Tras el paso de Rachel por Tijuana, las cifras permiten dimensionar la contingencia, a través de 64 incidentes atendidos, 33 inundaciones menores y siete personas rescatadas, de acuerdo con el reporte de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal correspondiente a las primeras horas de atención.
Las precipitaciones pusieron a prueba los trabajos preventivos realizados durante la semana por el Ayuntamiento encabezado por el alcalde Ismael Burgueño Ruiz, cuya administración había desplegado cuadrillas para limpiar infraestructura pluvial, retirar azolve y atender puntos vulnerables de la ciudad.
Durante varios días, las autoridades municipales difundieron recomendaciones para proteger viviendas, despejar desagües y mantenerse alerta ante posibles inundaciones y deslaves, como parte de una estrategia que comenzó antes de las primeras precipitaciones.
El domingo, Burgueño recorrió el fraccionamiento Ribera del Bosque, en la delegación La Presa Abelardo L. Rodríguez, donde supervisó personalmente las labores de limpieza y desazolve de un canal pluvial.
Ya desde la madrugada, personal municipal trabajaba en el retiro de basura y sedimentos acumulados para reducir riesgos en las viviendas y vialidades cercanas.
Su agenda continuó en la Unidad Deportiva Reforma, habilitada como refugio temporal con capacidad para 100 personas, equipado con dormitorios, alimentos, atención médica y psicológica, espacios infantiles y áreas destinadas a mascotas.
Posteriormente, el alcalde acudió al Ejido Rojo Gómez Parte Alta, donde entregó cerca de 150 apoyos, entre lonas, despensas y cobijas, a familias afectadas.
El presidente municipal también recordó que las nueve delegaciones cuentan con líneas permanentes de emergencia, disponibles las 24 horas, para reportar deslaves, inundaciones, acumulación de basura en pluviales y desarenadores, solicitar rescates y gestionar traslados a refugios temporales.
Ante todo este panorama, queda claro que la actuación municipal tuvo dos momentos claramente identificables.
Primeramente, fue fundamental la preparación anticipada y después la atención directa durante la contingencia.
Ambas directrices nos permitieron observar una dinámica de trabajo que trasciende la reacción inmediata ante las precipitaciones.
Con todo ello, el paso de Rachel también deja una oportunidad para fortalecer lo que ya se ha puesto en marcha. Los recorridos, la atención a las familias y los trabajos preventivos permiten identificar los puntos que requieren mayor atención y ajustar los mecanismos de respuesta ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño en la región, que se esperan arrecien en los próximos meses.
Así que para la administración de Ismael Burgueño, esta experiencia representa una base sobre la cual continuar afinando la coordinación institucional, reforzando la infraestructura pluvial y anticipándose a los desafíos de una temporada que exigirá mantener la prevención como una tarea permanente.
Y finalmente, un reconocimiento especial a los trabajadores municipales que, integrados en distintas cuadrillas, dedicaron largas jornadas para atender las afectaciones. Su esfuerzo merece una enorme felicitación, pues detrás de cada operativo y de cada decisión institucional están las manos de quienes trabajan por una Tijuana más segura y capaz de enfrentar las adversidades.