Sábado 15 de agosto de 2026
Sábado 15 de agosto de 2026

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TINTA DE LA CASA

Justicia a contrarreloj
El rezago judicial suele medirse en expedientes que quedan varados y espera de sentencias más largas que la propia Cuaresma.

Y es que para quien espera una sentencia significa semanas o meses sin una resolución. Por ese mismo motivo, en Baja California, el Poder Judicial puso en marcha una estrategia para reducir esos tiempos mediante la incorporación del Tribunal Auxiliar de Primera Instancia.

Este órgano comenzó funciones en junio de 2026 como un mecanismo de apoyo frente a las cargas de trabajo existentes en los juzgados del estado.

En una primera etapa, su intervención se concentra en asuntos de materia civil y no sustituye a los órganos jurisdiccionales donde originalmente se tramitan los casos.

La intención es auxiliar en la resolución de expedientes y liberar capacidad en los juzgados de primera instancia, de manera que puedan procesar con mayor eficiencia los asuntos bajo su responsabilidad.

De acuerdo con el Poder Judicial de Baja California, la operación del Tribunal Auxiliar permitió adelantar en tres meses resoluciones judiciales que se encontraban en espera.

Y aquí lo más importante, porque para quienes tienen un asunto en tribunales, esa diferencia no es menor, ya que una sentencia pendiente puede mantener detenidas decisiones familiares, patrimoniales o económicas, por lo que reducir los tiempos de resolución tiene un efecto directo en la vida cotidiana de quienes recurren al sistema de justicia.

La estrategia también busca optimizar los recursos disponibles y reducir los periodos que transcurren antes de que las personas usuarias obtengan una sentencia, bajo los principios de justicia pronta y expedita.

El alcance de esta medida podrá evaluarse conforme avance su operación y existan más datos sobre expedientes atendidos y tiempos efectivos de resolución.

Así que por ahora, el Tribunal Auxiliar representa una herramienta concreta para atender cargas de trabajo y agilizar la emisión de sentencias en materia civil.
¿“Regalito” de RicarDior Salinas a Lilly?
Un bolso de lujo terminó convertido en parque político contra Lilly Téllez, luego de que el morenista Gabriel García Hernández exhibiera un accesorio atribuido a la lujosa firma italiana Ferragamo que portaba la senadora panista, y cuyo valor fue estimado en redes sociales en cerca de 80 mil pesos.

La cifra no resulta ajena al catálogo de la casa italiana favorita de miles de socialites, aunque no se ha documentado públicamente el modelo exacto del bolso mostrado ni existe información que permita establecer cuánto pagó Téllez por él.

Sin embargo, en redes sociales, los usuarios aprovecharon el accesorio para elevar los cuestionamientos.

Incluso, el propio García Hernández preguntó públicamente si se trataba de un “regalito” proveniente de algún “tío famoso” cercano a la legisladora, refiriéndose a sí provenía de RicarDior Salinas Pliego.

Curiosamente, hubo un detalle que volvió la escena particularmente sabrosa, ya que el bolso exhibido es guinda.

Sí, guinda, ese color que Lilly Téllez lleva años asociando con prácticamente todos los males nacionales y que terminó colgado de su brazo en versión Ferragamo.

Quizá el inconsciente político también tiene gustos caros y, muy en el fondo, donde habitan los amores imposibles (cof, cof, Noroña) y las contradicciones que uno jamás confesaría en tribuna, algo le susurra a la senadora.

Fuera del chascarrillo cromático, el episodio difícilmente habría escalado si Téllez fuera una legisladora caracterizada por mantener el lujo ajeno fuera de su narrativa pública.

Su exposición política descansa en buena medida sobre una construcción frontal de contrastes, al denunciar privilegios, cuestiona fortunas y utiliza símbolos asociados con sus adversarios para colocarlos bajo sospecha.

Ahí es donde el humilde Ferragamo adquiere este quilombo político, y no porque una senadora tenga prohibido comprar artículos costosos ni porque portar una marca de lujo constituya irregularidad alguna, sino porque quien convierte la austeridad, los privilegios y el patrimonio ajeno en herramientas habituales de combate inevitablemente termina sometido al mismo escaparate.

A Téllez, al final sus contradicciones la alcanzan de entrada por salida, y es más irónico que lo hagan cuando buena parte de la carrera se construye señalando con el dedo los lujos y esas mismas contradicciones del adversario.
Ruffo quedó abandonado en Baja California
Han pasado casi 28 días desde que el nombre de Ernesto Ruffo Appel volvió al centro de la conversación nacional, esta vez por razones muy distintas a aquellas que lo convirtieron en una figura histórica de la política mexicana.

El proceso que enfrenta deberá resolverse donde corresponde y bajo una premisa elemental que a veces se pierde entre filias partidistas.

Sin embargo, alrededor del caso ha ocurrido algo políticamente revelador, porque la defensa con verdadero volumen de Ruffo ha tenido que construirse desde el escenario nacional, mientras en Baja California la oposición que alguna vez habría cerrado filas alrededor de uno de sus personajes emblemáticos apenas consigue hacerse escuchar.

No hay demasiado de qué burlarse, más bien provoca cierta lástima política observar la distancia entre lo que fue aquella estructura y lo que queda de ella.

Durante décadas, el PAN bajacaliforniano no necesitó que desde la Ciudad de México vinieran a prestarle voz.

Fue exactamente al revés. Baja California exportaba figuras, argumentos, triunfos electorales y hasta legitimidad democrática a un partido que encontraba aquí uno de sus principales escaparates.

Y Ruffo fue precisamente el símbolo mayor de aquella época, cuando ganar Baja California significaba demostrar que la alternancia era posible en México.

Hoy, paradójicamente, cuando ese mismo personaje atraviesa uno de los momentos más difíciles de su trayectoria, la defensa política con mayor poder tiene que venir de fuera.

Eso habla menos de Ruffo que del tamaño actual de la oposición local. Y es que de haber representado la principal fuerza política del Estado, con gubernatura, municipios, Congreso, liderazgos y una estructura capaz de disputar prácticamente cualquier elección, el panismo terminó reducido a un conjunto de figuras que, aun sumadas -bueno, las que quedan-, difícilmente consiguen alterar por sí mismas la conversación pública.

La verdadera derrota quizá ocurrió mucho antes de este expediente, cuando una fuerza política que gobernó Baja California durante 30 años perdió no solamente elecciones, sino presencia, cuadros, capacidad de convocatoria y peso frente al poder.

Por eso Ruffo tiene hoy una defensa nacional… porque la local, la de los suyos, parece derrotada desde antes de convertirse realmente en defensa.
Solo hay una carrera de dos
En MORENA todavía sobran aspirantes a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación en Baja California, aunque empiezan a faltar razones para considerarlos a todos verdaderos contendientes.

Es normal que la política suela mantener vivas algunas candidaturas mucho después de que sus posibilidades comenzaron a extinguirse.

Bien dicen por ahí que sirven para negociar, conservar presencia, medir fuerzas internas o llegar con algo en las manos a la inevitable operación cicatriz.

Y eso parece estar ocurriendo en Baja California, donde varios continúan hablando como candidatos mientras sus propios discursos empiezan a enviar señales discretas hacia quienes realmente pueden terminar disputando la definición.

Porque hoy, esa carrera parece tener dos nombres con peso propio, y son los de Ismael Burgueño y Julieta Ramírez.

Burgueño tiene un argumento difícil de ignorar. Gobernar Tijuana significa administrar la ciudad más poblada del Estado, enfrentar diariamente sus problemas y someterse a una exposición pública que ninguna posición legislativa reproduce.

Esa experiencia ejecutiva necesariamente contará cuando MORENA mida competitividad y capacidad de gobierno.

Julieta Ramírez llega por una ruta distinta, pero igualmente válida. Es parte de una generación joven que ha construido presencia legislativa y relaciones nacionales dentro del movimiento.

Si MORENA incorporara el criterio de género en Baja California, su posición crecería todavía más, aunque sería injusto explicar su competitividad únicamente por ser mujer. Tiene una trayectoria propia y la suficiente capacidad para estar en la discusión.

La encuesta seguramente tendrá importancia, pero sería ingenuo pensar que una candidatura de este tamaño se decidirá exclusivamente con porcentajes. Y es allí dónde también pesarán género, territorio, acuerdos nacionales y viabilidad electoral.

Mientras tanto, algunos aspirantes parecen competir menos por ganar que por descubrir qué podrán negociar cuando llegue la definición.  

No es inventiva… simple y llanamente son sus indirectas las que empiezan a decirlo antes que ellos.

Y el panorama en estos casos es sencillo, porque como dicen por ahí, eso de “levantar la mano todavía es gratis. Tener posibilidades reales ya es otra cosa”.

Es ahí donde esa conversación parece reducirse sólo a dos nombres Julieta Ramírez e Ismael Burgueño…los demás, parece que saldrán sobrando. Ya lo han entendido…sino, sería terquedad incomprensible.
El límite del audio
La gobernadora Marina del Pilar Avila Olmedo tiene, como cualquier persona que ejerce el poder, la obligación de responder ante señalamientos sustentados y de enfrentar el escrutinio público sin privilegios.

Y la aparición sistemática de diversos audios alrededor de su figura comienza a plantear un problema distinto al contenido político de cada grabación.

Así que es invariable que surja el cuestionamiento sobre cuándo una filtración comienza a construir una condena pública, mediante entregas sucesivas cuya autenticidad y origen no siempre pueden ser comprobados por la ciudadanía.

Este 11 de agosto circuló una nueva grabación sobre la cual el periodista Gildo Garza explicó, en entrevista radiofónica, que se escucharía a una persona advertir a la gobernadora sobre una presunta “última oportunidad” ofrecida por agencias estadounidenses.

Es una afirmación grave precisamente por las implicaciones que tendría si pudiera acreditarse Y justo ahí es donde debería estar el centro de la discusión.

Una grabación, por impactante que resulte, no sustituye una investigación, como tampoco una sucesión de filtraciones convierte automáticamente una versión en verdad.

Marina del Pilar debe rendir cuentas por aquello que pueda demostrarse, no por aquello que la repetición consiga instalar como certeza.

Hay quienes olvidan que la crítica periodística pierde fuerza cuando abandona la comprobación y entra en la lógica de la demolición personal. Después de tantos audios, quizá sea momento de escuchar menos el ruido.
La prioridad correcta
La instrucción de Claudia Sheinbaum para acelerar el regreso desde Colombia, de los niños tijuanenses que integran el equipo de futbol Leyendas Obeliz, merece analizarse por lo que representa institucionalmente y no solamente por la carga emocional inevitable de tener a menores mexicanos en un país golpeado por un terremoto.

Ante una emergencia internacional, la responsabilidad del Estado no termina en confirmar que sus ciudadanos están a salvo.

La protección consular implica localizarlos, mantener comunicación, evaluar riesgos y, cuando las circunstancias lo requieren, construir alternativas para facilitar su retorno.

En este caso existe además un elemento que eleva la prioridad, al tratarse de una delegación infantil.

Por eso, la decisión presidencial de instruir a la Cancillería para trabajar en su regreso “lo antes posible” coloca el asunto en el nivel de atención que corresponde.

No significa improvisar una evacuación ni desplazar las decisiones de las autoridades colombianas, sino utilizar los mecanismos diplomáticos disponibles para reducir la incertidumbre de las familias y evitar que los menores permanezcan innecesariamente dentro de una zona afectada.

También hay una lectura particularmente importante para Tijuana, porque vivir en una ciudad fronteriza nos acostumbra a pensar la movilidad internacional como algo cotidiano, pero una emergencia recuerda que cualquier mexicano fuera del país puede requerir, de un momento a otro, respaldo institucional efectivo.

Hasta ahora, la información disponible señala que los integrantes de Leyendas Obeliz están bien y no existen reportes de menores lesionados. Esa es, indiscutiblemente, la mejor noticia.

Ahora corresponde que la coordinación diplomática consiga llevarlos de vuelta a casa con seguridad y sin convertir una emergencia humanitaria en espectáculo político.

Si la instrucción presidencial logra traducirse en una respuesta rápida, ordenada y eficaz, estaremos frente a algo que debería ser ordinario en cualquier gobierno, aunque demasiadas veces no lo sea, y que se representa con un Estado que aparece cuando sus ciudadanos realmente lo necesitan.
El narco también se combate en el mar

Un aseguramiento de más de dos toneladas de presunta cocaína en el Pacífico permite observar una parte del combate al narcotráfico que suele recibir menos atención que los operativos en tierra. 

Mover una carga de ese tamaño exige rutas previamente estudiadas y una logística capaz de cruzar enormes extensiones marítimas, confiando precisamente en que el océano ofrece distancia, aislamiento y múltiples posibilidades para ocultarse.

Bajo esos parámetros, el trabajo de la Secretaría de Marina adquiere una relevancia particular.  

Y es que vigilar el Pacífico mexicano no consiste simplemente en colocar embarcaciones esperando encontrar delincuentes, sino en combinar inteligencia, seguimiento, vigilancia aérea y marítima, coordinación y capacidad de reacción en un territorio donde cualquier objetivo puede cambiar de rumbo en cuestión de minutos.

