobierno de Claudia Sheinbaum debería aceptar el envío de tropas estadounidenses para enfrentar a los cárteles

La visita del senador republicano Ted Cruz a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) abrió un nuevo frente diplomático entre México y Estados Unidos. Tras el encuentro privado que sostuvo este viernes con el canciller Juan Ramón de la Fuente, Cruz insistió públicamente en que el gobierno de Claudia Sheinbaum debería aceptar el envío de tropas estadounidenses para enfrentar a los cárteles.

El planteamiento fue recibido con firmeza por la cancillería mexicana, que a través de un comunicado reiteró que “nuestra Constitución y leyes establecen con claridad que las funciones en materia de seguridad dentro del territorio de nuestro país corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas”.

Aunque reconoció que existe cooperación en materia de seguridad con Washington, la SRE subrayó que esta relación se sostiene “siempre con respeto a la soberanía, que es irrenunciable”. En ese sentido, recordó que desde hace meses se trabaja con el Departamento de Estado en un nuevo programa bilateral basado en los principios de confianza mutua, responsabilidad compartida y “cooperación sin subordinación”, en palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum.

De la Fuente transmitió directamente esta posición al legislador texano durante la reunión en la sede de la cancillería. No obstante, al salir del encuentro, Cruz insistió en su propuesta y aseguró que derrotar a los cárteles “es muy importante para que los ciudadanos [mexicanos] no vivan con miedo”.

El senador republicano vinculó el tema de seguridad con la agenda migratoria y con el comercio bilateral. Afirmó que, si México acepta la ayuda militar estadounidense, ambos países podrían “proteger a los ciudadanos de su violencia horrible” y, al mismo tiempo, abrir la puerta a “una victoria que crea empleos en ambos lados”.

Cruz puso como ejemplo los casos de El Salvador y del Plan Colombia. Sobre el primero, señaló que el presidente Nayib Bukele logró reducir en 98% la tasa de homicidios al encarcelar a los líderes de las pandillas. En cuanto a Colombia, recordó la cooperación entre Álvaro Uribe y George W. Bush como modelo de éxito.

“Mi mensaje es: acepten nuestra oferta como amigos. Así como Colombia lo hizo, tomemos de la mano a los cárteles y eso hará que la gente de Estados Unidos y de México esté más segura”, remarcó.

La postura oficial del gobierno mexicano, sin embargo, fue categórica: la seguridad nacional no es negociable ni delegable.