La reunión, que se celebra del 15 al 17 de junio en la localidad francesa de Évian-les-Bains, comenzó pocas horas después de que Trump anunciara un acuerdo preliminar con Irán para poner fin a las hostilidades entre ambos países, asunto que se perfila como uno de los temas centrales del encuentro.
Además de la situación en Medio Oriente, los líderes del G7 abordarán la guerra en Ucrania y la relación con Rusia, en medio de diferencias sobre la estrategia que debe seguir Occidente frente a ambos conflictos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, impulsó una agenda enfocada en preservar la unidad del bloque y reducir posibles confrontaciones con Estados Unidos, mientras persisten tensiones derivadas de decisiones unilaterales adoptadas por Washington en materia comercial y de seguridad internacional.
Entre los temas económicos destaca también el debate sobre la reducción de la dependencia tecnológica y de cadenas de suministro vinculadas a China, especialmente en sectores considerados estratégicos.
La cumbre cuenta además con la participación de líderes invitados de países como India, Brasil y Ucrania. En este último caso, el presidente Volodymyr Zelenskyy buscará reforzar el respaldo internacional a su país y promover una postura más firme frente a Rusia.
Ante las diferencias existentes entre los miembros del grupo, los organizadores privilegiaron reuniones bilaterales y declaraciones específicas sobre distintos asuntos, con el objetivo de evitar que las discrepancias internas eclipsen los trabajos del encuentro.