Trump condicionó su respaldo al proyecto habitacional a la aprobación de la llamada SAVE America Act, que exigiría acreditar la ciudadanía para registrarse como votante y contemplaría la creación de una base nacional con información electoral de los estados.
El mandatario calificó la legislación de vivienda como “un gran bostezo” y sostuvo que la reforma electoral es una prioridad mayor. La decisión profundizó su confrontación con el Congreso, donde la propuesta habitacional había conseguido uno de los pocos acuerdos relevantes entre republicanos y demócratas.
La iniciativa busca acelerar algunas revisiones ambientales relacionadas con la construcción y limitar la cantidad de viviendas unifamiliares que pueden ser adquiridas por grandes inversionistas de Wall Street.
Aunque Trump se niegue a firmarla, la legislación podría entrar en vigor automáticamente si tampoco ejerce su derecho de veto dentro del plazo constitucional.
El líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, acusó a los republicanos de priorizar restricciones al voto sobre las medidas para reducir el costo de la vivienda.