El Operativo Enjambre está dejando una imagen difícil de imaginar durante buena parte de la historia política reciente, con presidentes municipales en funciones detenidos y expuestos a investigaciones por posibles vínculos con estructuras criminales.
Años atrás, uno de los grandes problemas de la seguridad en México estuvo menos en identificar dónde operaba el crimen que en determinar hasta dónde llegaban sus relaciones con el poder.
Policías municipales, funcionarios y autoridades locales aparecieron repetidamente bajo sospecha, pero llevar una investigación hasta la oficina de un presidente municipal representaba atravesar una frontera política especialmente delicada.
Sin embargo, el Operativo Enjambre está modificando esa lógica.
Como muestra, las acciones realizadas este fin de semana en Puebla dejaron un encuadre particularmente significativo.
Isaac “N”, alcalde de Esperanza, fue detenido junto con otras personas durante un despliegue que incluyó 23 cateos simultáneos. Por separado, Said de Jesús “N”, presidente municipal de Tepeyahualco, fue aprehendido por su probable responsabilidad en delitos como abuso de autoridad y cohecho.
Lo relevante trasciende los nombres, porque la estrategia encabezada desde el ámbito federal por Omar García Harfuch está llevando la investigación hacia un territorio históricamente incómodo, donde la posible protección institucional que permite a determinadas organizaciones criminales operar desde lo local.
Y ese cambio importa porque combatir únicamente al brazo operativo de una organización puede producir detenciones espectaculares sin desmontar necesariamente las condiciones que permiten su permanencia.
Pero cuando una investigación alcanza servidores públicos, mandos policiales o presidentes municipales, el objetivo deja de ser exclusivamente perseguir delincuentes para revisar también las estructuras de poder que eventualmente pudieron protegerlos.
Ahí radica una de las fortalezas del modelo impulsado por Harfuch
Así que por lo pronto, Enjambre ya supera las 90 detenciones de funcionarios y exfuncionarios, incluidos alcaldes en funciones. Y van por más… al tiempo.