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Elmo Renista
ISMAEL BURGUEÑO TOMA EL TERRITORIO POR UNA "TIJUANA SALUDABLE"
En las acciones de la política en lo municipal, pocas son las decisiones que pesan, por eso es importante que las políticas públicas estén enfocadas a tocar la vida cotidiana. Que se haya realizado la apertura de nuevas Unidades Preventivas “Tijuana Saludable” en las colonias Las Fuentes y El Dorado forma parte de un mensaje político que ha sido construido por el alcalde Ismael Burgueño Ruiz.
"Lo que prometemos, lo cumplimos", escribió el presidente municipal al inaugurar una nueva unidad. En un entorno donde la desconfianza ciudadana hacia los gobiernos locales persiste, la frase de Burgueño apunta directo hacia la credibilidad. Burgueño no habla de proyectos que están en proceso sino de espacios que ya están abiertos y disponibles para la gente que habita en las colonias populares.

El eje de la discusión no es otro más que la prevención, trato digno, salud como derecho y no privilegio; en los mismos términos que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lo expone en sus constantes recorridos por el territorio nacional. No hay tecnicismos involucrados, sino una acción social paplable.
En esas clínicas hay primer contacto y cercanía territorial, Burgueño está poniendo encima de todo la presencia física en las colonias, no quedarse 24 horas encerrados en oficinas.
En el contexto de una ciudad con fuertes desigualdades en acceso a servicios médicos, la expansión de estas unidades está construyendo (y así lo reflejan las encuestas) una imagen de gobierno humanista y de proximidad. Más que clínicas, son símbolos de administración activa en territorio.

Burgueño apuesta, entonces, a que la política social municipal sea visible, tangible y replicable colonia por colonia. Si logra consolidar cobertura sostenida y calidad constante, “Tijuana Saludable” podría convertirse no solo en programa social, sino en un modelo de atención a la gente replicable en otros puntos del Estado y el país.
EL EGO POLÍTICO Y EL DESDÉN: EL CASO DE MONTSERRAT CABALLERO
La reciente entrevista de Montserrat Caballero, en donde se destapa muy anticipadamente por la gubernatura para 2027, no fue un simple ejercicio de reflexión, sino un acto de exhibicionismo para autoafirmarse como valiosa, sin que nadie más se lo esté diciendo. En cada respuesta que Montserrat contesta se dibuja una realidad alterada donde ella es la única con experiencia, la más votada, la incomprendida, la perseguida y, por supuesto, la única capaz de gobernar Baja California.
El problema por supuesto no es la aspiración que tiene la ex presidenta municipal, sino el tono con el que la expone. Habla de “morenos de cepa”, y, sin más, descalifica a posibles aspirantes por lo que ella considera falta de experiencia. Incluso sugiere que muchos gobiernan por “banalidad”.

Pero la realidad del otro lado del espejo la refleja de cuerpo entero. Su propia gestión en Tijuana estuvo marcada por confrontaciones constantes, polémicas públicas, tensiones con los empresarios y cuestionamientos permanentes, día con día, por sus nulos resultados en seguridad y servicios, estando personas muy cercanas a ella y colaboradores involucrados en actos delictivos. Que hable de eficacia que no coincide con la percepción de la administración que ella dejó.
Incluso, haciendo lucir más coraje que reflexión y análisis, la ex alcaldesa llama "flamante" al actual presidente municipal. Ese desdén tan marcado en política revela más coraje e inseguridad que fortaleza. Criticar a quienes hoy gobiernan cuando ella ya tuvo su oportunidad proyecta una imagen de superioridad moral que no se puede sostener.
El argumento de competir “sin aparato” pretende colocarse en una supuesta pureza democrática ahora por el PT, pero omite que también ejerció poder, estructura y reflectores cuando fue alcaldesa y los señalamientos de malos manejos y la fortuna que usa ahí están. Los tijuanenses no olvidan el presente, pero tampoco el pasado.

Si la antesala de 2027 va a ser construida por Montserrat Caballero sobre agravios, ego y ajustes internos, difícilmente conectará con una ciudadanía que está cansada de los protagonismos. Así como los conflictos innecesarios y la torpeza colapsaron su gobierno ayer, pueden derribar sus aspiraciones ultra personales de hoy.