Durante su conferencia de prensa, la mandataria federal abordó el debate sobre los derechos políticos y los requisitos constitucionales para los puestos de elección popular, diferenciando entre la libertad de expresión y el ejercicio del poder público.
"Yo no creo en esta idea de que un extranjero no pueda opinar, ¿por qué no puede opinar sobre México?", expresó Sheinbaum, para enseguida matizar el fondo de la discusión: "El problema es si quiere ser presidente de la República o gobernador de un estado".
Aclaró que este planteamiento no busca retirar los derechos políticos a quienes poseen una doble nacionalidad, sino abrir una revisión profunda sobre los requisitos que la ley exige a quienes aspiran a encabezar el Poder Ejecutivo federal o las administraciones estatales.
Como parte de su argumentación, la presidenta recordó que al adquirir una segunda nacionalidad, una persona realiza un juramento formal de lealtad a la bandera de otra nación. Bajo esta premisa, consideró que existen razones de peso para establecer candados legales y frenar que ciudadanos con doble lealtad nacional aspiren a la conducción del país.
Este pronunciamiento reabre la discusión pública en torno a la doble nacionalidad, los límites constitucionales y los requisitos de idoneidad para ocupar los cargos de mayor jerarquía política en el territorio nacional.