Así que un decomiso de estas dimensiones habla bien de esa capacidad operativa y merece reconocerse sin necesidad de exagerar sus alcances. 
Sería un error presentar dos toneladas como el desmantelamiento de una ruta completa o como una derrota definitiva para alguna organización criminal, pero también sería injusto reducirlas a una cifra más dentro de las estadísticas oficiales.

Cada cargamento que no llega a tierra interrumpe una cadena mucho más amplia. Alguien debía recibirlo, trasladarlo, esconderlo, distribuirlo y convertir finalmente esa mercancía en dinero. Seguir esas conexiones puede resultar incluso más importante que la droga asegurada.

Ahí comienza ahora la responsabilidad de la Fiscalía General de la República, que deberá determinar la situación jurídica de extranjeros detenidos y, sobre todo, intentar reconstruir el entramado detrás de la embarcación.

La Marina consiguió sacar del mar más de dos toneladas de presunta cocaína antes de que alcanzaran su siguiente destino, por lo que el verdadero tamaño del golpe dependerá ahora de cuánto puedan revelar las investigaciones sobre quienes financiaron el viaje, organizaron la ruta y esperaban la carga del otro lado.

Sheinbaum responde como México sabe hacerlo

México no necesita que le expliquen lo que significa un terremoto porque lo ha vivido demasiadas veces y sabe muy bien lo que ocurre cuando una ciudad se sacude, se interrumpen las comunicaciones y la incertidumbre comienza a recorrer familias enteras.

Por eso, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum expresó que México se pone a disposición para apoyar a Colombia, sus palabras tuvieron un peso distinto al de una fórmula diplomática de rutina. 

Sin más, la mandataria eligió una posición prudente, sin anuncios espectaculares ni promesas adelantadas, pero dejando claro que el gobierno mexicano permanecerá atento y dispuesto a responder.

Es una manera de ejercer la solidaridad que también dice algo de su estilo, porque Sheinbaum suele privilegiar el dato, y, frente a una emergencia de esta naturaleza, evitó especular sobre daños que todavía estaban siendo evaluados. 

Primero conocer la dimensión de lo ocurrido y después actuar en función de lo que Colombia requiera. Su cautela no le resta humanidad al mensaje, al contrario, coloca la ayuda mexicana sin protagonismos.

Y es que México tiene, además, una memoria difícil de separar de los terremotos. En 1985 fueron los propios ciudadanos quienes salieron a remover escombros con lo que tenían a la mano, mientras que en 2017 volvieron las brigadas, los voluntarios, los médicos, los rescatistas y la gente común ayudando como podía. 

Con los años, esa reacción terminó incorporándose a nuestra manera de enfrentar las tragedias.

Sheinbaum representa ahora institucionalmente a ese México que también ha recibido solidaridad del exterior y que ha sabido devolverla enviando especialistas y rescatistas cuando otros países los necesitan.

Su mensaje hacia Colombia puede parecer sencillo, pero está respaldado por absoluta solidaridad, algo que los mexicanos conocemos demasiado bien.

Da Burgueño el golpe de autoridad
La imagen de más de cinco mil personas reunidas en la Unidad Deportiva Mariano Matamoros alrededor de Ismael Burgueño dejó una señal política difícil de ignorar dentro de MORENA en Baja California.

Burgueño no solamente está apareciendo arriba en distintas encuestas rumbo a la coordinación estatal de los Comités de Defensa de la Transformación. Empieza también a mostrar algo que ninguna medición puede fabricar por sí sola, con capacidad de convocatoria, presencia territorial y un respaldo que se percibe en la calle, que es donde más importa.

Ese elemento comienza a colocarlo en una posición distinta frente al resto de los perfiles que buscarán competir por la conducción política del movimiento en el Estado.

Su fortaleza, además, no se ha construido desde la confrontación interna. Burgueño ha insistido en la unidad, en la continuidad del proyecto y en cerrar filas alrededor de la Cuarta Transformación, fórmula que dentro de MORENA puede resultar mucho más rentable que una guerra anticipada entre aspirantes, como ya ocurre entre algunos. Y es que en política, crecer sin romper suele ser más difícil que crecer golpeando.

Y por ello, lo ocurrido en Mariano Matamoros adquiere otra dimensión cuando se mira hacia adelante, porque una convocatoria de ese tamaño proyecta capacidad de movilización, organización y conexión con una base que tendrá un peso determinante cuando llegue el momento de las definiciones.

Burgueño empieza así a construir alrededor de su nombre una sensación política particularmente poderosa, con la que se pone al frente en el proceso, sin necesidad de dividir al movimiento para conseguirlo.

No es un secreto que la combinación comienza a tomar forma. Va arriba en las mediciones, consigue reunir a miles, mantiene un discurso de unidad y su nombre encuentra cada vez mayor eco entre quienes observan la sucesión gubernamental que viene en Baja California.

Burgueño acaba de poner la vara, así que mientras otros todavía buscan cómo posicionarse, él ya está entrando en una etapa distinta, y no la de alcanzar a alguien, sino la de obligar a los demás a correr detrás de él.
Sheinbaum reivindica a quienes la historia dejó atrás
Que un paso entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl siga llevando el nombre de Hernán Cortés, más de quinientos años después de la Conquista, dice mucho sobre la manera en que México aprendió a contar su propia historia.

Por ello, la propuesta de Claudia Sheinbaum para rebautizarlo como Paso de los Pueblos Indígenas aparece como parte de una revisión que durante los últimos años ha intentado devolver presencia pública a comunidades que durante siglos quedaron relegadas no solamente del relato nacional, sino también del desarrollo, la representación y el acceso efectivo a derechos.

El saldo histórico es difícil de discutir, y nadie puede poner en tela de juicio que los pueblos originarios padecieron despojo, sometimiento y exclusión desde la Conquista, con una marginación que no terminó cuando México se convirtió en una nación independiente. Persistió durante generaciones y terminó convirtiendo a muchas comunidades indígenas en algunas de las más pobres, aisladas y desprotegidas del país.

Desde esa perspectiva, recuperar nombres también tiene un significado político, social y de empoderamiento. La Calzada México-Tenochtitlan sustituyó a Puente de Alvarado, la llamada Noche Triste comenzó a leerse también como una victoria de la resistencia indígena y ahora la geografía vuelve a entrar en esa revisión histórica con el Paso de Cortés.

Sheinbaum ha mantenido una posición consistente sobre este tema desde antes de llegar a Palacio Nacional. Su planteamiento no consiste en borrar la presencia española de la historia mexicana, sino en equilibrar una narrativa que durante demasiado tiempo privilegió a los conquistadores y dejó en segundo plano a quienes estaban aquí antes de su llegada.

México no necesita desconocer su pasado español para reconocer su raíz indígena, necesita asumir que durante siglos una parte de su historia tuvo más monumentos, calles y nombres que la otra.

Cambiar el Paso de Cortés no salda cinco siglos de deuda, pero sí modifica algo que durante demasiado tiempo pareció intocable, y es el de quién tiene derecho a nombrar la memoria de México.
Pensándolo Bien, Pensé Mal

Mafia ruffiana


La blonda dirigente del Breaking PAN en BC, Lizbeth Mata Lozano, anda muy empoderada calificando como “narcopartido” a MORENA.
 
Y tanto, que ya anda más surrealista que Luis Buñuel y se imagina que está grabando un documental para Netflix sobre las andanzas de MORENA en el Estado…¡y hasta se pone a posar!
 
Nomás que parece que nadie le ha dicho que bien pudiera empezar por las aventuras del mismísimo Heisenbergarcía Moon o las últimas de HuachiRuffo Appel, a quien el mismo Felipe CaldeRón acusó públicamente, a él y a su hermano, de haber favorecido o “entregado” Baja California a la organización de los hermanos Arellano Félix durante su mandato.
 
Por eso, hay quienes piden que, si va a hacer preguntas sobre cómo se llamaría el supuesto documental que ella titula: “Marina del Pilar y el narcogobierno que gobernó Baja California” (sic), mejor podría preguntar qué pasó con la rufomanía y los fans de éste en el mundo de los bad hombres.


Valentía selectiva


Al que en redes sociales no bajan de “El Cobarde del Condado” es al mismísimo César CastroNado, presidente del Consejo Político de MORENA en BC y esposo de la legisladora Ang Hernández, célebre protagonista del episodio en que autoridades de EU le localizaron casi 40 mil dólares en su camioneta, porque -según explicó entonces- ya ni recordaba que traía semejante feriecita ahí, arrumbada junto con las monedas para el estacionamiento.

Y es que le reprochan también en redes, que después de aquel drama (que ni los de Tolstoi), aplicó la fina escuela de la avestruz.

Pero estamos en tiempos preelectorales y, como decía don Fidelirante Velázquez en el prime de la época PRIcámbrica: “el que se mueve no sale en la foto”.

César entendió la indirecta, y ahora se mueve hasta para pedirle a la IA que le haga unos diseñotes bonitos, de esos que ni los que se aventaban con Canva las nenis de los colectivos.

En ellos se ve su apoyo a Julieta Ramírez, a quien elogia públicamente, mostrándose bastante sueltito.

Lo curioso, dicen algunos internautas es que cuando el problema estuvo en casa y su esposa atravesó el episodio de los 40 mil, a César no se le vio con semejante entusiasmo; mucho menos se le escuchó o leyó algún discurso para decir: “¡Aquí estoy yo!”.

¡Y lo peor!, es que ya ni porque tiene el estilo de los alfas friendly socialmente responsables de hoy en día.

 

Pico goloso


Mientras Morena y el PT en Baja California se pelean, se buscan, se acarician, se toquetean políticamente y hasta destilan pasión desde lo más recondito cuando toca posar para la foto, y viven su historia a lo Pam y Tommy, el Partido Verde anda demasiado calladito, allá, en la esquina, sigiloso, viendo como avanzan las cosas.

Sin pleitos, ni desplantes, “¡Algo deben estar cocinando!”, piensan los doctos de la RealPolitk. ¡Y ojo con los tucán boys!, porque ni siquiera parecen tener prisa, pero ahí están, paraditos en la rama, como Rocky, con el ojo del tigre, listos con la sed de triunfo, como si los hubiera entrenado el mismísimo Apollo Creed Aventus Absolu.

Así que por ello, MORENA y el PT pueden seguir gastando saliva, amor, fluidos, mentadas, maldiciones, reclamos y uno que otro arrimón, con todo y elongación electoral, porque el tucán ladea el pico, calcula la distancia y ha sabido esperar.

Porque eso sí, podrá ser muy ecológico, pero de ingenuo no tiene ni una pluma, sabe cuándo volar, cuándo hacerse el dormido y cuándo bajar por la tajada, como cóndor de Los Andes.

Quizá entendieron aquello de que el que come callado, come dos veces. Y con semejante pico goloso, ¡hasta para llevar alcanza!
Marina y la memoria de los números
Marina del Pilar celebró en redes sociales que Baja California se convirtió en el Estado con menor pobreza del país, un resultado relevante que, independientemente de cualquier lectura política, sería mezquino relegarlo.

Y es trascendental, porque la medición de pobreza multidimensional no considera únicamente cuánto dinero entra a los hogares, sino también el acceso efectivo a derechos sociales.

Así que para integrar el indicador, en éste se toman en cuenta factores como el rezago educativo, los servicios de salud, la seguridad social, la calidad de la vivienda, los servicios básicos y la alimentación.

Por eso, la gobernadora atribuyó el resultado a una estrategia desarrollada en varios frentes, como lo han sido la entrega directa de programas sociales a quienes más los necesitan, el fortalecimiento de las becas para estudiantes de educación básica y los apoyos destinados a mujeres, personas adultas mayores y población con discapacidad.

También incorporó al balance la generación de empleos mejor remunerados, la llegada de nuevas inversiones y la ampliación de servicios e infraestructura en colonias que durante años permanecieron rezagadas.

Desde esa perspectiva, la política social no aparece separada de la actividad económica, sino vinculada con las oportunidades laborales, la permanencia escolar y el acceso a mejores condiciones de vida.

En cuanto al resultado, es fundamental comprender que también debe colocarse dentro de las características económicas de la entidad, marcada por una fuerte actividad industrial, comercial y de servicios, además de una amplia participación de su población en el mercado laboral.

Sí, en política las administraciones pueden construir muchos relatos, pero al final son los resultados medibles los que permanecen cuando comienza el balance, así que esta cifra llegará inevitablemente a esa conversación y formará parte de la fotografía con la que se evalúe la política social del sexenio marinista.


El regalo que Sheinbaum no aceptó
Hace casi un año, durante la gira que realizó por municipios de la Costa Chica de Guerrero los días 24 y 25 de agosto de 2025, Claudia Sheinbaum rechazó un regalo que el exgobernador Ángel Aguirre Rivero intentó hacerle llegar.

En ese momento, el gesto pudo parecer una simple precaución política, pero la detención del exmandatario, ocurrida este jueves por el caso Ayotzinapa, obliga a mirar aquel episodio bajo un matiz bastante revelador.

La Fiscalía General de la República sostiene que nuevas investigaciones y testimonios protegidos señalan a Aguirre por su presunta participación en el ocultamiento de pruebas que podrían ayudar a esclarecer el paradero de los 43 estudiantes desaparecidos.

Entre esas evidencias estarían videograbaciones del Palacio de Justicia de Iguala, cuya existencia fue negada durante años bajo el argumento de supuestas fallas técnicas.

