Miércoles 19 de agosto de 2026
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TINTA DE LA CASA

Abdiel Gutiérrez… Escuchar antes de construir
Tijuana no tiene demasiado espacio para equivocarse cuando se habla de su futuro urbano.

Siendo una ciudad que continúa creciendo, recibiendo inversiones, generando vivienda y ampliando su actividad económica, necesita tomar decisiones con una mirada que vaya mucho más allá de resolver lo inmediato.

Es justo ahí, donde cobra relevancia la apuesta del presidente municipal Abdiel Gutiérrez Coronado por colocar distintas voces alrededor de la misma mesa.

Las sesiones del Consejo Consultivo Ciudadano para el Desarrollo Urbano puede parecer, a primera vista, uno más de esos encuentros cargados de términos técnicos, pero detrás existe una discusión mucho más cercana a la vida cotidiana, cómo lo es el decidir hacia dónde, cómo y bajo qué criterios seguirá creciendo Tijuana.

El presidente Gutiérrez Coronado lo resumió con claridad al señalar que “escuchar a los distintos sectores y tomar en cuenta sus propuestas es fundamental para que las decisiones que tomemos se traduzcan en mejores resultados para la ciudadanía y en una ciudad con mejores condiciones para vivir, trabajar y desarrollarnos”.

Reunir a representantes empresariales, académicos, sociales y ciudadanos permite incorporar experiencia desde diferentes trincheras y, sobre todo, ampliar la conversación sobre una ciudad donde prácticamente cualquier decisión urbana termina repercutiendo en movilidad, vivienda, servicios, inversión y calidad de vida.

Abdiel también tomó protesta a nuevos integrantes del Consejo y les habló de responsabilidad, experiencia, compromiso y sentido humano, cuatro conceptos que serán importantes si este organismo consigue pasar de la consulta a propuestas capaces de influir realmente en las decisiones municipales.

Ese es precisamente el desafío y también la oportunidad, porque los consejos ciudadanos adquieren verdadera relevancia cuando las ideas discutidas alrededor de una mesa encuentran después expresión en políticas, proyectos y decisiones concretas.

Si esa dinámica consigue mantenerse, Tijuana tendrá una conversación permanente entre quienes gobiernan, quienes conocen técnicamente la ciudad y, lo más importante, quienes todos los días la viven.
Harfuch fue a Argentina a marcar territorio
Omar García Harfuch llegó a Argentina con algo más que el speech preparado.

Llevó a Buenos Aires una definición de poder, de Estado y de seguridad que pocos funcionarios mexicanos se atreven a plantear ante diplomáticos y jefes de seguridad de varias partes del mundo.

Fue a colocar sobre la mesa la postura de que México enfrenta al crimen organizado con inteligencia, cooperación internacional y una línea muy clara de soberanía.

Y es que el hombre encargado de la seguridad en México fue a sentarse frente a representantes internacionales de seguridad y mandar un mensaje directo sobre la forma en que México enfrenta al crimen organizado transnacional, justo cuando la relación con Estados Unidos obliga a encontrar un equilibrio entre colaboración, resultados y soberanía.

Harfuch agradeció expresamente la colaboración de la DEA y de su administrador, Terrance Cole, en el intercambio de información y la coordinación entre ambos países, lo que dice mucho sobre la estrategia que está construyendo el secretario mexicano, con relación a cooperar con Washington, aprovechar sus capacidades de inteligencia y compartir objetivos, pero sin permitir que esa relación termine convirtiéndose en subordinación de la política de seguridad mexicana.

Justamente esa manera de entender el problema quedó resumida en una de sus frases más importantes: “Las organizaciones criminales operan a través de las fronteras; por ello, nuestra respuesta no puede ser aislada ni fragmentada”.

Sin más, la afirmación describe una realidad que durante años fue evidente, aunque no siempre se enfrentó con la misma lógica, pues los grandes grupos criminales dejaron de ser organizaciones dedicadas únicamente a disputar territorios y se convirtieron en redes capaces de mover dinero, drogas, armas, personas e información entre distintos países.

Ahí está también una de las razones por las que Harfuch se ha convertido en la figura más sólida de la estrategia de seguridad de Claudia Sheinbaum, porque su discurso no descansa solamente en declaraciones de fuerza, sino en inteligencia, investigación, coordinación operativa y ataques a las estructuras financieras, logísticas y criminales que permiten sobrevivir a estas organizaciones incluso después de la captura de alguno de sus dirigentes.

“Ninguna organización criminal puede ser más fuerte que los Estados cuando actuamos coordinados, con determinación y con absoluto respeto a la soberanía de cada nación”, es la frase que nos dejó Harfuch, al proponer que la idea elemental de la superioridad del Estado no puede presumirse desde un podio internacional, tiene que demostrarse todos los días mediante instituciones capaces de investigar, detener, desmantelar redes financieras y recuperar aquellos espacios donde la delincuencia llegó a comportarse como autoridad.