Jueves 27 de agosto de 2026
Jueves 27 de agosto de 2026

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TINTA DE LA CASA

Baja California puso a prueba su capacidad de reacción
Tras los rumores sobre posibles amenazas con explosivos en Mexicali, Baja California quedó frente a una prueba que no podía resolverse únicamente con llamados a la calma.

El punto central era otro, demostrar que ante una advertencia sensible el Estado tiene capacidad para reaccionar con seriedad, contener la especulación y sostener el control sin sobredimensionar un escenario que hasta ahora no ha sido confirmado.

Ahí justamente se percibe la lectura política de fondo, donde la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda decidió fijar una postura, enfatizando que su administración nunca minimizó ningún riesgo y ninguna información.

Y esa afirmación cobra sentido precisamente porque durante varios días el tema creció entre versiones, alertas y ruido público.

Habrá quien pueda dejar el tema ignorado, pero en una entidad fronteriza como Baja California, la seguridad tiene una dimensión distinta porque cualquier señal de riesgo puede escalar rápidamente hacia Estados Unidos, impactar la percepción pública y generar efectos que van mucho más allá del lugar donde surgió la alerta.

Por eso la respuesta institucional debía ser visible, coordinada y suficientemente contundente para evitar que la incertidumbre se convirtiera en la narrativa dominante.

El despliegue de más de 450 elementos tiene que entenderse desde esa lógica, y no meramente como una “burocracia de seguridad”, sino como una demostración de capacidad operativa frente a una información que, por su naturaleza, no podía ser tomada a la ligera.

Tras este episodio, es donde queda una enseñanza relevante para Baja California, y es de la gobernabilidad, esa misma que también se mide en esos momentos en los que la autoridad debe actuar sin alimentar el miedo y comunicar sin restar importancia a los riesgos.

Eso es lo que estaba en juego, y no solamente responder a una amenaza, sino demostrar que el Estado puede mantener la serenidad mientras mueve todas sus capacidades.
Se acabaron los intocables; MORENA saca la mano dura y manda fuerte mensaje
La salida de Enrique Inzunza de la bancada de MORENA en el Senado confirma que dentro del partido comenzó a endurecerse la lógica de que, cuando un integrante se convierte en un problema político para todo el movimiento, la dirigencia ya no parece dispuesta a cargar con ese costo de manera indefinida.

Y la postura que han asumido tiene peso, porque MORENA se encuentra en una etapa en la que no puede darse el lujo de permitir que los conflictos individuales contaminen su proyecto político, especialmente cuando se acercan nuevas definiciones electorales y cada señal de desorden interno puede ser aprovechada por sus adversarios.

La frase de Ariadna Montiel, “Nadie está por encima del movimiento y de nuestra causa”, simplemente sintetiza un cambio importante en el tono.

Es indudable que el partido guinda necesita disciplina, control político y una línea mucho más clara respecto a quienes, por sus decisiones o por los señalamientos que enfrentan, termina colocándolo en una posición incómoda.

Al no tener salida ante dicho panorama, es que Inzunza optó por separarse de la bancada y continuar como independiente después de resistirse a solicitar licencia.

Sí, esa decisión no elimina el costo político del episodio y tampoco borra el hecho de que dentro de MORENA existía una exigencia concreta para que se apartara mientras enfrentaba los cuestionamientos que pesan sobre él.

El partido gobierna buena parte del país, controla espacios importantes del Congreso y tiene por delante una ruta electoral que exige orden interno.

Así que tolerar resistencias, desacatos o disputas que terminen debilitando al movimiento puede convertirse en un error mucho más costoso que cortar por lo sano.

Y resulta relevante que el asunto pueda llegar a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, porque eso convierte una diferencia política en una posible revisión partidista de mayor fondo.

Entonces, esto ya no se trata solamente de abandonar una bancada, sino de determinar hasta dónde puede llegar alguien que decide colocarse fuera de la línea marcada por su propio partido.

La mano dura se siente y, si MORENA quiere llegar fuerte a 2027, probablemente tendrá que sentirse todavía más.

Por lo pronto, la disciplina interna ha dejado de ser una cuestión secundaria, y ahora forma parte de su supervivencia política.