No se puede afirmar que Sheinbaum supiera entonces que la detención estaba próxima, pero sí quedó claro que no estaba dispuesta a otorgarle al exgobernador una fotografía, una cortesía o un gesto de cercanía que después pudiera transformarse en moneda de protección política.

Aguirre, en cambio, debía conocer mejor que nadie el tamaño de los pendientes que arrastraba desde aquella noche del 26 de septiembre de 2014 y probablemente ya alcanzaba a percibir que el expediente volvía a cerrarse sobre él.

La presidenta actuó con una distancia que ahora habla de integridad política. No se doblegó ante el peso regional de Aguirre, no aceptó el obsequio y tampoco permitió que una atención aparentemente inocente construyera la imagen de una relación inexistente.


Ahora corresponderá a la Fiscalía probar sus acusaciones y a los tribunales determinar responsabilidades.

Sin embargo, en el terreno político, la escena ya dejó la conclusión contundente de que mientras Aguirre buscaba acercarse cuando comenzaba a venírsele la noche, Sheinbaum tuvo la prudencia de mantener las manos lejos de aquella caja.
Sheinbaum y su cambió de estrategia con Trump
Claudia Sheinbaum comprendió muy pronto que discutir con Donald Trump frente a las cámaras era comprar boleto para una función donde el estadounidense siempre quiere ser protagonista.

Por eso eligió la “cabeza fría”, aguantó amenazas arancelarias, presiones migratorias y exigencias en seguridad sin convertir cada desacuerdo en una pelea de cantina diplomática.

La fórmula le dio resultados, mantuvo abierto el diálogo, evitó rupturas innecesarias y consiguió algo que no suele regalar Trump, quien llegó a describirla como una presidenta “formidable” y “elegante”, casi una condecoración viniendo del hombre que reparte y catafixia adjetivos como el buen bully que es.

Pero la prudencia tampoco significa instalarse para siempre en el rincón de los pacientes. The Economist sostiene que Sheinbaum dejó de poner la otra mejilla justo cuando Washington comenzó a meter la cuchara en decisiones políticas y judiciales que corresponden a México.

La presidenta respondió sin sombrerazos y anunció acciones legales por la muerte de un mexicano durante un operativo del ICE, ordenó investigar el traslado de Ismael “El Mayo” Zambada y marcó una frontera clara frente a las presiones externas.

Así que el movimiento tiene una lectura más profunda y Sheinbaum parece haber concluido que la estabilidad conseguida durante los primeros meses le permite elevar el tono sin dinamitar la relación. Primero construyó una interlocución directa con Trump y después comenzó a utilizar ese margen para defender posiciones mexicanas, una maniobra mucho más compleja que la valentía de micrófono que suele terminar en aplausos nacionales y facturas comerciales.

No cambió la cabeza fría por la sangre caliente, simplemente recordó que cooperar no significa obedecer y que mantener una buena relación con Trump tampoco obliga a convertir Palacio Nacional en sucursal de la Casa Blanca.

La estrategia evolucionó sin romperse, porque primero evitó el incendio y ahora deja claro quién manda de este lado de la frontera.
El efecto del “Baúl Gate”
Quienes por sus expresiones y sus caras de “guácala de pollo”, dejaron muy en claro que no les gusta el amor otoñal (y que muchos interpretaron como que en una de ésas, el colágeno es el mero mero sabor ranchero, porque tal vez eso de tener que oler a baúl con Jovan Musk nomás no), son las señoritas legisladoras Nay Abuelatori y Grace Palomares, al confundir el humor negro con aventarle jitomatazos y humillar a los integrantes de la honorable tribu de plata.

Y es que, por agredir de los de 60 para arriba, donde por lógica se encuentran hasta los Sugar Daddys de alcurnia que usan Creed Millésime Impérial, al dúo poblano le cayó encima la avalancha de miércoles que provocaron.

“Es que sólo era humor negro, señorita Laura”, casi fue la defensa que emprendieron, tras insinuar en su podcast que los amigos que ya cobran Pensión del Bienestar “ya se están pudriendo”.

Resulta curiosa esa definición de humor, y reírse de aquellos que han pagado impuestos durante décadas, soportado incontables desvelos y acumulado una vida entera de experiencias, mucho más de lo que suman ellas dos juntas.

Por eso, el escándalo no fue menor y escaló hasta Palacio Nacional, donde la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó cualquier forma de discriminación, venga de MORENA, de otro partido o de alguien sin militancia, y dejó en manos de la dirigencia nacional guinda la decisión sobre una posible sanción.

Traducido al dialecto de la grilla, la mandataria no les compró el boleto del “humor negro” ni les tendió salvavidas, por lo que ahora será MORENA quien determine si semejante rutina merece un boleto directo hacia la congeladora electoral.

Así que ahora, alguna curul debe estar oliendo a olvido en la boleta. Y el Clúster de Sugar Daddys puede estar tranquilo… el “tres Doritos después” llegará pronto.
El bluff petista
El tiempo político comienza a agotarse para el Partido del Trabajo en Baja California y su desesperación ya no se percibe únicamente en los discursos, sino también en esa necesidad cada vez más evidente de presentarse como una rebelión electoral.

Desde el PT quieren vender la imagen de unos salvadores vestidos de rojo que, mientras proclaman su independencia, buscan afanosamente aliados para ponerse un poco naranjas o del color que se encuentre disponible rumbo a 2027.

Pero eso sí, queriendo proyectar que son los poderosos y que su capital político es tan basto, que harían palidecer hasta a don RicarDior Salinas Pliego..

El problema del PT es que una fuerza política que se anuncia como autosuficiente, pero necesita recorrer el catálogo completo de Pantone para conseguir compañía, y viéndola bien, ellos bien saben que no son tan poderosos como quienes hacen creer al electorado.

Y justo al centro de esta insurrección se encuentra Jaime Bonilla, exgobernador de Baja California y principal caudillo del petismo local, quien rompió con MORENA por todo lo alto, desafió a la gobernadora Marina del Pilar y extendió sus diferencias hasta rozar al expresidente Andrés Manuel López Obrado.

Para la dirigencia nacional de Morena, Bonilla puede representar un conflicto incómodo, un personaje capaz de generar ruido y hasta un pequeño caos regional, pero eso no significa que lo consideren una amenaza electoral de grandes proporciones.

La pregunta, por tanto, no es si el PT puede romper con MORENA, sino cuánto representa realmente fuera de esa alianza.

¿Tiene el tamaño electoral que presume o su pleito es considerablemente más grande que su capacidad para convertir el enojo en votos?

Básicamente no lo son, porque a falta de figuras propias, hechas en su partido y en las calles, han tenido que recurrir a “querer robar el star talent” de otros partidos, careciendo de ejército, territorio y simpatizantes suficientes.

Al final, puro bluf petista queriendo jugarla a los Houdinis para jugar con la percepción.


Burgueño corriendo al frente
Ismael Burgueño lleva meses apareciendo en el primer lugar de distintas encuestas rumbo a la gubernatura de Baja California, pero la medición más reciente ya lo muestra con una distancia que empieza a darle forma propia a su eventual aspiración para 2027.
 
El estudio de SRC Statistical Research Corporation, levantado el 28 de julio, coloca al alcalde con licencia de Tijuana con 41.8% de la intención de voto en un escenario en el que competiría como candidato de Morena, PVEM y PT.
 
Muy abajo aparece Gina Cruz, del PAN, con 16.2%, mientras Adrián Valle, del PRI, registra 6.4% y Karla Ruiz Macfarland alcanza apenas un raquítico 6.2%.
 
Se trata, por supuesto, de una fotografía tomada con bastante anticipación. Sí, las candidaturas no están definidas, las alianzas todavía pueden cambiar y el electorado ni siquiera conoce la boleta que tendrá enfrente.
 
Sin embargo, cuando varias mediciones comienzan a colocar al mismo nombre en la parte superior, el dato se convierte en una referencia que los demás actores deben considerar.
 
La propia encuesta muestra que Burgueño también encabeza las preferencias entre los perfiles mencionados para representar a Morena, PT y PVEM, al obtener 37.4%, frente al 21.8% de Julieta Ramírez.
 
MORENA mueve el calendario y reabre la pelea por miles de cargos
La dirigencia nacional realiza una labor titánica para mantener en pie las pre-pre-campañas rumbo a 2027, con un corral electoral donde todas y todos ya se sienten Max Verstapetatiux, aunque varios todavía no les alcance ni para comprarle a su auto un Vainillo Cotorro.

Y es que se dieron cuenta de que iniciar las designaciones un año antes solamente abre la caja de Pandora y, a día de hoy, todos los planes ya están teniendo que cambiar.

Confiaron de más en su proceso interno, y el registro de aspirantes estatales generó un fuego amigo que obligó a Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, a procurar que los aspirantes se den el saludo de paz y dejen los golpes por debajo de la mesa, que ni don Manzanero hubiera adivinado.

A eso hay que sumarle que la renovada derecha latinoamericana y de todo el mundo está ejerciendo cada vez más presión para que México se sume a esa tendencia, utilizando cada vez más actores políticos de la derecha mexicana, como RicarDior Salinas y Vand-Alito Moreno.

Curiosamente, el citado jeque del botox, particularmente, parece dispuesto a cruzar el Río Bravo con moño tricolor, cascabel de campaña y una carpeta de denuncias bajo el brazo, esperando que en Washington le rasquen la panza diplomática como osito cariñosito y le entreguen una galletita de democracia.

Pero “haiga sido como haiga sido”, MORENA ya no pudo entregar la tarea a tiempo. Apenas ayer lunes 3 de agosto estaba pactado iniciar el registro para los aspirantes a diputados federales y, el 21 de septiembre, serían los registros para los miles de municipios que renovarán ayuntamientos.

No se trata de un ajuste menor: mover las fechas prolonga la incertidumbre, ensancha la lista de competidores y obliga a quienes ya se sentían elegidos a regresar a la fila.

Ahora, la Comisión Electoral del partido informó que, mejor, ambos registros quedarán definidos para finales de agosto, una forma elegante de anunciar que el calendario se espantó y salió corriendo entre tanto urgido.

Y como tampoco se han podido definir requisitos ni convocatorias, las plazas estarán igual o más peleadas, pues todavía existe la posibilidad de que quienes no pasen el filtro en la coordinación estatal ( y les hagan ¡Cataplummmm!) puedan sumarse a buscar una diputación o coordinación municipal.

Hasta el momento, no se ha mencionado algo sobre los seis finalistas estatales, tampoco sobre el arranque de las encuestas que perfilarán al coordinador final; ya ni hablar de las alianzas en cada entidad, ese tianguis sentimental donde todos preguntan cuánto les toca antes de averiguar con quién deberán tomarse la fotografía.

Así las cosas con este proceso de MORENA rumbo a las elecciones más grandes de nuestro país, con mucho cacareo alrededor del corral y varios jilgueros que andan calculando quién alcanzará a quedarse con la mejor tajada.

El club de los intocables pierde socios
Como si fuera deporte nacional, en México terminamos aprendiendo una larga serie de apodos aunque jamás nos propongamos memorizarlos.

Pareciera que preferimos mantener identificados, dentro de nuestro campo semántico, a personajes cuyos sobrenombres son más silvestres que los que inventaba Enrique “El Perro” Bermúdez.

Y es que para nadie es un secreto que los criminales han ocupado durante tantos años la conversación pública que sus alias suelen recordarse mejor que las enseñanzas del libro del temible Aurelio Baldor.  

Se colaron en los noticieros, en los corridos, y en las sobremesas de mariscos. Y en algunos casos, incluso terminaron incorporándose al imaginario colectivo más pipirisnais, hasta convertirse en una especie de santoral oscuro que nadie pidió, pero que todos acabamos conociendo como si fueran las antítesis de Jacob Elordi en una especie de Cumbres Garraspoñozas.

Así, en fechas recientes han vuelto a circular nombres como “El Chavo Félix”, “El Jardinero”, “El Yukito”, “R1” y “La Quiringua”.

La diferencia es que varios de esos alias comenzaron a aparecer acompañados por una palabra que durante demasiado tiempo parecía reservada para los operadores de tercera fila: capturado.
 
A su vez, el caso de Nemesio Oseguera Cervantes pertenece a otra dimensión. “El Mencho” no era una pieza más del tablero, sino uno de los nombres alrededor de los cuales se organizó buena parte del mapa criminal contemporáneo. Su abatimiento durante el operativo federal en Tapalpa significó la caída de una figura que durante años pareció vivir bajo una póliza de intocabilidad renovable automáticamente.
 
Sería importante dimensionar que la administración de Claudia Sheinbaum ha construido buena parte de su narrativa de seguridad alrededor de una sucesión de detenciones, operativos y golpes contra estructuras criminales.
 
No solamente contra el muchacho que vigilaba la esquina o el encargado de esconder las armas, sino contra perfiles vinculados con mando, finanzas, sucesión y control territorial.
 
La lista difundida por el gobierno incluye golpes contra estructuras relacionadas con Los Chapitos, el CJNG, Mayiza y otras organizaciones.
 
También aparecen nombres que durante años se movieron dentro del imaginario nacional como si tuvieran membresía vitalicia en el club de los intocables.
 
Eso modifica la percepción, pero todavía no transforma por completo la realidad.
 
