El encuentro entre ambos mandatarios ocurrirá en un momento marcado por las diferencias entre Madrid y Washington, principalmente por el gasto militar de España dentro de la OTAN y por la posición adoptada por el Gobierno español ante la guerra en Irán.
Trump ha presionado para que los países integrantes de la alianza destinen el 5 por ciento de su producto interno bruto a defensa, una meta que la administración de Sánchez no ha aceptado. Durante la reciente cumbre de la OTAN en Ankara, el mandatario estadounidense llegó a pedir a sus colaboradores que “cortaran todo el comercio con España, incluidas las visitas”.
Posteriormente moderó su postura y afirmó que España había atendido la solicitud de pagos y había sido “muy generosa”. El Gobierno español interpretó esa declaración como un reconocimiento al compromiso de Madrid de mantener su inversión militar en el 2 por ciento del PIB.
Las diferencias bilaterales también se hicieron visibles cuando Sánchez negó el uso de bases militares españolas y del espacio aéreo del país durante el ataque estadounidense contra Irán. Pese a esa decisión, el dirigente español sostuvo que su administración busca conservar las mejores relaciones posibles con sus aliados.
Sánchez y Trump ya tuvieron un breve intercambio durante la cumbre de Ankara. Según el presidente español, se trató de una conversación informal y cordial centrada en temas como el Mundial, sin que trascendiera un diálogo más amplio sobre las disputas entre ambos gobiernos.
La final podría ofrecer una nueva imagen conjunta de los dos líderes. Trump asistirá como presidente del país anfitrión y podría participar en la ceremonia de premiación, incluida la entrega del trofeo al campeón.
España contará además con una amplia representación institucional. El rey Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía también estarán presentes para acompañar a la selección española en el partido decisivo.
Quien no viajará será el presidente argentino, Javier Milei. El mandatario explicó que seguirá el encuentro desde la residencia presidencial de Olivos, a las afueras de Buenos Aires, para no alterar la rutina que ha mantenido durante todo el torneo.
“De ninguna manera. Voy mirando los partidos desde Olivos como el primer día. Es una cábala; miro los partidos en el cine de Olivos con mi hermana”, respondió al ser cuestionado sobre la posibilidad de acudir al estadio.