Así lo marcan estos nuevos tiempos en el territorio de la Cuarta Transformación… no hay de otra.
Morena mueve sus primeras fichas rumbo a 2027
Morena ya comenzó a definir su ruta hacia 2027 y las primeras designaciones de coordinadores estatales dejan ver que el partido ya comienza a ordenar su estructura, medir liderazgos y colocar perfiles con capacidad territorial en posiciones que tendrán un peso evidente en la siguiente disputa por el poder.

Los nombramientos de Nora Ruvalcaba en Aguascalientes, Pablo Gutiérrez Lazarus en Campeche y Rosa María Bayardo en Colima muestran que MORENA está privilegiando perfiles con experiencia partidista, operación política y trayectoria en gobiernos o cargos de representación.

No existe un patrón único entre los tres, pero sí una constante clara, al tratarse de figuras con presencia suficiente para articular al movimiento y sostenerlo en escenarios donde la competencia interna y externa será cada vez más exigente.

El punto central es que estas coordinaciones no deben leerse como simples encargos de organización.

Quienes las encabecen tendrán acceso directo a las bases, interlocución con actores locales y una exposición política que inevitablemente los colocará dentro de la conversación sucesoria.

Negarlo sería ignorar la propia lógica de MORENA y la manera en que el partido ha construido candidaturas en procesos anteriores.

También resulta relevante el mensaje político que acompañó estas primeras definiciones, donde los nuevos coordinadores marcaron distancia frente al exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y coincidieron en que el movimiento no puede proteger a quienes se aparten de sus principios.

Por lo pronto, el partido oficial enfrentará una prueba más compleja que ganar las elecciones, ya que después de años de expansión territorial, deben demostrar que también puede administrar sus contradicciones, procesar sus disputas internas y establecer límites claros para quienes gobiernan bajo sus siglas.

Las primeras decisiones ya comenzaron, y los siguientes Estados -donde ya espera con ansía Baja California- serán mucho más reveladores, porque ahí quedará claro si las coordinaciones responden realmente a criterios de capacidad política y arraigo territorial o si terminan convirtiéndose en la antesala de acuerdos sucesorios previamente pactados.
Burgueño entra fuerte a la recta final de 2027
Tras circular con fuerza durante la mañana de ayer la versión de que este fin de semana MORENA daría a conocer a la persona que encabezaría la coordinación estatal en Baja California, el escenario terminó por enfriarse luego del desmentido de Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión de Elecciones del partido.

La dirigente aclaró que la supuesta agenda que comenzó a moverse incluso entre militantes y actores del propio movimiento era falsa y que cualquier información relacionada con las coordinaciones estatales será difundida únicamente a través de los canales oficiales de MORENA

Superada la agitación inicial, lo relevante vuelve a estar en el fondo, y es que la carrera interna en Baja California ya está en una disputa de dos y, hasta el momento, el perfil que aparece mejor colocado es el de Ismael Burgueño Ruiz.

La más reciente encuesta de Question Mark para El Heraldo de México lo ubica con 22% de las preferencias internas dentro del bloque Morena-PT-PVEM rumbo a la gubernatura, colocándolo al frente entre los nombres considerados en la medición.

El dato adquiere mayor peso cuando se observa el escenario electoral, donde como eventual candidato de la alianza oficialista, Burgueño registra 41% de intención de voto, mientras que MORENA, medido como partido, alcanza 51.3% de las preferencias en Baja California.

A ese posicionamiento se suma la capacidad territorial que ha buscado mostrar en las últimas semanas.

Y es que su reciente concentración en la Unidad Deportiva Mariano Matamoros, en la Zona Este de Tijuana, dejó una señal clara de estructura y movilización, elementos que suelen pesar en cualquier proceso interno.

Obviamente eso no significa que la decisión esté tomada, ya que una encuesta es solamente la radiografía del momento y una concentración masiva tampoco sustituye los acuerdos, los equilibrios internos ni la valoración de resultados de gobierno.

Por ello, los guindas tendrán que ponderar competitividad, organización territorial, aceptación entre sus distintas corrientes y capacidad para construir consensos.

Para Burgueño, sin embargo, el momento es favorable, porque el haber gobernado Tijuana le proporciona una plataforma política difícil de igualar en el estado, tanto por el peso electoral del municipio como por la exposición que implica estar al frente de la ciudad más poblada de Baja California.

