Donald Trump fue trasladado en secreto a otro avión durante su salida de Turquía, ante una posible amenaza de Irán, mientras periodistas y parte del personal de la Casa Blanca permanecieron a bordo de la aeronave que originalmente transportaba al presidente, sin saber que podía estar siendo utilizada como señuelo.
La maniobra ocurrió el 8 de julio, después de la cumbre de la OTAN en Ankara. Según un funcionario estadounidense citado por The Washington Post, Trump abordó inicialmente el antiguo Air Force One, pero después fue llevado de manera discreta, mediante un camión de catering, a un C-32A más pequeño que lo trasladó hasta Reino Unido.
Los periodistas que viajaban en el avión original creyeron que Trump continuaba allí. Incluso recibieron instrucciones de mantener cerradas las persianas de las ventanillas, mientras reportes posteriores señalaban que el cambio de aeronave había sido motivado por una amenaza procedente de Irán.
La decisión provocó cuestionamientos entre periodistas y exfuncionarios. Jake Tapper, de CNN, recordó que había acompañado a un presidente estadounidense durante un viaje a Afganistán y aseguró que nunca había visto que la prensa fuera utilizada de esta manera.
“Obviamente, la vida del presidente es primordial, y las anteriores Casas Blancas han utilizado el engaño para proteger la vida del presidente. Pero ningún funcionario con el que he hablado había oído antes del uso de un Air Force One lleno de personal de la Casa Blanca y periodistas como señuelo durante una amenaza inminente”, declaró.
Ari Fleischer, exsecretario de Prensa de George W. Bush, defendió la operación y señaló que el Servicio Secreto tenía la obligación de proteger al mandatario ante una amenaza creíble.
“Si existe una amenaza creíble contra cualquier presidente, su trabajo es protegerlo. Lamento si la prensa se sintió engañada. En una situación tan extraordinaria, ¿qué se suponía que debía hacer la Casa Blanca? ¿Anunciar el cambio?”, cuestionó.
El episodio también generó dudas sobre qué tan grave era realmente la amenaza iraní. Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, habían afirmado meses atrás que las capacidades militares de Irán estaban severamente debilitadas.
Hegseth había dicho que Estados Unidos e Israel tendrían “control completo de los cielos iraníes”, mientras Trump aseguró que las fuerzas estadounidenses podían volar sobre Teherán sin que Irán pudiera hacer nada al respecto.
Para el exasesor de Barack Obama, David Axelrod, si la amenaza fue lo suficientemente seria para adoptar medidas extraordinarias para proteger a Trump, los estadounidenses merecían conocer su gravedad.
“Si necesitaban tomar medidas tan extraordinarias para proteger al presidente porque el nivel de amenaza era tan alto, el pueblo estadounidense merecía saber que el nivel de amenaza era tan alto en este caso en particular”, dijo en CNN.