La dirigente de ultraderecha francesa Marine Le Pen inició su campaña presidencial con un discurso centrado en la seguridad, el control de las fronteras y la soberanía nacional, durante un mitin celebrado en Orleans ante más de 8 mil simpatizantes.
Durante su intervención, la líder de Agrupación Nacional afirmó que no permitirá la “mexicanización” de Francia, en referencia al riesgo de que el país enfrente problemas relacionados con los cárteles criminales. La declaración formó parte de sus argumentos para defender una política de seguridad más estricta.
Le Pen propuso reforzar los controles fronterizos, expulsar a los extranjeros que cometan delitos y establecer la prioridad de los ciudadanos franceses en el acceso a determinados derechos y prestaciones sociales. También planteó modificar la Constitución para impulsar un endurecimiento de las políticas migratorias.
El lanzamiento de su campaña ocurre en un contexto de tensión política y social en Francia, luego de recientes disturbios y saqueos. Además, un día antes del mitin, miles de personas se manifestaron en Orleans contra Agrupación Nacional. Entre los participantes había sindicatos, organizaciones antifascistas y partidos de izquierda que rechazan las propuestas de la ultraderecha.
En materia de defensa, Le Pen defendió que Francia mantenga el control de su arsenal nuclear y de sus decisiones militares, en oposición a una mayor integración de la defensa europea promovida por el presidente Emmanuel Macron.