El Gobierno de México anunció una inversión de 2 mil millones de pesos para reforzar el combate al sargazo en Quintana Roo, en un año que ha encendido las alertas por el aumento sin precedentes de esta macroalga en el Caribe mexicano.
La decisión llega en un contexto particularmente complicado. Aunque el sargazo aparece cada año en las costas del Caribe, este 2026 su presencia fue 27 veces mayor al promedio histórico, de acuerdo con datos presentados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Tan solo en la región del Caribe mexicano se estima que actualmente navegan hasta 90 mil 538 toneladas diarias, de las cuales alrededor del 10 por ciento termina llegando a las playas de Quintana Roo.
El sargazo es una macroalga que, en condiciones normales, forma parte del ecosistema marino. En mar abierto sirve como refugio y alimento para peces, tortugas, crustáceos y otras especies. Sin embargo, cuando arriba de manera masiva a las costas comienza el problema.
Especialistas señalan que la acumulación de sargazo sobre el agua bloquea el paso de la luz hacia arrecifes y praderas marinas, mientras que su descomposición reduce el oxígeno disponible y altera el equilibrio del ecosistema. Además, al descomponerse libera sulfuro de hidrógeno, responsable del fuerte olor que suele percibirse en las playas afectadas.
El impacto también alcanza al turismo. La acumulación de la macroalga modifica el paisaje de algunas de las playas más visitadas del Caribe, afecta actividades recreativas y obliga a desplegar operativos permanentes de limpieza.
Diversas investigaciones han relacionado el crecimiento extraordinario del sargazo con una combinación de factores, entre ellos el aumento de la temperatura del océano asociado al cambio climático, alteraciones en las corrientes marinas y un mayor aporte de nutrientes, como nitrógeno y fósforo, al Atlántico. En los últimos años, científicos también han documentado la expansión del llamado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, una enorme franja de algas que se extiende desde la costa occidental de África hasta el Caribe y el Golfo de México.
Ante este panorama, el Gobierno de México anunció una estrategia que contempla una inversión total de 2 mil millones de pesos para reforzar la atención del problema. El plan incluye la adquisición de más barcos sargaceros, la instalación de nuevas barreras de contención y el fortalecimiento de las labores de recolección en playas de Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos, Tulum y Mahahual.
En una primera etapa se invertirán 768.7 millones de pesos para incrementar la capacidad de recolección de mil 227 a mil 870 toneladas diarias. Posteriormente, una segunda fase busca elevar esa capacidad hasta las 4 mil toneladas diarias.
Pero la estrategia no se limita a retirar el sargazo de las playas. La Secretaría de Medio Ambiente informó que el próximo 1 y 2 de octubre México organizará un encuentro internacional con países del Caribe afectados por este fenómeno, además de naciones como Japón, con el objetivo de intercambiar soluciones y tecnologías para enfrentar un problema que cada vez tiene un alcance más amplio.
Al mismo tiempo, investigadores y empresas trabajan en alternativas para darle un nuevo uso a esta macroalga. Actualmente existen proyectos para convertir el sargazo en productos como biogás, bioetanol, fertilizantes, bioplásticos y otros materiales, con la intención de transformar un problema ambiental en un recurso aprovechable.