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Elmo Renista

BURGUEÑO LLEGA AL TOP 10 DE ALCALDES CON MÁS CRECIMIENTO EN MÉXICO
Que Ismael Burgueño Ruiz, alcalde de Tijuana, haya subido tres puntos de aprobación entre diciembre y febrero, en tiempos de tanta crítica y movimientos políticos, no es para nada cosa menor.

El responsable de la administración en Tijuana aparece en el radar nacional con un dato que, aunque modesto en apariencia, tiene implicaciones más profundas. Y es que pasar de 52% a 55% de aprobación en dos meses es ya una tendencia.

El ranking de Mitofsky no mide simpatías espontáneas ni aplausos de evento. Mide la percepción ciudadana, y en política eso es básicamente la moneda de cambio.

Estar por encima del 50% indica que al menos por ahora la historia de Burgueño en la administración está dejando una opinión positiva en la mayoría de la gente.

Burgueño no lidera el ranking, pero tampoco lo necesita. Estar en la octava posición entre los alcaldes con mayor crecimiento lo pone en una zona interesante en una estabilidad local. Eso en un municipio tan complejo como Tijuana es notable.

El dato relevante no nada más el porcentaje, sino el momento. El incremento ocurre en un contexto donde la gestión municipal enfrenta presión constante en temas de seguridad, movilidad y servicios. Burgueño sube en aprobación en ese entorno complejo. Los próximos meses dirán cómo evoluciona esa historia política.
REGRESA SHEINBAUM EL AGUA A LOS MUNICIPIOS DE BAJA CALIFORNIA
Hay días en que las acciones de gobierno pasan de ser comunicados del día a noticias que cambian la historia. La entrega de concesiones de agua a los municipios de Baja California es uno de esos momentos. Con todo y dinero, control político y diálogo detrás.

Claudia Sheinbaum entiende bien el juego polítio. Su decisión no solo reordena la gestión del agua en el estado, sino que desmantela un esquema donde intermediarios capturaban rentas sin producir en la misma proporción.

Se trata de quitarle el poder al mercado abusivo y darle el control al estado. Con esto habrá también más responsabilidad para el gobierno estatal.

El movimiento va en el mismo sentido de otro de la 4T. Quiere acabar con privilegios creados por abusos diseñados en el periodo neoliberal, devolver recursos al “pueblo” y vincularlo con una tradición histórica que remite a igualdad ante la ley. La estrategia es comunicar que es una nueva etapa para un derecho human básico.

Del lado local, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda supo capitalizar el movimiento con mucha precisión. Usar el término de justicia hídrica enfoca el anuncio. Baja California pasa a convertirse en beneficiario directo de un acto que reordena el tablero en un tema sensible.

La coordinación entre presidenta y gobernadora es ya muy evidente para muchos, aunque hubo quienes quisieron inventar distanciamiento. Sheinbaum define el marco y ejerce el poder, mientras que Ávila lo traduce en legitimidad a nivel local. El que gana es el bajacaliforniano en general.