La emergencia provocada por una devastadora inundación en la zona fronteriza entre Nepal y China continúa dejando una estela de destrucción. Autoridades nepalíes informaron que la cifra provisional de fallecidos aumentó a 675 personas, mientras equipos de rescate mantienen la búsqueda de desaparecidos entre lodo, rocas y comunidades que quedaron aisladas.
En la región china del Tíbet también se reportan víctimas mortales, con al menos siete personas fallecidas, aunque las autoridades continúan actualizando los balances conforme avanzan las labores de recuperación.
Las condiciones para los equipos de emergencia han sido complicadas debido a la lluvia, la niebla y los daños en carreteras y puentes, lo que ha limitado el acceso a las zonas más afectadas. En Rasuwa, uno de los distritos con mayores daños, las operaciones pudieron retomarse luego de una ligera mejora en el clima.
“Los helicópteros están volando y la operación se ha reanudado tras una leve mejoría en las condiciones meteorológicas”, explicó un policía del distrito bajo condición de anonimato.
El desastre comenzó el miércoles, cuando el colapso de un glaciar provocó un enorme torrente compuesto por agua, hielo, rocas, barro y escombros que descendió por los sistemas fluviales de montaña. La fuerza del fenómeno arrasó viviendas, puentes, carreteras y centrales eléctricas, dejando varias comunidades incomunicadas.
Las labores de rescate también tuvieron que enfrentar una nueva amenaza luego de que un lago formado tras la inundación, en la frontera entre Nepal y China, comenzara a liberar agua hacia los ríos Lhende Khola y Trishuli, generando preocupación por una posible nueva crecida.
Aunque imágenes satelitales muestran que el nivel del agua comenzó a disminuir, autoridades mantienen vigilancia sobre otros lagos ubicados aguas arriba, debido a que el riesgo no desaparecerá por completo hasta que concluyan los procesos naturales de drenaje.
Mientras continúan los trabajos en las zonas afectadas, familias enteras siguen buscando información sobre sus seres queridos. En Katmandú, familiares de personas desaparecidas acudieron al Campus Médico de Maharajgunj, donde fueron trasladados algunos de los cuerpos recuperados.
En el lugar, padres, hermanos y parejas revisaron fotografías colocadas en las instalaciones médicas con la esperanza de identificar a algún familiar. Debido al estado avanzado de descomposición de algunos cuerpos, las autoridades informaron que realizarán pruebas de ADN antes de los entierros.
“Se tomarán muestras de ADN y los cadáveres serán enterrados en un espacio abierto”, informó la administración del distrito de Chitwan.
En Malasia, familiares de 91 ciudadanos reportados como desaparecidos en Nepal y el Tíbet solicitaron información sobre las labores de búsqueda. Manivannan Rethinam, representante de algunas familias, señaló que la falta de noticias resulta “profundamente dolorosa” para quienes esperan conocer el destino de sus familiares.
Para los sobrevivientes, la tragedia también representa el inicio de una etapa de reconstrucción. Saraswati Ghale, de 43 años, relató que tuvo que correr hacia una zona elevada cuando observó que el agua se acercaba y describió que la fuerza de la corriente hacía que el suelo se moviera “como si hubiera un terremoto”.
“No me queda nada (...) Me he salvado, pero quién sabe cómo acabarán las cosas”, contó.
El gobierno de Nepal estima que la reconstrucción de las zonas afectadas podría requerir entre 4 mil y 5 mil millones de dólares, aunque la cifra podría cambiar conforme los equipos logren ingresar a regiones que permanecen aisladas.
“Se trata solo de una estimación. Se están evaluando las pérdidas y los daños”, explicó el ministro de Hacienda de Nepal, Swarnim Wagle.
Ante la magnitud de la emergencia, Nepal solicitó apoyo internacional especializado para tareas de rescate, recuperación de infraestructura, identificación de cuerpos y restablecimiento de comunicaciones.
“Ya hemos solicitado dichos servicios especializados y asistencia técnica en áreas en las que no contamos con la experiencia ni los conocimientos técnicos suficientes”, declaró el ministro de Relaciones Exteriores, Shisir Khanal.
La ayuda internacional comenzó a llegar con el envío de especialistas y suministros. India desplegó equipos con experiencia en rescates en túneles y envió cerca de 60 toneladas de ayuda humanitaria, mientras China también incorporó especialistas para apoyar las labores.
En la zona fronteriza del lado chino, los equipos continúan buscando a más de 500 personas desaparecidas. Debido a que varias carreteras quedaron destruidas, los rescatistas han tenido que avanzar entre bosques, acantilados, barro y rocas para llegar a las comunidades afectadas.