Por Christian Zúñiga
Entre el costo de mantener un camión y la necesidad de trabajar: transportistas se manifiestan en Tijuana
Uno de los puntos centrales de la movilización es el cambio previsto en el límite de ingresos para acceder al estímulo fiscal relacionado con el pago de peajes.
TIJUANA.- La movilización de transportistas de carga que recorrió este lunes distintas vialidades de Tijuana puso sobre la mesa una problemática que va más allá de una protesta: las condiciones económicas, fiscales y de seguridad en las que opera uno de los sectores que mantiene en movimiento las mercancías que llegan a comercios, industrias y hogares.
Desde las inmediaciones de la Aduana de Importación de Otay, operadores de tractocamiones y otras unidades de carga participaron en una manifestación pacífica para visibilizar sus inconformidades y solicitar atención a las demandas del gremio.
Durante el recorrido, los participantes mantuvieron una actitud tranquila, cedieron el paso a automovilistas y peatones y avanzaron por diferentes puntos de la ciudad sin convertir la movilización en una confrontación con quienes transitaban por las mismas vialidades.
La caravana pasó por el sector del aeropuerto y la colonia Libertad, continuó hacia Palacio Municipal y el bulevar Paseo de los Héroes, en Zona Río, y posteriormente se incorporó a la Vía Rápida para dirigirse hacia la zona de la Central Camionera y regresar a Otay.
La jornada formó parte de las movilizaciones convocadas a nivel nacional por organizaciones del autotransporte de carga, en un contexto de inconformidad por las condiciones de operación de las empresas y los cambios fiscales previstos para 2027.
Mantener un camión en circulación implica mucho más que combustible
Detrás de cada unidad que transporta mercancías existe una operación que requiere combustible, mantenimiento mecánico, neumáticos, seguros, pago de peajes y cumplimiento de obligaciones fiscales, además del trabajo de los operadores que recorren carreteras durante sus jornadas.
Estos gastos se acumulan en una actividad en la que los vehículos deben permanecer en condiciones adecuadas para trabajar, mientras las empresas buscan mantener sus compromisos de entrega y cubrir los costos de cada traslado.
En Tijuana, ciudad vinculada directamente con el intercambio comercial entre México y Estados Unidos, el autotransporte tiene una función relevante para el movimiento de mercancías a través de la frontera.
Por ello, las preocupaciones del sector no se limitan a los propietarios de las unidades. Las condiciones en las que operan también pueden repercutir en los empleos relacionados con la logística, los tiempos de entrega y la continuidad de las cadenas de suministro.
Los transportistas que participaron en la convocatoria nacional han señalado que el incremento de los gastos operativos y las condiciones fiscales dificultan mantener la actividad. Su planteamiento es que las medidas económicas consideren los costos reales que enfrentan las empresas, desde las pequeñas operaciones hasta las compañías con flotas de mayor tamaño.
El debate fiscal que motivó parte de la inconformidad
Uno de los puntos centrales de la movilización es el cambio previsto en el límite de ingresos para acceder al estímulo fiscal relacionado con el pago de peajes.
De acuerdo con los planteamientos difundidos por representantes del sector, el umbral considerado para el ejercicio fiscal de 2027 bajaría de 300 millones a 250 millones de pesos anuales. Los transportistas han solicitado que el límite se actualice y han planteado llevarlo hasta 420 millones de pesos, al considerar que debe tomar en cuenta el crecimiento de los costos a lo largo de los años.
El estímulo permite a las empresas que cumplen los requisitos fiscales acreditar parte de los gastos por peajes contra el Impuesto Sobre la Renta (ISR). Por esa razón, los cambios en los criterios de acceso representan un punto de preocupación para las compañías que actualmente utilizan ese mecanismo.
La discusión no significa que todas las empresas transportistas se encuentren en la misma situación. El impacto depende, entre otros factores, de sus ingresos, estructura de costos y condiciones fiscales.
Sin embargo, para los representantes del gremio, la modificación puede influir en la planeación financiera de las empresas y en los recursos disponibles para sostener sus operaciones.
A esta inconformidad se suman otros planteamientos relacionados con el tratamiento fiscal del combustible y de los ingresos de los operadores. Representantes del sector también han expresado preocupación por los posibles cambios en las tasas aplicables a determinadas modalidades de tributación, aunque cada disposición debe analizarse de acuerdo con las reglas y condiciones que finalmente resulten aprobadas.
