El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció una “lucha abierta, total, decidida y patriótica” contra el wokismo y advirtió que no permitirá posturas ambiguas entre los funcionarios de su Gobierno, una posición que ha abierto el debate sobre la libertad de expresión, la diversidad y el papel del Estado en la cultura.
Durante una visita al Ministerio de Cultura, encabezado por Paola Holguín, el mandatario acusó a esta corriente de desconocer las diferencias biológicas entre hombres y mujeres y de interpretar la historia como una confrontación entre opresores y oprimidos.
“No hay ambigüedad en esa materia y no voy a permitir que ningún funcionario la tenga”, afirmó.
El término woke, que significa “despierto” en inglés, surgió para referirse a la conciencia sobre el racismo y la discriminación, especialmente en Estados Unidos. Con el tiempo, se extendió a debates sobre igualdad, género, diversidad y derechos de las minorías.
Mientras sus defensores consideran que estas ideas ayudan a reconocer desigualdades históricas y combatir la discriminación, sus detractores sostienen que pueden imponer una visión ideológica y limitar la libertad de expresión.
De la Espriella busca que su Gobierno adopte una postura contraria a esta corriente y promueva una política cultural centrada en el patrimonio nacional, la tradición familiar y los valores religiosos. También propuso recuperar el nombre de Ministerio de Cultura y Patrimonio, en lugar de Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.
Además, anunció que revisará expresiones culturales que, a su juicio, hagan apología del terrorismo. El tema coincide con la polémica por los objetos relacionados con Carlos Pizarro Leongómez, antiguo comandante de la guerrilla del M-19, exhibidos en el Museo Nacional.
La postura del mandatario se suma a una disputa política que también ha cobrado fuerza en Estados Unidos, donde figuras conservadoras como Donald Trump han convertido el rechazo al wokismo en parte de su agenda.