El mayor impacto ocurrió en Durango, donde la Secretaría de Marina desmanteló un laboratorio clandestino en Tamazula: se aseguraron 2.7 toneladas de metanfetaminas, 42 mil litros de sustancias químicas y equipo industrial, con un valor estimado en 279 millones de pesos. A ello se suman los decomisos en Sinaloa, donde se localizaron áreas de producción de metanfetaminas con un costo al crimen de 13 millones de pesos.
En total, los operativos en estados como Baja California, Michoacán, Nayarit, Ciudad de México y Yucatán dejaron además armas, cartuchos, explosivos y combustibles incautados. El Gobierno federal subrayó que la ofensiva golpea directamente las finanzas de las organizaciones criminales, debilitando su capacidad operativa y de expansión.