Lunes 17 de agosto de 2026
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De Groenlandia a Ormuz: Trump sigue ampliando la lista de territorios que quiere bajo la bandera de EU

De Groenlandia a Ormuz: Trump sigue ampliando la lista de territorios que quiere bajo la bandera de EU

Autoridades iraníes han sostenido que “el estrecho de Ormuz seguirá siendo iraní”, rechazando la posibilidad de que Estados Unidos pueda asumir la autoridad sobre esta ruta marítima.

Donald Trump volvió a poner sobre la mesa una de sus propuestas más controvertidas: convertir el estrecho de Ormuz en territorio de Estados Unidos, una idea que coloca a Washington en un choque directo con Irán, que sostiene que la estratégica vía marítima continuará bajo control iraní.

Durante un mitin celebrado el viernes, el presidente estadounidense afirmó que, después de derrotar a Irán, declararía el estrecho como territorio estadounidense. La declaración llegó después de que Trump asegurara días antes que Estados Unidos ya tenía “control total” sobre la zona, en medio del bloqueo naval que mantiene en el área.

Desde Teherán, la respuesta fue tajante. Autoridades iraníes han sostenido que “el estrecho de Ormuz seguirá siendo iraní”, rechazando la posibilidad de que Estados Unidos pueda asumir la autoridad sobre esta ruta marítima.

La disputa ocurre en torno a una de las vías más importantes para el comercio energético mundial. Antes del inicio de la guerra, aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados internacionalmente atravesaban el estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán.

El control de esta ruta se convirtió en uno de los puntos centrales de la confrontación entre ambos países después de que Estados Unidos e Irán alcanzaran, en junio, un memorando destinado a detener las hostilidades y permitir nuevamente el tránsito marítimo.

El entendimiento establecía que la reapertura de Ormuz sería uno de los primeros pasos antes de avanzar hacia nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní y las sanciones impuestas por Washington.

Sin embargo, el acuerdo comenzó a deteriorarse ante las distintas interpretaciones sobre quién tendría autoridad para gestionar el tránsito. Irán sostuvo que el documento le reconocía facultades sobre la navegación por el estrecho, mientras Estados Unidos rechazó esa lectura.

Las tensiones aumentaron posteriormente con ataques contra embarcaciones comerciales que intentaban atravesar la zona. Teherán justificó algunas de sus acciones señalando que determinados barcos utilizaban rutas que no estaban autorizadas, mientras Washington acusó a Irán de incumplir los compromisos alcanzados.

El 7 de julio, Trump declaró que el acuerdo había terminado.

Desde entonces, la postura estadounidense sobre Ormuz se ha endurecido. En julio, Trump planteó que Estados Unidos asumiría el control de la vía y que otros países deberían contribuir económicamente por la seguridad que Washington proporciona en la zona. Incluso habló de cobrar un porcentaje de la carga que atraviesa el estrecho para compensar esos costos.

La propuesta de convertir Ormuz en territorio estadounidense representa un paso más en esa escalada.

Mientras Washington habla de control y de una posible incorporación del estrecho a territorio estadounidense, Irán mantiene su propia posición y advierte que no está dispuesto a ceder el dominio que reclama sobre la vía marítima.

Este lunes, además, Teherán advirtió que podría pasar a una postura militar todavía más ofensiva en el estrecho si fracasan los esfuerzos diplomáticos.

El enfrentamiento deja así dos posiciones completamente opuestas sobre una misma zona: Estados Unidos busca ampliar su control sobre una ruta estratégica para el comercio energético, mientras Irán insiste en conservar la autoridad que reclama sobre Ormuz.

Redacción
Redacción Columnista

Columnista de BCTneus