A cuatro años de la explosión ocurrida en un edificio de departamentos de la colonia 20 de Noviembre, en Tijuana, las víctimas continúan esperando que se determinen responsabilidades por la muerte de una mujer y las graves lesiones que sufrieron dos sobrevivientes.
El hecho ocurrió la noche del 18 de abril de 2022 en el Condominio Peralta, ubicado en la calle Ángela Peralta número 12020. La explosión provocó el colapso de una pared entre dos departamentos y la muerte de SongEui Lee, ciudadana de Corea del Sur, quien quedó atrapada entre los escombros.
En el lugar también se encontraban Thomas Trinh y Brendan G. Woods, quienes sobrevivieron con quemaduras de segundo y tercer grado y otras lesiones graves.
Trinh sufrió quemaduras desde la cabeza hasta la cadera, ha requerido más de 20 cirugías en las manos y presenta problemas de visión, daños musculares, dolor crónico y estrés postraumático. Woods permaneció tres meses en coma inducido debido a las lesiones provocadas por el fuego y la inhalación de gas y humo caliente, además de presentar afectaciones en distintos órganos, problemas para caminar y complicaciones cardíacas.
La investigación sostiene que la explosión estaría relacionada con irregularidades en la instalación del Gas L.P. y con las condiciones en las que operaba el inmueble.
De acuerdo con la documentación del caso, el edificio no contaba con dictámenes, permisos de construcción ni licencia de terminación de obra, pese a que ya era utilizado como vivienda. El propietario era Víctor Eliud R. Garibay, mientras que Juan Ramírez Ríos estuvo a cargo de la construcción y posteriormente de la administración y arrendamiento de los departamentos.
Uno de los principales señalamientos está dirigido contra la empresa encargada del suministro de Gas L.P., debido a que, según la investigación referida por las víctimas, el servicio habría sido instalado sin contar con el dictamen de una Unidad de Verificación y sin realizar previamente una prueba de hermeticidad para descartar fugas.
Los peritajes también señalan irregularidades en la conexión entre la tubería de gas y la estufa. La rosca no presentaba desgaste ni teflón, por lo que se sostiene que la manguera de suministro nunca habría quedado correctamente conectada.
La carpeta de investigación fue abierta el mismo día de la explosión, pero cuatro años después continúa en integración. Las víctimas han denunciado además presuntas irregularidades durante el proceso, entre ellas la pérdida de la carpeta durante los primeros dos años y la desaparición de documentos relacionados con las víctimas y distintas diligencias.
También presentaron una queja ante órganos de control y ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. En la documentación se acusa a una exfiscal coordinadora de haber recibido dinero para obstaculizar la investigación y modificar el rumbo del caso. Este señalamiento forma parte de las denuncias de las víctimas y no se presenta en la ficha como un hecho judicialmente acreditado.
Además de la investigación penal, se promovieron demandas por daño moral y daño punitivo contra empresas relacionadas con el suministro de Gas L.P. y contra quienes aparecen como responsables del inmueble. Los procesos también han enfrentado retrasos relacionados con diligencias y peritajes pendientes.
Cuatro años después de la explosión, SongEui Lee permanece como la víctima mortal del caso, mientras Thomas Trinh y Brendan Woods continúan con secuelas físicas derivadas de las quemaduras y lesiones sufridas aquella noche. Juhoo Jung, esposo de Lee, también enfrenta afectaciones emocionales y psicológicas tras la muerte de su esposa.
La investigación continúa abierta y las víctimas siguen buscando que se establezcan responsabilidades por las condiciones del inmueble, la instalación del servicio de gas y las actuaciones realizadas después de la explosión.