En el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo eligió una ruta política que puede ser delicada, pero que es lo que el país necesita. La mandataria ha dejado en claro que una acusación proveniente de Estados Unidos no es una sentencia automática, pero tampoco hay impunidad.
Sheinbaum dio una frase contundente: "no vamos a cubrir a nadie que haya cometido un delito". De esta manera, la presidenta fija una postura necesaria ante la presión política del caso. Ante la mirada de Washington D.C., la mandataria no concede totalmente, pero reafirma el compromiso con la justicia. Una postura difícil de sostener, pero necesaria
La presidenta colocó el tema en el terreno de la justicia, sin llegar al linchamiento. Solicitar pruebas a Estados Unidos no implica que se niegue la gravedad de las acusaciones, sino que el Estado mexicano no es una ventanilla administrativa del gobierno de Estadso Unidos.
En un contexto donde las acusaciones cruzan fronteras, el discurso de la presidenta insiste en que sin evidencia clara no hay debid proecso, y sin debido proceso no hay justicia. La presidenta defiende la integridad de la justicia antes que entrar en un "estira y afloja" político con la administración de Donald Trump.
}Queda claro para todos que, sin dejar de investigar a Rocha, Sheinbaum defiende la soberanía. El mensaje no es defender la inocencia de Rocha, sino contar con pruebas suficientes que no fueron entregadas en un primer momento por las autoridades estadounidenses. Esa diferencia importa mucho.
