La presidenta Claudia Sheinbaum firmó este miércoles 14 de octubre un decreto que obliga a las plataformas digitales a restringir el acceso de niñas, niños y adolescentes a contenidos que promuevan la violencia, el odio y otras conductas que puedan poner en riesgo su integridad física y emocional.
Entre las nuevas obligaciones, las plataformas deberán clasificar sus contenidos por edades, verificar la edad de sus usuarios y habilitar herramientas para que madres, padres y tutores puedan supervisar la actividad digital de los menores. También tendrán que facilitar los reportes de cuentas y publicaciones que incumplan las disposiciones, retirar contenido que promueva la violencia y alertar a las autoridades cuando detecten material que represente una amenaza para la vida.
El decreto establece que las empresas tendrán 30 días naturales, contados a partir de su publicación en el Diario Oficial de la Federación, para implementar los cambios y documentar las medidas que adopten para cumplir con los nuevos lineamientos.
Por ahora, la disposición no contempla sanciones económicas directas para las plataformas que incumplan. Sin embargo, Sheinbaum advirtió que, si las empresas no aplican las medidas, su administración podría impulsar una ley que establezca obligaciones legales y sanciones.
La implementación será supervisada por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, mientras que el Gobierno federal instalará una mesa de trabajo con las empresas tecnológicas para coordinar las acciones de protección a menores en los entornos digitales.
El anuncio ocurre después del ataque registrado en una secundaria de Torreón, donde dos jóvenes agredieron al personal escolar y una subdirectora murió. Tras los hechos, se dio a conocer información sobre el contenido que consumían los agresores en internet, incluidas comunidades incel, espacios en los que algunos usuarios expresan resentimiento hacia las mujeres y, en sus vertientes más radicales, promueven discursos misóginos.
El caso reavivó la discusión sobre la exposición de adolescentes a comunidades digitales que pueden normalizar el odio y la violencia. Además, puso atención en el papel de los algoritmos de recomendación, que pueden mostrar publicaciones similares a las que una persona ya consume y facilitar que permanezca dentro de los mismos espacios digitales.