El crimen organizado tiene la desagradable costumbre de reproducirse de una manera por demás caótica, donde si cae el dirigente, se pelean las tribus y siempre aparece alguien dispuesto a quedarse con la oficina, el sello y la caja chica.
 
Por eso, el verdadero resultado se debe de palpar en las siguientes semanas, con menos homicidios, menos extorsiones, menos desapariciones y menos familias obligadas a cerrar un negocio o abandonar su comunidad.
 
Sheinbaum y Harfuch ya lograron algo políticamente importante, en el que varios nombres temidos dejaran de parecer eternos.
 
El club de los intocables con apodo pierde socios, pero no hay que echar las campanas al vuelo, porque el trabajo sigue y habrá quien quiera ostentar un apodo para desvirtuarse de su nombre.



Julieta Ramírez y la deuda con López Obrador
Todo actor político llega, tarde o temprano, a ese momento incómodo en que debe comprobar si ya puede caminar por sí solo o si todavía necesita apoyarse en la figura que lo puso en el mapa.

Algo parecido le ocurrió a Simba en El Rey León. Heredar el reino nunca fue el verdadero desafío; lo difícil fue convencer a todos, y convencerse a sí mismo, de que podía gobernar sin vivir esperando el consejo de Mufasa.

Salvando todas las proporciones, los movimientos políticos y sus actores suelen enfrentarse al mismo examen.

Julieta Ramírez volvió a colocar ese debate sobre la mesa al afirmar que su trayectoria política se la debe al expresidente Andrés Manuel López Obrador y al pueblo de México.

La senadora con licencia sostuvo que, como muchas mujeres y hombres que hoy participan en MORENA, encontró un espacio en la vida pública gracias a la lucha emprendida durante años por el fundador del movimiento.

MORENA fue construido alrededor de un liderazgo capaz de movilizar votantes, ordenar corrientes internas y convertir una inconformidad dispersa en una fuerza electoral dominante.

Negar la influencia de López Obrador en la formación de sus actuales cuadros sería tan absurdo como pretender que una generación política puede explicar su origen sin hablar de quien la convocó.

Ramírez aseguró haber aprendido de López Obrador que la política no debe sostenerse sobre lealtades personales, sino sobre la lealtad al proyecto y al pueblo.

También afirmó que tiene criterio propio y que se guiará por los principios del expresidente y de la presidenta Claudia Sheinbaum, mientras su responsabilidad inmediata, dijo, será responder a la ciudadanía de Baja California y a nadie más.

Reconocer una deuda política no equivale necesariamente a renunciar a la autonomía. Puede asumirse como gratitud hacia quien abrió una puerta o convertirse en una obligación permanente de mirar hacia atrás antes de dar cada paso.

El reto para Julieta Ramírez, como para muchos otros perfiles que crecieron políticamente bajo el liderazgo de López Obrador, será demostrar que la lealtad a un proyecto también admite el ejercicio del criterio propio cuando las circunstancias lo exijan.

La verdadera prueba llegará cuando sostener ese principio implique disentir, incomodar o elegir entre la disciplina partidista y aquello que considere mejor para Baja California.

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Cero en conducta
Esperamos que el pasado viernes la diputada Evelyn Sánchez no haya cenado aguacate, porque entonces sí, la cosa se iba a poner peor que en Caborca, como decía el buen Arturo “Rudo” Rivera que en gloria esté.
 
Y es que la legisladora, quien ostenta la vocalía de la Comisión de Igualdad de Género en el Congreso de Baja California, encendió una transmisión en sus redes sociales para explicar el funcionamiento de unos vales escolares y, como si las madres estuvieran más rebeldes que Jorgito del Mazo Geis, condujo el regaño con el espíritu pedagógico de la “maestra Canuta” y aquella altura de miras que caracterizaba a la docente.
 
“Paciencia. Sigan instrucciones”, repetía, antes de lanzar el reglazo verbal de la noche: “¡Aprendan a leer la instrucción!”.
 
Las mujeres, algunas de ellas desesperadas por su situación de vulnerabilidad, preguntaban cuándo podrían canjear el apoyo de 600 pesos para uniformes, pero la diputada parecía mucho más preocupada por restaurar el orden en el salón que por despejar las dudas.
 
“Nadie les dijo que fueran a La Favorita”, reprochó, y más adelante insistió en que “todas y todos van a seguir instrucciones”.
 
Es más, hasta el mismito Dios, y no el de Spinoza, terminó incluido en la conversación.
“Dios mío, ilumíname”, soltó la legisladora, como si las madres hubieran organizado una rebelión en la escuela Mártires de Almoloya y no estuvieran tratando de averiguar dónde podían comprarle un pantalón escolar a sus hijos.
 
Pero bueno, ya fuera de toda guasa, la falta no fue simplemente haberse irritado durante una transmisión nocturna, sino tratar las preguntas de las beneficiarias como señales de indisciplina, todo por no tener la comprensión de la situación y angustia que viven miles de mujeres jefas de familia en la entidad.
 
Cuando varias personas tropiezan con la misma duda, lo razonable sería revisar la claridad de la información; ¡ah!, pero no. A Evelyn Sánchez se le hizo fácil repartir calificaciones y casi casi “declarar reprobado” al grupo entero en comprensión lectora, como si la explicación nunca pudiera fallar.
 
Lo dijo ella misma: “Si les estamos diciendo, sigan instrucciones; les dan el cupón y les dicen espérense a que en la plataforma digital les subamos la información… y no sé por qué hacen otra cosa”. Nunca pareció cruzarle una posibilidad mucho más sencilla: que la explicación no hubiera sido tan clara como ella suponía.
 
Todavía fue más lejos cuando pidió “un poquito de comprensión y empatía” para ella y su equipo, una petición que cualquiera entendería si proviniera de una organización rebasada por el trabajo, pero que resulta difícil de sostener cuando va dirigida precisamente a mujeres que solo intentaban comprender el procedimiento para ejercer un apoyo financiado con recursos públicos.
 
Porque sí, podríamos decir que, aunque la legisladora prometió publicar la información para el canje, y los uniformes eran para los hijos, el “reglazo” se lo llevaron las mamás, y justo ahí fue donde el apoyo dejó de ser un programa público para convertirse, aunque fuera por unos minutos, en una clase de obediencia. Justo como a muchas y muchos políticos les gusta… no vaya a ser que el electorado luego se les salga del huacal.
 
En fin… Diosito Bimbo nos libre de otro “profesor” que nos salga en modo “Rigoberto Patiño Pantoja”, porque de esos ya hay muchos.


Harfuch llegó hasta quien dio la orden del asesinato de Carlos Manzo
Quienes crecimos viendo los noticieros mexicanos conocemos perfectamente la escena: la música de última hora, las camionetas entrando a toda velocidad, una mesa cubierta con armas y un detenido presentado con iniciales, apodo y mirada hacia el suelo.

El conductor hablaba de un “golpe contundente” y uno se iba a dormir con la impresión de que ahora sí el crimen organizado había quedado herido de muerte.

A la mañana siguiente aparecía otro jefe, otra célula y, si había suerte, hasta otro apodo más creativo.

Así hemos pasado buena parte de nuestra vida viendo caer a pistoleros, operadores y halcones, mientras el negocio criminal encontraba reemplazos con completa eficacia.

Por eso la captura de Ramón Ángel “R1”, señalado por las autoridades como presunto autor intelectual del asesinato del alcalde Carlos Manzo, tiene un peso distinto. La investigación no se detuvo con quienes habrían participado directamente en el crimen, sino que avanzó hasta llegar al hombre al que se atribuye la orden.

Naturalmente, falta que esa acusación sobreviva a los jueces, pero alcanzar al presunto autor intelectual ya coloca el caso en otro terreno, porque durante años las investigaciones solían detenerse en quien sostenía la pistola.

El cine y las series llevan décadas recordándonos que los villanos con verdadera jerarquía casi nunca disparan. Vito Corleone no lo hacía y Gus Fring tampoco. Para eso estaban los subordinados, al fin más reemplazables y mucho más fáciles de exhibir frente a una hilera de armas decomisadas.

En la vida real ocurre algo parecido, porque un homicidio como el de Carlos Manzo no comenzó cuando alguien apretó el gatillo, sino mucho antes, en conversaciones, seguimientos y órdenes.

Reconstruir ese camino exige inteligencia y coordinación, siendo ahí donde empieza a notarse el trabajo de Omar García Harfuch al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Y ojo, no porque la violencia haya desaparecido ni porque México haya amanecido convertido en una Suiza con tacos varios y de carne asada, sino porque su estrategia parece menos interesada en coleccionar capturas vistosas y más enfocada en reconstruir las estructuras que hacen posibles los delitos.

Por el caso Manzo ya han sido detenidas decenas de personas presuntamente relacionadas con el crimen.

Ahora aparece el “R1”, señalado como quien habría tomado la decisión principal. Si la Fiscalía consigue sostener esa acusación ante los tribunales, la investigación habrá recorrido una distancia que durante mucho tiempo parecía inalcanzable: de quien ejecutó el crimen a quien presuntamente lo ordenó.

Eso también explica por qué Harfuch ha construido una imagen distinta a la de otros secretarios de Seguridad. Su reputación proviene de investigaciones que avanzan y expedientes que buscan conectar los crímenes con quienes los organizan.

Quienes crecimos viendo aquellos noticieros aprendimos a desconfiar de los “golpes históricos”, porque casi siempre llegaba otro igual la semana siguiente.

La diferencia es que ahora no sólo cayó quien presuntamente participó en el crimen, sino quien habría decidido que debía cometerse. Y por una vez, el detenido de la fotografía no parece otro reemplazo, sino el hombre que puede explicar por qué ocurrió todo lo demás.


La bendición de Marina que descolocó a Bonilla
Michel Foucault sostenía que el discurso no es simplemente aquello que traduce las luchas de poder, sino aquello por lo que se lucha y mediante lo que se ejerce el poder.
 
Quizá por eso la frase que terminó marcando la conferencia mañanera de Marina del Pilar no fue la relacionada con los audios, los presuntos enlaces con el FBI o el nuevo episodio de su confrontación con Jaime Bonilla. Fue una bendición.
 
"Desearle paz, que Dios lo bendiga", respondió la gobernadora cuando nuevamente le preguntaron por el exmandatario. La expresión pudo escucharse como un gesto de serenidad o incluso de inspiración religiosa, pero en política las palabras rara vez son inocentes. También delimitan posiciones, envían señales y, en ocasiones, modifican el terreno donde se libra una disputa.
 
La gobernadora recordó las expresiones de la presidenta Claudia Sheinbaum y de Ariadna Montiel, dirigente nacional de MORENA, sobre la importancia de preservar la unidad del movimiento, una referencia que la coloca públicamente dentro de la línea política que MORENA ha buscado proyectar frente a sus diferencias internas.
 
Y es justó ahí donde la bendición adquiere otra dimensión. Y hay que ser claros, lo hace no porque resuelva el conflicto con Jaime Bonilla ni porque borre las preguntas que siguen abiertas alrededor de los audios o de aquella reunión.
 
Tampoco porque implique una reconciliación entre dos personajes cuya relación política parece haber llegado a un punto sin retorno.
 
Lo relevante es que la respuesta dejó de girar exclusivamente alrededor de las acusaciones para trasladarse al terreno del significado político.
 
Desearle paz a un adversario evita el insulto, pero también transmite la idea de que quien mantiene vivo el enfrentamiento es el otro.
 
Pedir que Dios lo bendiga permite responder sin elevar el tono y, al mismo tiempo, proyectar una imagen de contención en un momento en el que la dirigencia nacional insiste en privilegiar la cohesión del partido por encima de las disputas personales.
 
Hay un viejo principio de la lucha libre mexicana que todos los mexicanos sabemos por ósmosis cultural, y radica en que el rudo siempre busca que el técnico pierda la paciencia. En el momento en que responde con el mismo golpe, ya sea un pierrotazo o un foul, deja de pelear como técnico y acepta las reglas del rival, entonces se habrá convertido en la propia irá a la que enfrenta.
 
Por eso, esta vez Marina pareció apostar por la lógica contraria. No abandonó el ring, pero tampoco aceptó disputar la pelea en los términos que le planteaba el exgobernador.
 
Las interrogantes de fondo seguirán intactas y sin respuesta definitiva, al menos a la brevedad, por lo que su resolución dependerá de evidencias y no sólo de discursos y descalificativos.
 
Quizá por eso, más que responder a Jaime Bonilla, Marina pareció disputar algo mucho más importante: el derecho a elegir el lenguaje con el que terminará contándose este episodio.
 
Porque, como advirtió Foucault, el poder no sólo se ejerce desde las instituciones, también desde las palabras con las que una historia termina siendo recordada.
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Marina deja el conflicto y lo pone en manos de las autoridades
Ethan Hunt aprendió demasiado tarde que las misiones más peligrosas nunca eran las que organizaba el enemigo. Las realmente letales eran las que le proponía alguien de su propio equipo.

Mission: Impossible convirtió aquella traición en uno de los giros más memorables del cine, pero también dejó una enseñanza que la política mexicana parece empeñada en confirmar una y otra vez: las encerronas más efectivas casi siempre empiezan con una recomendación.

Eso es, en esencia, lo que Marina del Pilar Avila Olmeda asegura que le ocurrió cuando aceptó reunirse con un hombre que, según contó a El País, le fue recomendado por el exgobernador Jaime Bonilla bajo la promesa de hablar sobre el problema de su visa estadounidense.

