Tras el ataque, ambos elementos fueron trasladados a un hospital para recibir atención médica, sin que hasta el momento se haya informado oficialmente su estado de salud.
El agresor logró huir de la escena, lo que activó un operativo de búsqueda en zonas aledañas, con el despliegue de corporaciones federales y locales.
El Servicio Secreto participó en la respuesta inicial al incidente debido a la proximidad con la sede presidencial, mientras que la policía metropolitana abrió una investigación formal para identificar y ubicar al responsable.