Las elecciones de este 3 de noviembre podrían cambiar el equilibrio político de Estados Unidos, que no solamente renovará el Congreso, sino pondrá a prueba el poder de Donald Trump, la capacidad de recuperación del Partido Demócrata y el rumbo político de una nación cuyas decisiones repercuten directamente en México, particularmente en una frontera tan sensible como la de Baja California.
Y precisamente California se perfila como uno de los principales contrapesos de Trump, con Xavier Becerra, de raíces familiares tijuanenses, ante una oportunidad histórica, que llega en el momento más incómodo para el presidente republicano.
Una encuesta Reuters/Ipsos publicada ayer lunes colocó su aprobación en 32%, con los demócratas aventajando por ocho puntos en las preferencias nacionales para el Congreso.
El panorama abre la posibilidad de que Trump pierda el control de la Cámara de Representantes y enfrente una segunda mitad de mandato mucho más complicada.
No por nada, el propio mandatario parece contemplar ese escenario, por lo que ayer lunes trascendieron sus declaraciones sobre la posibilidad de convertirse en el “Señor Veto” si los demócratas recuperan el poder legislativo.
Una advertencia que también puede interpretarse como el reconocimiento anticipado de que los contrapesos podrían regresar a Washington.
Sin embargo, California merece un capítulo especial, en todo este santiamén.
La entidad que Gavin Newsom convirtió en uno de los principales bastiones de resistencia política frente a Trump podría quedar en manos de Xavier Becerra, demócrata de ascendencia mexicana, con una historia familiar profundamente vinculada a Tijuana.
Becerra, cuyo padre creció en esta ciudad fronteriza, encabeza las preferencias con 61% frente al 34% del republicano Steve Hilton, de acuerdo con Berkeley IGS. Su triunfo lo convertiría en el primer gobernador latino electo de California, una entidad cuya economía figura entre las mayores del planeta.
Pero su importancia trasciende el origen familiar, porque como fiscal general de California, Becerra encabezó más de cien demandas contra la primera administración de Trump, experiencia que anticipa una relación política de confrontación institucional si llega a Sacramento.
Para México, el desenlace electoral podría modificar las negociaciones comerciales, el debate migratorio y la relación bilateral. Para Baja California, significaría observar con especial atención a un posible gobernador que conoce la historia de esta frontera, aunque sus prioridades responderán, naturalmente, a los intereses californianos.
Montesquieu escribió en El espíritu de las leyes que, para impedir el abuso del poder, es necesario que el poder frene al poder.
Esa es la dimensión de las elecciones de este martes, donde se busca determinar si Trump conserva el respaldo institucional para gobernar con amplios márgenes de maniobra o si Estados Unidos comienza a construir una nueva etapa de contrapesos.
Y en esa disputa, California podría convertirse en mucho más que un territorio demócrata, pudiendo ser la cuna de una oposición capaz de marcar el rumbo político de Estados Unidos… y todo con la auténtica raíz del poder latino.