La conversación, sin embargo, tomó otro rumbo cuando, según relata la gobernadora, comenzaron a hablarle de cargos, sanciones, extradición y otros escenarios que, hasta ese momento, asegura desconocer.

Lo describió como una “emboscada psicológica”, confesó que pensó de inmediato en sus hijos y admitió que recibir a aquella persona fue un error.

Más allá de si esa reunión termina convirtiéndose o no en un asunto judicial, existe un detalle difícil de ignorar: alguien decidió grabarla, conservar ese material y esperar el momento oportuno para hacerlo público.

Esa secuencia, por sí sola, explica por qué Marina sostiene que nunca fue una conversación espontánea, sino un encuentro cuidadosamente preparado.

Bonilla rechaza haber tendido una trampa y niega las acusaciones de la gobernadora, aunque la relación entre ambos hace tiempo dejó de parecer un desacuerdo político ordinario.

Toda guerra política tiene un momento en que el poder deja de ser el premio y el adversario se convierte en el objetivo. Fuego contra fuego, la obra maestra de Michael Mann, retrató ese punto de no retorno; el conflicto entre Marina y Bonilla hace tiempo parece haber entrado en esa fase.

Pero en medio de esa guerra de filtraciones y agravios, Marina ha conservado algo que suele perderse primero cuando la política se vuelve personal… el control del tono.

Mientras del otro lado abundan las amenazas y las promesas de confrontación perpetua, ella ha optado por reconocer su error, presentar una denuncia y dejar que sean las autoridades las que determinen responsabilidades.

La gobernadora, por lo pronto, parece haber entendido que el problema ya no consiste únicamente en defenderse de una filtración, sino en gobernar mientras alguien intenta convertir cada uno de sus errores en sentencia.

Bonilla, en cambio, luce cada vez menos interesado en disputar una versión de los hechos que en asegurarse de que el pleito no termine nunca.

El video difundido esta semana, donde el exmandatario afirma que dedicará el resto de su vida a confrontarla, difícilmente ayuda a rebajar la temperatura de un conflicto que ya rebasó el terreno de las diferencias administrativas.

MORENA, por conducto de su dirigencia nacional, volvió a pedir respeto, cordialidad y unidad, mientras la denuncia presentada por Marina seguirá su curso y serán las autoridades las que determinen quién grabó aquella reunión, quién filtró los audios y con qué propósito.


Call-Alito te ves más bonito
Quien se quedó con cara de “¿por qué tan caro el kilo de bótox?” fue el senador Alejandro “Alito” Moreno, uno de los últimos ejemplares de la etapa PRIcámbrica de la política mexicana, siendo de los que todavía cree que repetir una consigna hasta el cansancio equivale a construir una verdadera oposición.

Y es que resulta que el INE, a través de la Comisión de Quejas, le ordenó dejar de llamar “narcopartido” a MORENA, y retirar publicaciones con esa expresión, misma que se había convertido en su principal herramienta discursiva, como vil osito cariñosito al que le tocas la panza y repite lo mismo una y otra vez.

Pa’ pronto, el facho campechano más alfa del Caribe respondió como acostumbra, poniéndose fiero, denunciando censura, autoritarismo, complicidad institucional, lanzando la advertencia de que llevará el caso hasta organismos internacionales, donde viendola bien, lo único que presumiria serían las bondades (es un decir) del ácido hialurónico.

Pero bueno, el problema para Alito no es únicamente que ya no pueda repetir la etiqueta desde las cuentas oficiales. El verdadero reto comienza ahora, cuando tendrá que intentar sostener sus críticas con argumentos, pruebas y propuestas, un terreno que parece no conocer.

Hasta ahora le había funcionado mejor la provocación, soltaba la frase, agitaba las redes, conseguía algunas entrevistas y volvía a empezar.

México, sin embargo, ya parece haber desarrollado anticuerpos contra ese modus operandi y, como resultado, cada nuevo pronunciamiento, ya sea del susodicho, de Bully Téllez, de Xochimeme Gálvez o de Ricardashian Anaya, genera menos sorpresa que el anterior, mientras cada advertencia apocalíptica dura menos en el imaginario colectivo; tal vez demasiado poco para convertirse en arquetipo, como diría el buen machuchón de Carl Jung.

No será raro que Vandalito, como cariñosamente lo apodan sus amigos, ahora busque reflectores fuera del país, sólo que le digan que no le cuenta sus penas al Dr. Robert Rey, de Dr. 90210, y que se dedique a buscar buenos foros.

Mientras tanto, Morena debe andar más colmilludo que tahúr de cantina, porque de tanto que le llueven acusaciones, etiquetas, denuncias y campañas, el partido oficialista ya está en modo Vozinha y logra contrarrestar todo ataque.

A fin de cuentas, y pese a lo que diga Alito, (que sueña con ser presidente de México y convertirse en el auténtico Dorian Grey de la polaca nacional), el INE no le prohibió ejercer oposición ni presentar denuncias, lo que restringió fue el uso de una expresión específica en determinadas publicaciones. Que sea respetuoso, pues.

Quizá termine consiguiendo algunas entrevistas, suplicando hacer ruido para que el Orange POTUS lo voltee a ver y, en una de ésas, hasta queriendo hacer una fusióóóón tuitera con la oposición internacional.

Y quién sabe, en una de ésas, entre tanto viaje internacional, hasta encuentre un lugar donde el kilo de bótox salga más barato.


El continente dobló a la derecha
Durante años, buena parte de la izquierda latinoamericana pareció asumir que el viento político continuaría soplando de su lado.

Pero el péndulo regresó y algunos todavía buscan una explicación externa para no admitir que el mapa también cambió por desgaste propio.

Apenas ayer martes, Keiko Fujimori asumió la Presidencia de Perú después de imponerse por una diferencia mínima en una elección que dejó al país partido en dos.

Su llegada no representa un episodio aislado, sino otra pieza de un mapa continental que comenzó a teñirse de tonos conservadores ante el cansancio por la inseguridad, el estancamiento económico y gobiernos progresistas que prometieron transformar la historia.

En Colombia ganó Abelardo de la Espriella, un abogado de derecha respaldado por Donald Trump. En Chile gobierna José Antonio Kast, ubicado en la extrema derecha, con una agenda de control migratorio, seguridad fronteriza y reducción de impuestos.

Daniel Noboa, “El asalta embajadas”, busca mantener en Ecuador una línea de mano dura contra el narcotráfico, mientras Nayib Bukele, con esa pinta de villano de novela grabada en Miami y transmitida a las tres de la tarde, convirtió las cárceles y el despliegue militar en el principal escaparate de su gobierno.

Y en Argentina aparece Javier Milei, el “Wolverine de la Patagonia”, quien cada mañana parece desayunar mate con limaduras de adamantium antes de salir a combatir economistas keynesianos y despotricar contra la “casta” política, provocando hasta la excitación en empresarios mexicanos, como lo hace con Ricardo Salinas Pliego.

Son gobiernos distintos, con resultados, riesgos y excesos que deberán medirse por separado. Sin embargo, comparten una narrativa: cercanía con el discurso de Trump.

Naturalmente, ese nuevo clima político también ha encontrado entusiastas fuera de los gobiernos. Y como toda corriente política que se respete, también ya tiene a sus apóstoles.

En México, uno de los más entusiastas es el divo tamaulipeco y ferviente guadalupano José Eduardo Verástegui Córdoba, exintegrante de Kairo, cantante de “Ponme la multa”, exmodelo de trusas Calvin Klein y campeón del celibato en Iberoamérica y el Caribe, quien con tal de ponerse en plan de Dr. Lucio Malaver, cita a Platón, y recita de memoria la Biblia, para tratar de darle con todo a la socialdemocracia.

Como lo vemos, no se trata únicamente de personajes fascinados con el nuevo clima ideológico, sino de una corriente que comienza a ocupar espacios reales de poder y a modificar el discurso político de la región.

La derecha avanza, pero no porque haya descubierto una fórmula infalible. Avanza porque una parte de la izquierda se volvió arrogante, ineficaz y, en casos como Nicaragua, abiertamente autoritaria mientras seguía llamándose revolucionaria.

En pocas palabras, el continente no cambió de identidad de la noche a la mañana. Simplemente comenzó a cobrar facturas.

El problema es que, en esta región, quienes llegan prometiendo corregir los abusos del adversario suelen tardar muy poco en enamorarse de sus propias tentaciones.

Y sí, el péndulo puede cambiar de dirección sin dejar de ser un péndulo. Hoy golpea a la izquierda, mañana podría regresar con la misma fuerza contra una derecha que confunda respaldo popular con permiso absoluto.

Al final, América Latina no necesita nuevos mesías ni castidad, necesita gobiernos que entiendan que ganar una elección concede un mandato, no una escritura de propiedad sobre el país.

El operativo federal que ya puso a temblar a muchos en BC
“Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”, dice el viejo y sabio refrán, del que no hay duda alguna debió provocar una súbita escasez de agua en más de una oficina pública de Baja California.

Para no pocos mexicalenses, la imagen evocó inevitablemente al tremendo Alonzo Harris, el detective ficticio de Training Day que Denzel Washington convirtió en uno de los policías más memorables del cine.

No por la exactitud con los hechos que hoy se investigan, sino por lo que aquel personaje representaba a través de la percepción de poder, la sensación de que el uniforme y las conexiones podían volver intocable a quien los portaba.

Y justamente esa percepción es la que un operativo de esta naturaleza pone a prueba.

La detención de Pedro Ariel Mendívil trasciende su situación jurídica personal. Quien dirigió la Policía Municipal de Mexicali y también ocupó responsabilidades dentro de la Fiscalía enfrenta imputaciones por presunta desaparición forzada, asociación delictuosa y robo de vehículo.

Son acusaciones de enorme gravedad, pero continúan siendo presuntos. Ya será un juez quien determine si las pruebas acreditan alguna responsabilidad.

En cuanto a la lectura política, ésta se encuentra en otro terreno, y es que la participación coordinada de la Fiscalía General del Estado con la Secretaría de Defensa, la Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, a cargo de Omar García Harfuch, demuestra que la Federación decidió elevar el tono de su presencia en Baja California.

En ese tablero, la figura de García Harfuch al frente de la SSPC no aporta únicamente el peso institucional de la Federación, sino también un estilo basado en la inteligencia operativa, la precisión quirúrgica y una ejecución fría y pragmática de la seguridad pública. El mensaje es que los cargos, las placas y las antiguas cercanías con el poder ya no funcionan necesariamente como salvoconductos.

Hasta ahora, ese es el mayor valor político del operativo que vino a acalambrar a más de uno, y lo hace en una entidad donde durante años se alimentó la percepción de que ciertos personajes se movían por encima de cualquier consecuencia.

Sin embargo, falta lo esencial, porque la magnitud final del golpe se medirá por la capacidad de las autoridades para sostener sus acusaciones con pruebas y resistir cada recurso de la defensa.

Mientras tanto, desde este miércoles, en más de una oficina pública de Baja California habrá quien escuche el timbre, mire de reojo la puerta y corra a abrir la llave del lavabo.
 
Y no será precisamente para lavarse las manos, esa costumbre ya la conocen.

Sheinbaum apacigua al “Wolverine” de la Patagonia
Javier Milei debe preparar el mate con limaduras de adamantium, porque cada mañana amanece haciendo bilis, convencido de que el planeta entero conspira para detenerlo.
 
A cualquier otro bonaerense semejante producción de ácido ya le habría cobrado factura en el hígado, pero al “Logan de Buenos Aires”, por lo visto, el adamantium también le recubre la vesícula.
 
Esta vez aseguró, sin presentar pruebas públicas, que los gobiernos de Brasil y México, junto con el Partido Demócrata de Estados Unidos, financiaron una campaña “antiargentina” durante el Mundial de 2026.
 
Una operación internacional tan sofisticada que, de acuerdo con su relato, habría reunido a tres gobiernos e innumerables cuentas digitales para criticar a la selección que perdió la final contra España.
 
Milei volvió a mostrar las garras, sólo que a la presidenta Claudia Sheinbaum le bastaron unas cuantas frases pronunciadas para bajarlo de su nube y señalar que la acusación era falsa.
México no financia campañas contra otros países y su política exterior se guía por la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y el respeto, principios que forman parte de la política nacional.

La respuesta presidencial mexicana fue eficaz precisamente porque no aceptó participar en el espectáculo.
 
No hubo insultos contra Argentina, descalificaciones hacia su población ni esa clase de patriotismo que termina confundiendo a un gobierno con toda una nación.
 
Se respondió al mandatario, no a los argentinos, una distinción elemental que suele perderse cuando la xenofobia se utiliza como escudo para no enfrentar una crítica.
 
Milei sostiene que Argentina se convirtió en un “emblema de la libertad” mientras atribuye los cuestionamientos a una coordinación de “cabezas progresistas” temerosas del éxito de su modelo.
 
Y éste no es un episodio aislado, porque desde su llegada al poder, Milei ha convertido la confrontación internacional en una extensión de su batalla cultural.
 
Ya llamó “ignorante” a Andrés Manuel López Obrador, ha cuestionado a Sheinbaum y recientemente provocó una crisis diplomática con Brasil después de insultar a Luiz Inácio “Lula” da Silva.
 
