La decisión de destinar alrededor de 1,200 millones de pesos a obras en los siete municipios de Baja California plantea un cambio de escala en la agenda de Marina del Pilar.
Tras concentrar esfuerzos en grandes proyectos de movilidad, el gobierno estatal ha anunciado una etapa de intervención dentro de barrios y comunidades, donde las necesidades suelen ser numerosas y menos visibles.
El movimiento tiene relevancia porque una inversión distribuida entre vialidades, electrificación, educación y espacios deportivos puede atender problemas distintos de manera simultánea.
Su alcance dependerá de la selección de las obras y de la coordinación con los ayuntamientos, especialmente para identificar dónde una intervención puede resolver carencias acumuladas y beneficiar a más personas.
“Alrededor de 1,200 millones de pesos se van a estar invirtiendo en los siete municipios de Baja California durante los próximos meses”, afirmó la gobernadora.
La electrificación de Monte Carmelo, en San Quintín, ilustra esa diferencia, pues llevar un servicio básico tiene un efecto distinto al de ampliar un bulevar, aunque ambas acciones sean necesarias.
Del mismo modo, rehabilitar instalaciones deportivas permite recuperar infraestructura existente, mientras asignar un terreno para la Universidad Rosario Castellanos en Mexicali prepara una posibilidad de expansión educativa que todavía requiere concretarse.
La apuesta abre espacio a una distribución territorial más amplia de la inversión, cuyo mérito podrá consolidarse si las prioridades responden a las carencias de cada comunidad.
Marina del Pilar tiene en esta inversión la oportunidad de convertir el respaldo a las comunidades en obras que acompañen su vida diaria, porque el dinero público alcanza su mayor valor cuando una familia comprueba que su colonia también cuenta en las decisiones del gobierno.