De acuerdo con datos citados por el Proyecto Marshall, en promedio 170 niños son arrestados diariamente en todo el país, con jornadas en las que la cifra ha superado los 400 casos.
Desde el comienzo de la actual administración, al menos tres mil 800 menores han sido detenidos, incluidos 20 bebés. Entre los casos documentados se encuentra el de Juan Nicolás, de dos meses de edad, quien permaneció tres semanas en un centro de detención en Texas, desarrolló problemas respiratorios y posteriormente fue deportado a México.
Del total de menores detenidos, alrededor de mil 300 permanecieron bajo custodia cerca de 20 días, límite establecido por el acuerdo legal conocido como Flores, que fija como excesivo mantener a niños en detención familiar más allá de ese periodo.
Exfuncionarios del Departamento de Seguridad Nacional señalaron que la estrategia busca retener a las familias el mayor tiempo posible para facilitar deportaciones, versión que ICE ha rechazado. La agencia reconoció, no obstante, que la custodia prolongada de menores representa un desafío operativo, atribuyendo retrasos a procesos legales, traslados y necesidades médicas.
Activistas y abogados denunciaron condiciones deficientes en centros como Dilley, donde algunos menores han permanecido más de cinco meses. Señalan falta de programas educativos, comida en mal estado, agua insalubre, ausencia de atención psicológica y presuntas amenazas de separación familiar. Defensores advirtieron que, de no modificarse las condiciones, podrían registrarse muertes de menores bajo custodia.