Lo paradójico es que un mandatario que presume combatir a quienes viven del Estado termine utilizando el aparato presidencial para alimentar una guerra cultural que necesita enemigos nuevos.
 
Hoy son México, Brasil y los demócratas estadounidenses; mañana podrían ser la FIFA de Infantino, Mafalda, el fantasma de Maradona, y en una de esas y hasta Milei termina echando culpas al buen Ricardo Antonio LaVolpe y su famosa línea de cinco.
 
El problema es que, cuando todos terminan convertidos en sospechosos, la acusación deja de parecer una denuncia seria y empieza a sonar como la coartada de un gobierno incapaz de aceptar una crítica.
 
Pero bueno, nos queda claro que Sheinbaum no aplastó a Milei mediante la altanería de éste, sino negándose a competir en ella.
 
Y al final, sí, el Wolverine de la Patagonia volvió a presumir las garras, pero Sheinbaum sólo tuvo que dejarlo hablar para recordar una verdad incómoda… ser presidente de una gran nación como Argentina no lo exime de hacer el ridículo día con día.
Bonilla cruzó una línea que ya no tiene regreso
La política tiene una regla que muchos conocen y pocos aceptan: el poder se termina. Se puede seguir opinando, influyendo, criticando y defendiendo lo hecho, pero existe una diferencia enorme entre permanecer en la conversación pública y quedarse atrapado en un mal bucle.

Para cuando estas líneas estén siendo leídas, el periodista Luis Chaparro ya habrá difundido la versión completa del video en el que, presuntamente, se escucha al petista Jaime Bonilla decir que dedicará “todo el pinche tiempo que tenga de vida” a estar “chingando” a la gobernadora Marina del Pilar, añadiendo que le va a “romper su madre”.

La frase no necesita demasiada interpretación, porque más que una diferencia política suena a un compromiso de vida, de esos que nacen de un rencor vivo, como los que Rulfo dejó vagando por Comala.

En la conversación también se le atribuyen reclamos por las auditorías practicadas a integrantes de su administración y referencias al caso Fisamex, del que habría dicho que era “puro pinche chorizo”.

Es de dominio popular que el origen del enojo estaría relacionado con el contrato de la planta fotovoltaica, por el que el Gobierno del Estado mantiene denunciados a Bonilla y a varios de sus exfuncionarios.

Y resulta lamentable, porque Bonilla bien podría estar disfrutando del retiro en sus aposentos de PSN, escuchando a Creedence Clearwater Revival, comiéndose un caldito de pollo y dejando que las Centrum Silver hicieran lo suyo.

Pero no. Ha preferido seguir alimentando un pleito que, a estas alturas, parece sostenerlo más a él que a su propia causa.

Volviendo a la grabación, si ésta resulta auténtica y la segunda parte termina por cimbrar las esferas del poder, el asunto deja de ser una simple pieza de grilla política y estaríamos hablando de una amenaza directa contra la mandataria del estado, pronunciada por un exgobernador que se aferra a la influencia política, empresarial y mediática.

Porque una cosa es la confrontación, incluso la más ríspida, y otra muy distinta anunciar que se dedicará el resto de la vida a perseguir a una adversaria.

Bonilla aplicó la de cajón y aseguró que no reconoce el lugar, la fecha ni a las personas que aparecen en el video, alegando que la inteligencia artificial ya puede clonar la voz de cualquiera.

Tiene razón. La IA ya hace cosas extraordinarias, pero lo que todavía no consigue fabricar por sí sola son años de confrontaciones, auditorías, denuncias cruzadas y agravios públicos.

Así que en medio de esa larga historia, el “Berlusconi de la Liber” parece haberse quedado instalado en una época en la que el poder se ejercía a gritos e intimidación y aplastar al adversario era considerado una demostración de carácter.

Ese libreto envejeció hace mucho y cada nueva bravuconada lo muestra menos como un hombre temible que como el abusón del salón que nunca se enteró de que la secundaria terminó hace décadas.

Quizá ahí radique la verdadera derrota. Cuando un político necesita al mismo enemigo para seguir siendo protagonista, deja de pelear contra su adversario y empieza a perder frente al tiempo. Y esa es una batalla que nadie ha ganado.


Agua de regreso y reglas claras
Luego de que varias colonias de Tijuana enfrentaran un corte imprevisto de agua, provocado por un deslave que dañó parte del acueducto Florido-Aguaje, la CESPT tuvo que reaccionar contra el reloj para controlar el escurrimiento, evaluar los daños y reparar la infraestructura.

Al acudir al sitio, la directora de la paraestatal, Mónica Vega, recibió un informe según el cual las primeras estimaciones contemplaban un plazo mayor para concluir la reparación; sin embargo, las cuadrillas lograron avanzar antes de lo previsto y el servicio comenzó a restablecerse desde ayer domingo, reduciendo considerablemente el tiempo de afectación para cientos de miles de usuarios.

Pero la situación alcanzó su momento de mayor tensión mediática, cuando el senador con licencia Armando Ayala Robles acudió el pasado viernes a las oficinas centrales de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana, acompañado por alrededor de 20 personas, con el propósito de gestionar la atención de quejas relacionadas con el servicio de agua.

La visita terminó poniendo a Mónica Vega en una posición incómoda.

No era un adversario político ni un desconocido, sino un compañero del mismo movimiento que, además, busca la candidatura a un cargo de elección popular.

Atenderlo bajo las condiciones que solicitaba podía interpretarse como una ventaja frente a otros contendientes; negarse, en cambio, implicaba marcarle un límite a alguien de casa.

Vega optó por lo segundo y explicó que ningún programa social puede utilizarse para beneficiar a un aspirante, al recordar que las acciones de gobierno deben mantenerse al margen de cualquier promoción político-electoral.

“Hay que conocer la ley electoral; si yo hubiera atendido bajo las condiciones que el senador estaba exigiendo, hubiera vulnerado esta situación por poner en desventaja a quienes están compitiendo con él”, sostuvo.

La decisión de la directora de la CESPT no era menor, porque resulta sencillo pedir neutralidad cuando enfrente está un adversario, pero hacerlo con alguien del propio movimiento suele ser bastante más incómodo.

Aun así, Mónica Vega dejó claro que Armando Ayala podía ser atendido como cualquier ciudadano, pero no bajo condiciones que pudieran traducirse en una ventaja política.

Al final, la semana terminó colocándola frente a dos problemas muy distintos. El más importante exigía decisiones técnicas y trabajo contra el reloj para devolver el agua a la ciudad; el otro, criterio político para poner límites dentro de su propio movimiento.

En ambos casos optó por proteger la institución antes que la conveniencia del momento.

Reparar un acueducto exige maquinaria, trabajo arduo y tiempo, pero sostener la neutralidad de una institución dependerá siempre de una decisión clara e inteligente.


¿Retenida, retirada o revocada? El “tiro” de Montserrat y ZETA
Mientras Estados Unidos vive bajo la paranoia de la diarrea explosiva, cortesía de miles de lechugas malas de Malolandia, infiltradas con la astucia troyana de Odiseo en cocinas veggie y sucursales de Taco Bell, enriqueciendo todavía más a los fabricantes del osito cha-cha-cha Charmin y del Neosporin, Montserrat Caballero, ahora coordinadora del PT en Baja California, tiene por el momento prohibida la entrada al país más poderoso del mundo y no puede cruzar ni siquiera para pasar por unas hamburguesas de In-N-Out y pedir el combo uno. Y esa es la única realidad.

Pero ya entrados en gastos, y que si ya no la tiene por esto o por aquello, la exalcaldesa eligió un monólogo a través de Facebook Live para explicar si fue retenida, retirada o revocada.

Y es que ZETA, en su edición del pasado viernes, sostuvo que la visa de la exalcaldesa de Tijuana habría sido revocada y no únicamente retenida, como afirmó inicialmente Caballero.

En sus redes sociales, ella respondió que la cancelación de su documento no obedecería a investigaciones en Estados Unidos, sino a que actualmente tramita la residencia y, eventualmente, la ciudadanía estadounidense.

Según su versión, la revocación forma parte del mismo procedimiento migratorio. “El punto es que no tengo la visa; utilicen la palabra que quieran”, sostuvo.

Caballero incluso trasladó el asunto a sus seguidores. “¿Qué valoras más en un personaje público: que explique sus decisiones o que las mantenga en el ámbito privado?”, preguntó.

“Hablar de frente también implica explicar las decisiones personales cuando éstas se convierten en tema de interés público”, dijo, al señalar que decidió explicar su situación sin convertir un asunto personal en el centro de su actividad pública, pues su responsabilidad sigue siendo trabajar por Baja California.

La exalcaldesa también sostuvo que, si existiera una investigación seria por delitos como lavado de dinero o huachicol, ejemplos mencionados por ella misma, Washington le rechazaría directamente su proceso de residencia.

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Precisamente la comunicación política tiene esa rara costumbre de convertir una explicación en dos conversaciones distintas: una sobre los hechos y otra sobre la forma de contarlos. A veces ambas coinciden… otras, simplemente, avanzan por carriles distintos.

Y así, mientras ZETA sostiene una versión y Montserrat Caballero otra, todo quedó estacionado entre expedientes migratorios y definiciones del diccionario.

Con el tiempo habrá documentos que confirmen una u otra versión. Cuestión de días.
Sheinbaum… del palco a la negociación
Apenas ayer jueves se había apagado el tarareo de “¡Dale, Bogueto!” en Palacio Nacional, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum ya estaba sentada frente a Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, para hablar del T-MEC, acuerdos bilaterales y del futuro económico de Norteamérica.

Y es que, en cuestión de horas, el mismo recinto pasó de escuchar “Mi barrio” y a los nuevos valores de “México Canta”, a ser la sede de una reunión entre documentos, cifras y negociaciones capaces de mover inversiones, exportaciones y empleos de un lado a otro de la frontera.

La presidenta informó posteriormente, a través de sus redes sociales, que el encuentro permitió avanzar en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como en diversos acuerdos bilaterales en beneficio de ambas naciones.

A la reunión acompañaron a la mandataria el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y parte del equipo encargado de la relación comercial con Estados Unidos, mientras la delegación norteamericana estuvo encabezada por Jamieson Greer y el embajador Ronald D. Johnson.

Justamente el encuentro ocurrió apenas unos días después de que Claudia Sheinbaum coincidiera con Donald Trump durante la final del Mundial, donde ambos fueron vistos conversando con soltura, sonrientes y abiertos a una comunicación que, al menos en las formas, dejó atrás por unas horas la tirantez que suele envolver la relación bilateral.

Sheinbaum ha entendido que con Trump no basta con responder cada exabrupto ni entrar al intercambio cotidiano de declaraciones. También hay que mantener abiertas las puertas, cuidar las formas y sentar a la mesa a quienes conocen los detalles de una relación comercial que sostiene buena parte de la economía mexicana.

Del palco del MetLife a Palacio Nacional apenas transcurrieron unos días. La conversación cambió de escenario, pero no perdió continuidad, y mientras otros todavía discutían los gestos del domingo, el gobierno mexicano ya los había llevado a la mesa de negociación.


“Vengo por ti, Bonilla”, la advertencia de Veloz
Quien ya se puso en modo John “Fast” Wick es el mismito Jaime Cleofas Martínez Veloz, pues públicamente se la cantó derecho a Jaime Bonilla.

“Jaime Bonilla, acabo de llegar a Tijuana. Vengo por ti, narco lavador de los Arellano Félix. Pronto tendrás noticias”, fue el aviso que el lagunero le dejó al albo exgobernador, como si éste fuera a leerlo en el lobby del Hotel Continental y, de repente, se oyera al querido JC Chávez gritar al borde del paroxismo y, de manera silvestre: “¡Hay tiro, Carlitos, hay tiro!”, ante la mirada y desdén de don Winston Scott.

Y es que la rivalidad de este par de tocayos no nació ayer ni surgió al calor de una entrevista.

Al menos, según datos de nuestro MOSSAD (Movimiento Operativo de Seguimiento, Sospechosismo, Análisis y Despapaye), viene de marzo de 2019, cuando Martínez Veloz impugnó el proceso interno de Morena para definir la candidatura a la alcaldía de Tijuana, tras acusar a Bonilla de manipular encuestas que, según sostuvo, ni siquiera existían.

La comisión interna del partido terminó dándole la razón, pero para entonces la ruptura ya era definitiva y el expediente del agravio quedó guardado en ese cajón donde los políticos conservan las cuentas que algún día piensan cobrar.
 
Así que, después de pasar los últimos meses en el ostracismo, jugándole al Conde de Montecristo, el originario de la tierra del sabroso pan francés volvió a salir para declarar en medios nacionales que analiza presentar una denuncia ante la Fiscalía General de la República.

El motivo sería una reunión ocurrida el pasado 12 de junio en Tijuana con dos personas que, según relató, se presentaron como agentes del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos y le solicitaron intervenir para acercarlos a personajes cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum.

De acuerdo con su versión, aquellos hombres buscaban que facilitara un acercamiento para convencer a la presidenta de actuar contra la gobernadora Marina del Pilar Ávila. Martínez Veloz aseguró que rechazó la propuesta y les preguntó por qué, si realmente pertenecían a una autoridad estadounidense, no acudían por los canales institucionales correspondientes.