El debate se desarrolla mientras se discuten los instrumentos fiscales correspondientes al próximo ejercicio presupuestal, por lo que las solicitudes del gremio están dirigidas a que sus planteamientos sean considerados en ese proceso.
Seguridad carretera: una preocupación que acompaña los recorridos
La seguridad es otro de los temas que las organizaciones transportistas han colocado entre sus demandas nacionales.
Los representantes del sector han denunciado problemas relacionados con robos de mercancías, extorsiones y presuntos abusos de autoridad, además de las condiciones de algunas carreteras y los costos que representa mantener las unidades en circulación.
Para quienes trabajan al volante, un traslado no consiste únicamente en llevar una carga de un punto a otro. También implica cumplir con horarios, cuidar la mercancía, atender las condiciones mecánicas del vehículo y enfrentar los riesgos que puedan presentarse durante el trayecto.
En el caso de las empresas, los incidentes de seguridad pueden representar pérdidas económicas, retrasos y dificultades para cumplir con los compromisos adquiridos con sus clientes.
No obstante, la inseguridad no fue el único motivo expuesto por las organizaciones que convocaron a la movilización. Las demandas incluyen también asuntos fiscales y económicos, por lo que reducir la protesta a una sola causa dejaría fuera parte de las preocupaciones planteadas por el gremio.
En Baja California, además, los representantes del autotransporte han señalado problemas relacionados con los costos de operación y presuntas irregularidades en la actuación de autoridades durante sus recorridos. Estas denuncias forman parte de los reclamos del sector y requieren atención y revisión por las instancias competentes.
Una protesta local dentro de una inconformidad nacional
La manifestación de este lunes en Tijuana se realizó en el marco de una convocatoria nacional impulsada por organizaciones del autotransporte de carga, entre ellas la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), la Federación Mexicoamericana de Transportistas (FEMATRAC), la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC), el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano y otras agrupaciones que han participado en las discusiones del sector, con diferencias en sus convocatorias y alcances.
Las organizaciones han solicitado condiciones de seguridad, certidumbre para sus operaciones y una revisión de las disposiciones fiscales que consideran relevantes para mantener la actividad.
Previo a la jornada, representantes del gremio advirtieron que una interrupción prolongada del autotransporte podría afectar la entrega de mercancías y las operaciones de exportación. En Tijuana, la preocupación tiene una dimensión particular debido a la relación de la ciudad con los cruces fronterizos y las actividades industriales y comerciales de la región.
La convocatoria también generó llamados a mantener abiertos los canales de comunicación entre las autoridades y los representantes del sector. La Secretaría de Gobernación expresó disposición al diálogo para atender los planteamientos mediante las instancias correspondientes.
Por su parte, el Gobierno federal ha defendido la necesidad de establecer criterios para los estímulos fiscales y ha señalado que el beneficio debe mantenerse dirigido a las empresas que cumplen con los requisitos establecidos. La discusión, por tanto, también involucra cómo diseñar una política fiscal que considere tanto las condiciones del sector como las reglas de recaudación.
El punto de desacuerdo está en el alcance de los cambios y en la manera en que pueden repercutir en las distintas empresas que participan en el autotransporte.
Una actividad que conecta a miles de personas
El transporte de carga suele hacerse visible cuando un tractocamión circula por una vialidad o cuando una manifestación modifica el tránsito. Sin embargo, detrás de esas unidades existe una cadena de trabajo que conecta a operadores, mecánicos, personal administrativo, empresas de logística, productores, comerciantes y consumidores.
Cuando una unidad deja de operar, las consecuencias pueden ir más allá de un vehículo estacionado. Para una empresa, mantenerla detenida puede significar gastos sin ingresos; para un operador, representa una actividad laboral sujeta a las decisiones operativas de su empleador; y para quienes dependen del traslado de mercancías, puede implicar ajustes en sus tiempos de entrega.
Esa dimensión permite entender por qué los transportistas han decidido hacer públicas sus inconformidades y por qué solicitan que las decisiones relacionadas con el sector tomen en cuenta las condiciones de quienes trabajan en él.
La manifestación de este lunes en Tijuana transcurrió de manera pacífica, con operadores que avanzaron por las principales vialidades y cedieron el paso a peatones y automovilistas.
Christian Zúñiga
Equipo editorial · BCTneus