Miércoles 05 de agosto de 2026
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TINTA DE LA CASA

El bluff petista
El tiempo político comienza a agotarse para el Partido del Trabajo en Baja California y su desesperación ya no se percibe únicamente en los discursos, sino también en esa necesidad cada vez más evidente de presentarse como una rebelión electoral.

Desde el PT quieren vender la imagen de unos salvadores vestidos de rojo que, mientras proclaman su independencia, buscan afanosamente aliados para ponerse un poco naranjas o del color que se encuentre disponible rumbo a 2027.

Pero eso sí, queriendo proyectar que son los poderosos y que su capital político es tan basto, que harían palidecer hasta a don RicarDior Salinas Pliego..

El problema del PT es que una fuerza política que se anuncia como autosuficiente, pero necesita recorrer el catálogo completo de Pantone para conseguir compañía, y viéndola bien, ellos bien saben que no son tan poderosos como quienes hacen creer al electorado.

Y justo al centro de esta insurrección se encuentra Jaime Bonilla, exgobernador de Baja California y principal caudillo del petismo local, quien rompió con MORENA por todo lo alto, desafió a la gobernadora Marina del Pilar y extendió sus diferencias hasta rozar al expresidente Andrés Manuel López Obrado.

Para la dirigencia nacional de Morena, Bonilla puede representar un conflicto incómodo, un personaje capaz de generar ruido y hasta un pequeño caos regional, pero eso no significa que lo consideren una amenaza electoral de grandes proporciones.

La pregunta, por tanto, no es si el PT puede romper con MORENA, sino cuánto representa realmente fuera de esa alianza.

¿Tiene el tamaño electoral que presume o su pleito es considerablemente más grande que su capacidad para convertir el enojo en votos?

Básicamente no lo son, porque a falta de figuras propias, hechas en su partido y en las calles, han tenido que recurrir a “querer robar el star talent” de otros partidos, careciendo de ejército, territorio y simpatizantes suficientes.

Al final, puro bluf petista queriendo jugarla a los Houdinis para jugar con la percepción.


Burgueño corriendo al frente
Ismael Burgueño lleva meses apareciendo en el primer lugar de distintas encuestas rumbo a la gubernatura de Baja California, pero la medición más reciente ya lo muestra con una distancia que empieza a darle forma propia a su eventual aspiración para 2027.
 
El estudio de SRC Statistical Research Corporation, levantado el 28 de julio, coloca al alcalde con licencia de Tijuana con 41.8% de la intención de voto en un escenario en el que competiría como candidato de Morena, PVEM y PT.
 
Muy abajo aparece Gina Cruz, del PAN, con 16.2%, mientras Adrián Valle, del PRI, registra 6.4% y Karla Ruiz Macfarland alcanza apenas un raquítico 6.2%.
 
Se trata, por supuesto, de una fotografía tomada con bastante anticipación. Sí, las candidaturas no están definidas, las alianzas todavía pueden cambiar y el electorado ni siquiera conoce la boleta que tendrá enfrente.
 
Sin embargo, cuando varias mediciones comienzan a colocar al mismo nombre en la parte superior, el dato se convierte en una referencia que los demás actores deben considerar.
 
La propia encuesta muestra que Burgueño también encabeza las preferencias entre los perfiles mencionados para representar a Morena, PT y PVEM, al obtener 37.4%, frente al 21.8% de Julieta Ramírez.