En entrevista con Carmen Aristegui, el “Compa” Veloz recordó su libro “El impostor. Crónicas de un infiltrado del FBI”, publicado en 2023, y sostuvo que las grabaciones atribuidas al exgobernador no serían un episodio aislado, sino una práctica recurrente.

También afirmó que, al escuchar los audios difundidos recientemente sobre la gobernadora, encontró coincidencias con información que, según dijo, ya le habían mencionado durante aquel desayuno.
Para meterle más leña al fuego, añadió que hizo llegar una carta a la presidenta Sheinbaum para informarle de los hechos y confirmó que valora formalizar la denuncia ante la FGR.

Así volvió a encenderse una rivalidad que lleva años acumulando agravios, impugnaciones, libros y facturas pendientes.
 
Y, por lo pronto, la moneda que el “Compa” Veloz dejó sobre la mesa sigue girando al ritmo de “El lagunero”, de Tropicalísimo Apache. En sus aposentos de PSN, Bonilla ya escuchó el tintineo.


Burgueño marca la conversación política
En la teoría del buen Pedrito Bourdieu, el capital simbólico no es una medalla que alguien se cuelga frente al espejo, sino el reconocimiento, el prestigio y la legitimidad que una persona logra acumular dentro de un determinado espacio social.

Y cuando ese reconocimiento es compartido por los demás, deja de ser una simple percepción para convertirse en una forma de influencia.

En política, ese proceso suele anteceder al poder formal: primero cambia la manera en que los actores se comportan frente a un personaje y, mucho después, si las circunstancias lo permiten, llegan las urnas.

La más reciente encuesta de Enkoll para El Universal parece ofrecer una fotografía bastante clara de ese fenómeno.

Ismael Burgueño encabeza los principales indicadores de conocimiento, cercanía con la ciudadanía, honestidad, conocimiento del Estado y cumplimiento de compromisos, mientras Morena conserva una ventaja importante en la intención de voto por partido.

La medición coloca a Burgueño al frente en atributos que suelen ser mucho más difíciles de construir que la simple notoriedad. Una cosa es que la ciudadanía sepa quién eres; otra muy distinta es que asocie tu nombre con cercanía, honestidad o capacidad de cumplir compromisos.

Y ahí parece encontrarse, al menos por ahora, la principal fortaleza del alcalde de Tijuana.

Su posición tampoco surge de la nada. Haber sido alcalde de la ciudad más poblada de Baja California significa vivir permanentemente bajo los reflectores.

Así que volviendo al tema de las encuestas y su importancia, éstas no sólo registran preferencias, también modifican comportamientos, porque un buen resultado altera agendas, acelera reuniones, despierta adhesiones y obliga a los adversarios a recalcular estrategias.

Naturalmente, ningún sondeo gana elecciones. La historia política del país está llena de favoritos que terminaron convertidos en notas al pie y de aspirantes discretos que acabaron levantando la mano en la ceremonia del triunfo.

Sin embargo, también sería ingenuo reducir estos ejercicios a simples eventos sin consecuencias. Las percepciones sostenidas modifican alianzas, cambian prioridades, reordenan discursos y, en más de una ocasión, terminan alterando el comportamiento de quienes compiten por el mismo espacio de poder.

Ese es, probablemente, el hallazgo más interesante de la encuesta, porque más allá de los porcentajes, muestra que Ismael Burgueño dejó de ser únicamente un nombre dentro de una lista para convertirse en el principal punto de referencia de la conversación política rumbo a la sucesión estatal.

Quizá esa sea la mejor manera de entender a Bourdieu sin necesidad de abrir uno de sus libros. El capital simbólico no obliga a los demás a coincidir contigo, simplemente los obliga a tomarte en cuenta.

Y, al encabezar los principales indicadores de la medición de Enkoll, Burgueño parece haber acumulado justamente ese tipo de capital.

Marina rompe el silencio sobre Ruffo
Pasan los días y quien sigue despertando en modo Gregor Samsa es don Ernesto Ruffo Appel, al descubrir que su vida ha entrado de golpe en una de esas pesadillas donde nadie entiende bien quién escribió el libreto.

Y es que pareciera que Kafka se echó unas caguamas con unas costillitas de camarón como entrada, unos chamorros de pulpo para botanear y unos tacos gobernador como plato fuerte y, entre el éxtasis que le provocó semejante manjar, emanó este quilombo huachicolero por el que hoy se acusa al líder moral de los #RuffoBelievers.

Pero para darle más vuelo a este novelón, a la gobernadora Marina del Pilar le preguntaron en su mañanera qué sabía sobre el caso, respondiendo exactamente lo que le correspondía responder.

Entre la jiribilla, el colmillo y el expertise de varios compañeros del gremio que buscaban la de ocho, la mandataria recordó que se trata de una investigación federal, que el Gobierno del Estado no participa en ella y que será la Fiscalía General de la República la encargada de informar los avances del proceso.

Incluso aseguró que la FGR “está haciendo un trabajo serio”, dejando claro que el balón se mantiene en aquella cancha.

Y, siendo francos, tampoco había mucho margen para otra respuesta. La investigación es federal, el expediente está en manos de la FGR y cualquier otra declaración habría significado entrar a un terreno que, simplemente, no le corresponde al Gobierno del Estado.

Por si no fuera suficiente, y como si a esta historia todavía le faltara dramatismo, ayer miércoles apareció otro capítulo cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló las cuentas bancarias del exgobernador Ruffo, mientras comparecía ante una jueza de control por los señalamientos relacionados con el huachicol fiscal.

De manera simultánea, en la política bajacaliforniana comenzó otro espectáculo que suele avanzar a la par de cualquier proceso judicial: el de la amnesia selectiva.

Porque los que durante años presumieron fotografías con don Ernesto como si fueran estampitas del álbum Panini, hoy revisan sus galerías por si hay alguna imagen que consideren que no deba salir a la luz.

Primero Ruffo era “un referente histórico”, luego pasó a ser “una persona con la que coincidimos en algunos eventos”; después evolucionó a “creo que alguna vez nos saludamos” y, si el expediente sigue avanzando, no faltará quien termine preguntando si Ernesto Ruffo fue gobernador o vocalista suplente de un conjunto de música norteña.

Por ahora, Marina dejó el asunto donde corresponde y será la FGR la que deba sostener con pruebas sus señalamientos, mientras la defensa de Ruffo responde ante los tribunales.

Lo demás seguirá ocurriendo en ese universo paralelo donde los expedientes avanzan a una velocidad y las amistades políticas desaparecen a otra mucho más rápida.

Lo que sí, es que más de uno debe traer a Bad Bunny en la cabeza, nomás que con una ligera modificación: “Debí borrar más fotos”.


Bonilla y Dante, ¿fundadores de la “Naranja Petista”?
Quien ya debería poner sus oficinas a la renta en Airbnb es Jaime Bonilla, que recibió por segunda ocasión a Dante “Alighieri” Delgado para hablar de todas esas cosas que se cocinan en lo oscurito cuando nadie quiere pronunciar todavía la palabra “alianza”.

Sí, el equivalente político de dos personas en edad de merecer que ya se traen ganas, se mandan indirectas, se rozan la rodilla debajo de la mesa, pero todavía no se atreven a decirse “te amo”, porque saben que no lo sienten, pero ya las ansias las traen.

Y la reunión habría pasado como otro capítulo de “Dante en el PSN de las maravillas”, de no ser porque en la mesa aparecieron Montserrat Caballero, ahora con camiseta petista, y Karla Ruiz Macfarland, coordinadora municipal de Movimiento Ciudadano en Tijuana.

Así es, las dos exalcaldesas que se adjudican haber sido la primera presidenta municipal en la historia de esta ciudad, reunidas bajo la mirada del exgobernador, mientras el dirigente naranja observaba el experimento como científico que acaba de mezclar dos sustancias y todavía no sabe si descubrió una nueva fórmula política o tendrá que desalojar el laboratorio.

Porque si algo saben los agentes del MOSSAD (Monitoreo de Operadores, Señales, Secretos, Alianzas y Divorcios políticos) de la grilla bajacaliforniana, es que la aleación de la fórmula Karla-Montserrat tiene menos posibilidades de mantenerse unida que un matrimonio del temible Gabriel Soto.

Ideológicamente son como el agua y el aceite. Karla representa a un Movimiento Ciudadano que insiste en presentarse como moderno, fresco y fifí-fosfofosfo, aunque en Baja California todavía necesite GPS para que los electores sepan dónde encontrarlo.

Montserrat, en cambio, aterrizó en el PT después de romper con Morena, en un drama que ni los de Corín Tellado, cargando el discurso de la transformación, varias cuentas pendientes y una biografía política inevitablemente marcada por su guerra con el marinismo, entre reyertas públicas, prolongadas y bastante profundas.

Karla, por su parte, tampoco parece tener demasiadas razones ideológicas para convertirse en compañera de ruta de un proyecto encabezado por una exmorenista, cobijado por el PT y bendecido desde las oficinas de Bonilla.

Sentar al PT y a Movimiento Ciudadano en la misma mesa fue la parte fácil. Lo verdaderamente entretenido comenzará cuando llegue la hora de repartir candidaturas, porque ese día el agua y el aceite dejarán de posar para la fotografía y uno de los dos terminará aventándole el plato de mole al otro.

Entonces sabremos si aquello era realmente una alianza estratégica o el equivalente político de dos novios que ya apartaron el salón, mandaron hacer las invitaciones y, cinco minutos antes de entrar a la iglesia, descubrieron que ninguno quería casarse con el otro porque en el Tinder político acababa de aparecer un perfil con más votos, más estructura y mejor dote electoral.

Y pues así ¡ni cómo negarse!


“Perdóname, compadre, andaba acusándolo de narco”
Para quienes a mediados de los años noventa seguían las intrigas del PAN con el mismo entusiasmo con el que las revistas Oooorale y TvNotas nos ponían al tanto de que Thalía conocía a Tommy Mottola, Ernesto Ruffo Appel y Felipe Calderón Hinojosa eran las grandes estrellas del sacrosanto, perpetuo y entonces todavía casto Acción Nacional.

Ruffo era la leyenda norteña, el hombre que en 1989 le había arrancado Baja California al PRI y demostrado que el partido fundado por Manuel Gómez Morin podía servir para algo más que organizar asambleas solemnes.

Calderón, en cambio, era el Alejandro Magno purépecha, que recorría el PAN con aires de conquistador balcánico, convencido de que cada comité estatal era una nueva Macedonia.

Eran la antítesis azul, rivales como Messi y Cristiano. Ruffo representaba al panismo norteño, bronco y práctico, al de las botitas, la carretera y la cerveza después del mitin; Calderón encarnaba al nerdo de saco, estatutos, reglamentos y conspiraciones en el Comité Ejecutivo Nacional.

Pero el milagro ocurrió más de 20 años después, tras la detención del exgobernador por su presunta participación en una red de “huachicol fiscal”.

Ruffo está acusado, no sentenciado, y tiene derecho a defenderse ante los tribunales, pero Calderón, su otrora enemigo, no esperó a que los jueces terminaran de acomodar sus papeles antes de aparecer en redes con la espada tuitera de la democracia.

“Gobierno autoritario y déspota. Se han quitado la máscara, para eso querían jueces a modo, para usar la justicia para reprimir políticamente. Morena recurre a la cárcel”, escribió el expresidente.

Y lo sabemos, más de un panista quisiera dejarse envolver por semejante acto de solidaridad, encender una veladora y poner de fondo Amigo, de Roberto Carlos, de no ser porque el mismo Felipe Calderón acusó años atrás a Ruffo de haber entregado Baja California al Cártel de los Arellano Félix.

Y aquello no fue una simple diferencia de opinión, no señor. Calderón no le reclamó haber votado distinto en una asamblea, haberle ganado una candidatura o llegar tarde a la posada del partido para echarse unos jaiboles, sino que lo vinculó públicamente con la organización criminal que durante años sembró cadáveres, terror y corridos en Baja California.

Ahora, con Ruffo detenido, el enfant terrible del Quinceo parece haber decidido que aquello fue apenas una travesura política, una discusión subida de tono entre compañeros o uno de esos malentendidos que ocurren cuando alguien acusa a otro de entregar un Estado a los bad hombres.

Por eso, la presidenta Claudia Sheinbaum, que en esta ocasión no tuvo que escarbar demasiado en la hemeroteca para encontrar la contradicción, respondió: “Esto no es una diferencia, esto es una denuncia”.

Así funciona la memoria de los panistas de linaje Vulturi. Ayer Ruffo era, según Calderón, el hombre que había dejado Baja California en manos del crimen; hoy es prácticamente el Nelson Mandela de Ensenada, preso de conciencia, mártir de la democracia y último defensor de las libertades occidentales antes de llegar al Altiplano Resort.

A este ritmo, que no nos sorprenda que Calderón termine contando que él y Ruffo siempre fueron uña y mugre, y que aquellas acusaciones fueron producto de un error de dedo, una cuenta hackeada o el efecto de unos güisquitos Blue Label… que como diría el querido Alfio Basile, “es un elisssssir”.

Por todo ello no sería raro escuchar a alguien declamar “¡Salú, compadre!… y perdóname, porque andaba acusándote de narco”.


