Europa.- Una serie de falsas amenazas de bomba ha provocado interrupciones en el tráfico aéreo europeo durante esta semana, con más de 20 vuelos afectados, desvíos de aeronaves y movilización de aviones de combate para escoltar vuelos comerciales.
Este jueves se registró una nueva ola de alertas que involucró a aerolíneas y aeropuertos de varios países. Tres aviones de Ryanair que viajaban desde Madrid, Copenhague y Londres hacia Sofía, Bulgaria, recibieron amenazas de bomba. Dos aterrizaron en su destino previsto, mientras que el tercero, procedente de Londres, fue desviado al aeropuerto de Plovdiv.
La situación también afectó a cuatro vuelos con destino a Praga, República Checa, en los que se reportó la posible presencia de artefactos explosivos. La policía activó los protocolos de seguridad para recibir las aeronaves, aunque consideró que las amenazas tenían poca credibilidad.
En Italia, un vuelo de Finnair que cubría la ruta entre Helsinki y Roma fue escoltado por un avión de combate hasta la capital italiana, donde especialistas en explosivos realizaron una revisión. Otro vuelo de Wizz Air, que viajaba de Milán a Varsovia, tuvo que desviarse a Viena.
Además, un avión de Aer Lingus que viajaba de Dublín a Roma fue desviado a una base aérea en Évreux, Francia, donde aterrizó sin contratiempos.
Las alertas fueron recibidas principalmente mediante correos electrónicos anónimos que advertían sobre supuestos explosivos a bordo. En República Checa, los mensajes fueron enviados directamente a las instalaciones aeroportuarias, mientras que en Italia uno de ellos llegó a una empresa de logística que trabaja con el aeropuerto de Roma-Fiumicino.
Este último correo fue atribuido a un grupo antifeminista conocido como The Male State, surgido en Rusia en 2016 y prohibido posteriormente por las autoridades rusas, que lo clasificaron como una organización extremista.
Sin embargo, todavía no existe una identificación oficial de los responsables de todas las amenazas ni pruebas de que los distintos incidentes estén relacionados. La Unión Europea considera prematuro establecer una conexión entre ellos.
La posibilidad de que se trate de una campaña de desestabilización también está bajo análisis. Especialistas en seguridad aérea han señalado que las amenazas podrían formar parte de operaciones híbridas, una estrategia que combina acciones como sabotajes, ataques informáticos y otras formas de presión para afectar la seguridad y estabilidad de un país.
Entre las hipótesis planteadas está la posible participación de actores vinculados al Estado ruso, debido a que varios de los países afectados han respaldado a Ucrania en la guerra contra Rusia. Esta posibilidad, sin embargo, no ha sido confirmada por las autoridades.
Las falsas alertas tampoco son un hecho aislado de esta semana. El lunes, un avión de Wizz Air que viajaba de Londres a Sofía tuvo que realizar una escala de emergencia en Budapest, Hungría, después de recibir una amenaza de bomba y ser escoltado por aviones de combate húngaros.
El martes, al menos siete vuelos y un crucero recibieron amenazas similares, lo que obligó a activar operativos de seguridad y provocó nuevas interrupciones en el transporte.
Hasta ahora, ninguna de las amenazas ha resultado real y no se han encontrado explosivos en las aeronaves inspeccionadas. Todos los vuelos afectados aterrizaron de manera segura.