Pongámonos serios, César Damián Retes cuando pide que haya una investigación ante la sospecha de colusión entre funcionarios y crimen organizado, pero se contradice cuando habla de "narcogobiernos" como si estuviera él en el PAN.
De más estar contar que los narcogobiernos nacieron con el panismo de Felipe Calderón Hinojosa y Genaro García Luna en el triste sexenio del 2006 y 2012. Nadie olvida las masacres, la sangre y el miedo. Por eso llenarse la boca queriendo señalar que es un problema exclusivo de MORENA es básicamente como una serpiente mordiéndose la cola.
Mucho antes de que MORENA si quiera existiera, García Luna ,como secretario de Seguridad Pública federal, operó con los carteles, razón por la cual terminó condenado en Estados Unidos. Ésa es la cultura política en que surge César Damián Retes y desde ahí quiere acusar a MORENA.
El discurso del diputado resulta, cuando menos, tramposo, al pretender que ahora el PAN sea el fiscal moral de la República Mexicana. No tiene derecho a denunciar presunta infiltración criminal cuando la epidemia de homicidios nació y tuvo su auge en el seno oscuro del panismo.
Eso es, aunque nadie se lo haya dicho, memoria selectiva, o dicho de una manera coloquial, se acuerda nada más de lo que le conviene.
Todos tenemos claro que Rubén Rocha Moya debe responder y lo está haciendo. Apenas este miércoles la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que la Fiscalía General de la República, a cargo de Ernestina Godoy Ramos, solicitará pruebas a Estados Unidos. No dio carpetazo, está pidiendo más documentos para fortalecer el expediente conforme a derecho.
Eso no pasó con García Luna, sí pasa con Rocha Moya. Ésa es la diferencia entre el panismo y la era de la Transformación. Por eso la memoria selectiva de César Damián Retes no convence nadie y lo envuelve en un ciclo sin fin de contradicciones y sinsentidos. Poco les servirá ese discurso.