El mensaje detrás de la caída del “Mayo”
Apenas el sol del lunes acariciaba el Nueva York sibarita de don Woody Allen y de las icónicas Carrie Bradshaw y Samantha Jones, cuando el fiscal Joseph Nocella soltó desde una corte federal un mensaje que cruzó la frontera de inmediato: el destino de Ismael “El Mayo” Zambada es morir en prisión.

Durante años, alrededor del viejo capo sinaloense se construyó una imagen mística, casi de don Corleone, de esas que Mario Puzo habría entendido muy bien: discreto, paciente y capaz de sobrevivir mientras otros caían entre traiciones, balaceras y excesos. Sólo que esta historia no terminó en una finca siciliana ni mazatleca, sino en una corte estadounidense.

Nocella fue directo al sostener que, con la cantidad de sangre que —afirmó— mancha las manos de Zambada, la cadena perpetua representa un castigo justo. Por si eso no fuera suficiente, la sentencia también incluye el decomiso de 15 mil millones de dólares.

Sin embargo, el verdadero mensaje va mucho más allá del “Mayo”. Washington está hablándoles a los grupos criminales mexicanos que durante años aprendieron a sobrevivir entre cambios de gobierno, guerras internas y pactos nunca del todo explicados.

Estados Unidos tomó a uno de los capos más poderosos y longevos de México y convirtió su condena en una exhibición pública para quienes todavía se sienten protegidos por sus fortunas, sus ejércitos o sus relaciones políticas.

A lo largo de décadas, el “Mayo” fue visto como el hombre que nunca caía, pero la sentencia rompió ese mito y elevó el costo simbólico para quienes todavía creen que el dinero, el poder territorial y los contactos bastan para comprar una salida.

Estados Unidos condenó a un capo histórico, pero, sobre todo, convirtió su caída en una advertencia para quienes ocupan o aspiran a heredar esos espacios dentro del crimen organizado.

La cadena perpetua contra Zambada dejó claro que el próximo mensaje puede llevar cualquier otro nombre, pues los capos podrán controlar ciudades enteras en México, repartir miedo y sentirse dueños del territorio, pero, una vez en manos de Estados Unidos, todo ese poder quedará reducido a un número de preso, una puerta de acero y una celda de la que no volverán a salir.
Bonilla y la Divina Comedia Naranja
Quien anda con toda la vitalidad, como si en su cocol le hubieran puesto doble dosis de Centrum Silver, es el mismo Jaime Bonilla, que nomás percibe el olor de las elecciones y comienza a dejarse ver por aquí, por allá y en cualquier lugar donde pueda abrirse una puerta política.

Y es que, para muchos, el más alfa de “la Liber” parece andar ahora coqueteando con los fosfo fosfo de Movimiento Ciudadano. Y no, esta vez no fue el popular “presidente” Máynez quien selló un abrazo con Bonilla, sino el mismísimo Dante Delgado: CEO, líder moral y comandante supremo del partido que tiene como insignias a star talents del calibre de Samuel García, Colosio Jr., el propio Máynez y a cuantos se acumulen durante la semana.

Pero, retomando el tema de Bonilla, a sus 76 abriles sigue demostrando que es todo un Casanova de la realpolitik.

No por nada, desde que dejó de ser visto con los mejores ojos dentro de la 4T, comenzó a mover sus piezas con una estrategia al más puro estilo Kasparov, buscando que en los próximos comicios, cuando menos, pueda hacerle cosquillas al partido oficial.

En cuanto a la tertulia con don Dante, efectuada en los aposentos del exsenador —donde abunda la caoba y el nogal—, elementos de nuestro MOSSAD (Monitoreo de Operadores, Señales, Secretos, Alianzas y Divorcios políticos) nos dicen que ambos echaron la chorcha sobre los retos y escenarios políticos que se presentan de cara al futuro. Lo que, por supuesto, no tardó en generar interpretaciones sobre un posible acercamiento o incluso una eventual alianza frente a las diferencias que Bonilla mantiene con Morena.

Más tarde, el propio Bonilla presumió el encuentro en sus redes sociales. Y sí, oficialmente hablaron del presente y del futuro del país, pero en política pocas reuniones de ese nivel ocurren por simple cortesía, mucho menos cuando el tablero electoral comienza a calentarse.

Porque, siendo sinceros, no sería nada raro que Bonilla ya estuviera pensando en ponerle un poco de color naranja Hermès al rojo marxista del PT, para intentar darle хотя sea un poco más de viveza.

En una de esas, a Yuawi le puede tocar entonar una nueva versión que suene a: “Movimiento Bonilla, movimiento petista, oh, oh”.

Pero en fin… por el momento, Dante Delgado parece decidido a escribir su propia Divina Comedia naranja. La única duda es si Bonilla y los muchachos del PT llegarán como peregrinos… o terminarán descubriendo que, en política, el infierno siempre tiene un círculo reservado para los aliados de ocasión.


Fortalecida
Mientras España jugaba al tiki taka de Guardiola y Argentina parecía un equipo de los campos Romero Manzo dirigido por el “Profe” Cruz, en el MetLife Stadium, de Nueva York, Claudia Sheinbaum tenía un lugar privilegiado en el encuentro político de la tarde.

Y es que mientras unos sufrían porque la Albiceleste no encontraba ni por dónde entrarle a España, arriba, en el palco de honor, se estaba jugando otro encuentro. Ahí estaba Claudia Sheinbaum, sentada junto a Donald Trump, Melania, el primer ministro canadiense Mark Carney, Gianni Infantino y los reyes de España, Felipe VI y Letizia.

La presidenta de México llegó por invitación directa de Trump, y ese detalle, aunque algunos quieran hacerlo pasar como una simple cortesía mundialista, pesa. En esos niveles nadie acomoda a nadie nomás porque sí.

Las fotografías que inundaron las redes sociales mostraron a la presidenta Sheinbaum muy platicadora, relajada y sonriente con el presidente estadounidense. Nada de conversación de compromiso ni sonrisa forzada para la cámara. Se les vio hablando con confianza durante varios momentos del encuentro, dejando la impresión de que, por lo menos en lo público, la relación pasa por un buen momento.

Y eso también manda otra señal: de parte del Orange POTUS no solamente hay estima, sino respeto hacia la presidenta mexicana. Porque el republicano podrá ser muchas cosas, pero no acostumbra regalar reflectores ni invitaciones de ese calibre a cualquiera.

De paso, también quedó retratada la buena relación con el rey Felipe VI, quien esa tarde tenía motivos de sobra para sonreír, porque España terminó levantando la Copa del Mundo. Ya terminado el partido, Sheinbaum felicitó a España por el campeonato, reconoció el desempeño de la Selección Mexicana y destacó que México, Estados Unidos y Canadá demostraron que, trabajando juntos, pueden organizar un Mundial de ese tamaño.

Hace poco más de un mes se hablaba de la majestuosa inauguración de este Mundial 2026 en el Estadio Ciudad de México, un evento que será recordado por los mexicanos durante mucho tiempo. Hoy, pese a que nuestra selección no llegó a los añorados cuartos de final, Sheinbaum fue una digna representante de México en la final.

Mostró músculo político sin necesidad de echarse un discurso kilométrico. Le bastó aparecer en el palco principal, conversar con Trump, saludar a los reyes de España y dejar que las fotografías hicieran el resto.


No hubo tiempo extra para las calumnias
Mientras todos andábamos con el alma en un hilo viendo los tiempos extra entre España y Argentina, rogando para que no llegaran los penales —porque entonces el “Dibu” Martínez podría volver a hacer de las suyas—, la gobernadora del estado, Marina del Pilar Ávila Olmeda, apareció en redes para explicar los audios que desde hace días traen muy despierta a la grilla bajacaliforniana.

“Vivimos en el crepúsculo, sin amigos al anochecer”, nos dejó como advertencia Christopher Nolan hace algunos años en Tenet. Y mire usted que, llevada a las arenas de la realpolitik, la frase cae como anillo al dedo, porque en estos terrenos nunca se sabe quién viene a orientar, quién realmente quiere ayudar y quién nomás anda buscando el ángulo correcto para darle rec a la grabadora del celular.

A la par de que España ya se saboreaba cargar la Copa del Mundo, la mandataria contó que todo comenzó en 2025, después de la cancelación de su visa, cuando buscó conocer los motivos y encontrar una vía legal para recuperarla. Algo particularmente importante, explicó, para quien gobierna un estado fronterizo y necesita mantener comunicación y movilidad con el vecino país.

En ese camino, narró, aparecieron personas que dijeron conocer el procedimiento, ofrecieron orientación y terminaron entrando a una historia que hoy conocemos por partes, mediante llamadas y grabaciones difundidas en redes. Marina sostiene que una de esas personas la engañó y que los audios fueron manipulados para presentar una versión dolosa de aquellas conversaciones.

Puso la cronología sobre la mesa y dejó que cada quien revise el partido completo, no solamente la jugada que comenzó a circular en redes. También negó que hubiera ocurrido la famosa reunión en Panamá con autoridades extranjeras y aseguró que, si alguna autoridad mexicana requiere su colaboración, estará disponible para aclarar el asunto con transparencia.

Pero el mensaje que quiso clavar fue otro: escuchar no significaba negociar. Marina aseguró que nunca ofreció información, aceptó condiciones ni asumió compromisos que pusieran en riesgo al país. “Siempre defenderé nuestra soberanía”, dijo, al reiterar que su responsabilidad sigue siendo gobernar Baja California mientras el tema continúa rodando en la conversación pública.

Por supuesto, habrá quienes acepten la explicación, quienes todavía tengan preguntas y quienes ya estén esperando que aparezca otro audio. Pero así es la grilla, donde uno cree que ya conoce a todos los personajes y luego descubre que alguien llevaba meses sentado en la penumbra.

Y sí, Nolan tenía razón: vivimos en el crepúsculo. Por eso en la política, cuando cae la noche, más vale saber quién se sienta a conversar contigo… y quién deja encendida la grabadora.


Un año después y Ruffo no se pudo quitar las manchas del huachicol
Durante un año, Ernesto Ruffo Appel negó cualquier vínculo con el huachicol fiscal. Cuando su nombre apareció relacionado con Ingemar y con el aseguramiento de millones de litros de combustible en Coahuila, el exgobernador panista sostuvo que todo estaba documentado ante Aduanas, el SAT y la Secretaría de Energía. Incluso dijo que él y sus socios querían “tomar el toro por los cuernos” para aclarar que no tenían nada que ver con esa red.

Pero este jueves, la detención por presuntos delitos de delincuencia organizada y contrabando de combustible ocurrió en Ensenada, después de que durante meses el caso fue minimizado, negado o tratado como un señalamiento político por voces de oposición en Baja California.

La captura también llega junto con la detención de Ricardo Thompson Navarro, otro de los accionistas principales de Ingemar, empresa señalada por las autoridades federales como parte del entramado investigado.

Ambos fueron puestos a disposición de la FGR en Tijuana, dentro de una investigación que, de acuerdo con la fiscal Ernestina Godoy, apunta a una de las redes de contrabando de combustible más grandes del país, con amplitud desde Estados Unidos hacia México, así como operaciones financieras, aduaneras y logísticas de gran escala.

En el fondo, la detención golpea también el discurso de quienes intentaron cerrar el tema desde el terreno político. Durante meses, se buscó presentar el caso como una acusación sin sustento o como una persecución contra un exgobernador de oposición.

Sin embargo, la acción judicial de este jueves coloca el asunto en otra etapa: ya no se trata solo de señalamientos públicos, sino de un proceso penal abierto por delitos graves.
"Si gano, democracia; si pierdo, fraude": la nueva ofensiva electoral de Trump
Trump parece estar “curándose en salud” antes de las elecciones de medio término. Su discurso no solo reabre la vieja narrativa del fraude de 2020, sino que intenta colocar desde ahora una explicación anticipada en caso de que el Partido Republicano no salga favorecido en noviembre.

El mensaje de fondo es bastante claro: si los resultados no acompañan a los suyos, no sería por desgaste político, encuestas adversas o rechazo ciudadano, sino por una supuesta maquinaria de manipulación extranjera, registros irregulares y un sistema electoral vulnerable.

Lo curioso es que Trump vuelve a cargar contra el mismo sistema que, según él, permitió su derrota frente a Joe Biden en 2020, pero evita explicar por qué ese mismo sistema sí fue válido cuando él ganó en 2024.

Ahí está una de las contradicciones más evidentes de su postura: cuando el resultado le favorece, la elección confirma su fuerza política; cuando no le favorece, aparecen China, Venezuela, el voto de extranjeros, las cadenas de televisión y un presunto encubrimiento institucional. La narrativa funciona más como escudo político que como explicación completa.

En su discurso, Trump mezcló varios frentes: acusó a China de haber accedido a datos electorales, habló de posibles maniobras vinculadas a Venezuela, señaló a estados demócratas por supuestos registros de votantes no ciudadanos y amenazó a cadenas de televisión que no transmitieron su mensaje. Es decir, no solo cuestionó una elección pasada, sino que buscó sembrar dudas sobre la próxima.

La postura de Trump revela una estrategia política conocida: instalar primero la duda, después disputar el resultado. No necesita probar de inmediato cada señalamiento; le basta con repetir que el sistema está "comprometido" para que una parte de su base llegue a noviembre con la idea de que solo hay dos resultados posibles: victoria republicana o fraude.