En primer lugar, la filtración fue fue presentada por algunos sectores como si fuera una prueba de acuerdos ocultos con Estados Unidos. La respuesta de la mandataria de Baja California cambió el equilibrio del debate y desnudó las intenciones de quienes promovían esa narrativa.
El primer punto de su respuesta fue negar, categóricamente, la existencia de los "acuerdos en lo oscurito". Marina del Pilar no rechazó que el audio es real, pero le quitó su componente de "polémica" política. La gobernadora explicó que hubo personas que se acercaron a ella presentándose como supuestas intermediarias, lo que la llevó a buscar asesoría jurídica a la altura de las circunstancias.
En pocas palabras: no era una operación clandestina, sino prevención legal.
Otro punto relevante es el reconocimiento de la comunicación con Michael Nadler. Aunque eso sería gasolina para la oposición política, Marina del Pilar no lo escondió, ni fingió no desconocerlo. Lo que hizo fue, con toda claridad, admitir que lo buscó por asesoría legal, aunque actualmente ya no trabaja con ella.
El tercer asunto es quizá el más importante, en el sentido de que la reunión mencionada nunca ocurrió. Si no hubo reunión, el audio deja de ser prueba de un acuerdo consumado y queda como una conversación sobre una posibilidad que no se concretó. Así de sencillo.
La respuesta de la gobernadora este martes es contundente sobre a quienes sobredimensionaron el audio, derrumba las interpretaciones, elimina la idea de un pacto secreto y señala la importancia de buscar una asesoría legal. Aunque el tema no se desactiva, Marina del Pilar orienta el viento a su favor.