La caída de Maduro y la deuda democrática con millones de venezolanos en el exterior
La captura de Nicolás Maduro marca un punto de quiebre en la crisis política de Venezuela y reaviva el debate sobre su déficit democrático.
La captura de Nicolás Maduro representa un punto de quiebre en la crisis política de Venezuela y vuelve a colocar en el centro del debate el déficit democrático que ha marcado al país en los últimos años. El hecho ocurre en un contexto en el que Venezuela vive una de las mayores crisis migratorias del mundo, con entre 7.7 y 7.9 millones de ciudadanos residiendo fuera del territorio nacional, según estimaciones de la ONU y agencias internacionales.
En procesos electorales recientes, una elección presidencial en Venezuela puede definirse con alrededor de 5 millones de votos, una cifra ampliamente superada por el tamaño de la diáspora. Sin embargo, la mayoría de los venezolanos en el exterior no pudo participar en las votaciones, ya que solo alrededor de 69 mil ciudadanos estaban inscritos para votar fuera del país, menos del 1 % del total de migrantes.
Organismos internacionales y centros de análisis electoral han documentado que las trabas administrativas, los requisitos de residencia legal y la falta de actualización del registro electoral impidieron que millones de venezolanos ejercieran su derecho al voto. Para especialistas, de haber existido un mecanismo amplio y accesible de votación en el exterior, el peso electoral de la diáspora habría sido determinante en cualquier contienda presidencial.
En este escenario, la captura de Maduro no solo marca un giro político de alto impacto, sino que también reactiva el debate sobre la legitimidad del poder, la representación democrática y el papel de millones de venezolanos excluidos del sistema electoral, dentro y fuera del país.