¡Enlace copiado!

Elmo Renista

Elmo Renista
DAN A ALEJANDRA ANG EL BENEFICIO DE LA DUDA
Hoy en el Congreso del Estado las bancadas de la 4T respaldaron a Alejandra Ang ante el intento de la oposición de que saliera de la presidencia de la Comisión de Fiscalización. Con 18 votos a favor, la bancada morenista con el apoyo del Partido Verde Ecologista rechazaron la propuesta conjunta del PAN y de Movimiento Ciudadano y reafirmaron a la ex directora de Bienestar Municipal al frente de las labores de Fiscalización del Gasto Público.

La noticia fue en parte bien recibida por el sentido de unidad y solidaridad de los compañeros de Ang Hernández, que cerraron filas para apoyar a una compañera ante un suceso que ha generado inconformidad social. Eso refleja, sin duda, fortaleza política que será muy necesaria ante los retos que representa el proceso electoral 2026-2027, qué tendrá su momento cumbre en la jornada electoral del próximo año.



Sin embargo, vale la pena mencionar que si bien la unidad vale, es mejor recibido y vale más tener congruencia y no justificar lo que a todas luces es injustificable, como es tener casi un millón de pesos no declarados e inventar un cruce internacional con eso.

Siendo claros y en honor a la verdad, Alejandra Ang no ha aclarado con pruebas ni a las autoridades de Estados Unidos, ni a las mexicanas, ni tampoco a la sociedad que paga su salario de dónde salió ese dinero. Sí, ha dicho que son ahorros personales y familiares, pero no ha mostrado una documentación que lo compruebe. Eso solamente genera un clima de sospecha alrededor de su persona.



Esa tendencia de señalamientos e incertidumbre no solo la arrastra a ella, sino también a sus compañeros morenistas en el Congreso del Estado de Baja California y a toda la Cuarta Transformación en el estado, situación que es especialmente delicada ante los retos político electorales que están a la vuelta de la esquina.
Elmo Renista
LA JUGADA POLÍTICA DE MARÍA CORINA MACHADO
La reunión entre Donald Trump y María Corina Machado es, más allá de lo que se ha dicho en la prensa internacional, un mensaje político con mucho simbolismo y con varios a varios destinatarios al mismo tiempo. Es un mensaje al régimen de Nicolás Maduro, a la oposición venezolana, a la comunidad internacional y al propio electorado estadounidense.

Machado llega a Washington como una figura que puso en el mapa mundial la causa venezolana en el momento más delicado de su lucha. 

Trump, por su parte, entiende perfectamente el valor de ese encuentro, ya que recibirla es enviar una señal de respaldo político sin comprometerse, y enviar un golpe blando contra los gobiernos que identifica como enemigos ideológicos.



La entrega simbólica de la medalla del Premio Nobel de la Paz, más allá de la exageración mediática de “ofrecerle el Nobel”, es el punto más notorio. No se trata de transferir un galardón imposible de ceder, sino que Machado intenta asociar su causa con la figura de Trump como garante internacional de presión contra el régimen venezolano hoy dirigido por Delcy Rodríguez. Es una apuesta arriesgada, pero calculada.

Para Trump, el gesto funciona tanto el interno como el externo. El presidenta de Estados Unidos refuerza su imagen de líder fuerte frente al socialismo latinoamericano y le permite capitalizar una causa democrática sin asumir ningún costo político. Movida de baji riesgo.

En el fondo, la reunión no habla del Premio Nobel, sino del poder en el continente americano, de cómo los líderes manejan las narrativas y de la urgencia de la oposición venezolana de no desaparecer del mapa.