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TINTA DE LA CASA
Marina del Pilar lleva la protección de las mujeres a los altos mandos
A Benjamin Franklin se le atribuye una frase sencilla que conserva vigencia: “Una inversión en conocimiento paga el mejor interés”.
Trasladada al servicio público, la idea adquiere una responsabilidad adicional, porque cuando quien aprende tiene capacidad de decisión, el conocimiento se convierte en política pública.
Con ese principio como punto de partida, resulta relevante que la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda haya reunido a 34 titulares de dependencias estatales, organismos y gobiernos municipales para capacitarlos en la implementación de la Ley Daryela y la Estrategia Género.
El peso del encuentro está, sobre todo, en el nivel de responsabilidad de quienes fueron convocados.
Son los altos mandos quienes deciden presupuestos, establecen prioridades, corrigen procedimientos y determinan, en buena medida, cómo responde una institución cuando una mujer solicita protección o denuncia violencia.
Aprobar una ley establece obligaciones y procedimientos, pero su eficacia comienza realmente cuando quienes deben ejecutarla comprenden qué hacer, cuándo hacerlo y cuáles pueden ser las consecuencias de una mala actuación.
Por ello, Marina del Pilar planteó durante la capacitación que este ejercicio no debe reducirse al cumplimiento de una obligación legal, sino servir para prevenir violencia, evitar la revictimización y contribuir a salvar vidas.
De ahí que involucrar directamente a alcaldes, secretarios y titulares de organismos resulte relevante, ya que la perspectiva de género deja de ser exclusivamente responsabilidad de una dependencia especializada cuando alcanza a quienes conducen las distintas áreas del gobierno.
Por lo pronto, el siguiente paso será comprobar cómo ese conocimiento baja por la estructura administrativa y llega hasta quienes atienden directamente a las mujeres.
Y sí, una ley puede establecer el deber de protegerlas, pero la verdadera diferencia se percibe en el momento en que una institución sabe cómo responder, lo hace a tiempo y asume plenamente esa responsabilidad.
Sheinbaum logra su número más fuerte en seguridad
En política pública, las estrategias suelen ocupar titulares, discursos y horas enteras de explicación. Los resultados, en cambio, tienen una virtud menos vistosa, pero, guste o no, terminan poniendo a prueba todo lo anterior.
De ahí que encaje bien una frase que suelen atribuirle a Winston Churchill: “Por muy hermosa que sea la estrategia, de vez en cuando conviene mirar los resultados”.
Y justamente por ahí conviene empezar esta vez, porque México lleva años discutiendo modelos, enfoques, responsabilidades y promesas en materia de seguridad.
Sin embargo, agosto de 2026 dejó un dato que obliga a mover la conversación del discurso al balance.
El país cerró dicho mes con un promedio de 40.8 homicidios dolosos diarios, frente a los 86.9 registrados en septiembre de 2024. La reducción es de 53 por ciento y coloca al último agosto como el más bajo desde 2015.
Por su dimensión y por la tendencia acumulada durante prácticamente dos años, el dato merece algo más que la celebración automática del gobierno o la descalificación automática de sus adversarios…simplemente, merece ser analizado.
Por si hay alguna duda, cuando se amplía el periodo, la tendencia conserva consistencia. Tan sólo al comparar enero-agosto de 2025 con el mismo lapso de 2026, 30 entidades redujeron su promedio diario de homicidios, mientras los delitos de alto impacto reportaron una disminución de 39 por ciento desde octubre de 2024.
Sin más, estas son cifras que permiten sostener que existe una mejora real en varios indicadores de seguridad y que, por tanto, sería poco serio reducir todo a propaganda gubernamental.
A partir de ahí también corresponde reconocerle a Claudia Sheinbaum el mérito político de haber mantenido la seguridad entre las prioridades centrales de su administración y, particularmente, de presentar resultados medibles en un terreno donde durante años los gobiernos mexicanos acumularon explicaciones sin conseguir modificar de manera sustancial la tendencia.
Sheinbaum atribuye parte del descenso a la atención de las causas, al fortalecimiento de la inteligencia y la investigación, así como a una menor “puerta giratoria” en el Poder Judicial. A ello se suman más de 67 mil detenciones por delitos de alto impacto, miles de armas aseguradas y casi 2 mil 800 laboratorios clandestinos inhabilitados.
El conjunto ofrece elementos para explicar parte de la tendencia, aunque todavía será necesario medir con mayor precisión qué peso tiene cada componente y cómo se traduce en judicializaciones, sentencias, reincidencia, desapariciones y extorsiones.
Por eso, el 53 por ciento ya puede considerarse un resultado importante para el gobierno de Sheinbaum, donde la siguiente prueba será más exigente, al convertir una caída notable en una tendencia duradera.
Y sí, no hay duda de que una buena estrategia puede convencer durante un tiempo, pero un resultado sostenido termina convenciendo por sí mismo.