Y sí, como se dijo al principio, la fecha que circuló quedó desmentida, pero la competencia permanece intacta.
Sheinbaum y la infraestructura del conocimiento
En la formación científica de Claudia Sheinbaum hay una idea que ahora parece trasladarse con claridad a su manera de gobernar.

El concepto es tan básico como poderoso, y reside en que un país también se construye dentro de un salón de clases.

Por eso la apertura de 37 mil 503 lugares gratuitos en instituciones públicas de educación superior tiene una lectura que va bastante más allá del anuncio educativo.

En realidad, toca uno de los puntos más delicados del desarrollo mexicano, como es la necesidad de ampliar la base de jóvenes preparados en un momento en que el país quiere atraer industria, sofisticar su manufactura y competir en sectores que exigen cada vez más conocimiento.

El dato más revelador está en la escala, y vale la pena estudiarlo, ya que entre 2024 y 2026 se reportan 245 mil 111 nuevos espacios en educación superior pública, muchos de ellos generados mediante reorganización presupuestal de las propias instituciones.

Eso significa que la apuesta no descansa únicamente en levantar nuevos edificios, sino en utilizar mejor la capacidad existente y ampliar la puerta de entrada.

Ahí aparece una característica interesante del gobierno de Sheinbaum, mirar la educación con lógica de largo plazo.

México puede presumir exportaciones, parques industriales o nuevas inversiones, pero si no forma suficientes ingenieros, programadores, técnicos, investigadores, docentes y profesionistas especializados, buena parte de ese crecimiento terminará encontrando un techo.

La propia composición de la nueva oferta dice mucho. Ingeniería industrial, telecomunicaciones, informática, desarrollo de software, bioquímica, arquitectura, química, salud, medio ambiente y otras áreas están directamente vinculadas con sectores productivos y estratégicos.

Eso tampoco significa que abrir lugares sea suficiente, ya que el verdadero desafío estará en la calidad, la permanencia, los profesores disponibles, la infraestructura y la capacidad de conectar esas carreras con las necesidades reales del país.

Así que medir únicamente cuántos entran sería quedarse con la mitad del diagnóstico.

John Dewey escribió que “la educación no es preparación para la vida; la educación es la vida misma”.

En términos menos filosóficos y más mexicanos, también podría decirse de otra manera. Cada joven que consigue estudiar amplía un poco la capacidad del país para producir, innovar y competir.

Justo ahí reside el peso verdadero de esta apuesta, una inversión pública poco vistosa en el corto plazo, pero capaz de definir durante décadas el tamaño de las posibilidades de México.
Rocha y la memoria de conveniencia
Hace apenas unas semanas, alrededor de Rubén Rocha Moya todavía retumbaba aquella consigna diseñada para demostrar respaldo político.

“¡No estás solo, no estás solo!”, no era únicamente una expresión de solidaridad, sino una fotografía del poder cerrando filas, una manera de comunicar que frente a la presión existía un grupo dispuesto a compartir el costo de acompañarlo y que las lealtades permanecían por encima de las circunstancias.

Hoy aquella fotografía comienza a parecer envejecida prematuramente, porque conforme la situación política del gobernador de Sinaloa con licencia, se volvió más complicada, y algunas de las voces que entonces se escuchaban con absoluta claridad han preferido una prudente distancia, como si la memoria también tuviera sentido de supervivencia y pudiera ajustarse según la dirección del viento.

Claro está, es entendible que no se trata de exigir respaldos incondicionales ni de convertir la solidaridad política en un pacto donde nadie pueda modificar su posición ante nuevos elementos, porque cambiar de opinión frente a hechos distintos también puede ser un ejercicio de responsabilidad.

Lo verdaderamente interesante es observar la velocidad con la que ciertas convicciones públicas pueden convertirse en silencios privados cuando sostenerlas comienza a representar un costo.

Milan Kundera escribió que “la lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”, una idea particularmente incómoda cuando se traslada a la política, donde recordar suele depender demasiado de aquello que resulte conveniente recordar.

Por eso vale recuperar aquel “no estás solo”, no para repartir culpas por asociación, sino para preguntarse qué cambió entre aquella demostración colectiva y la distancia actual.

Si entonces existían razones suficientes para acompañarlo y hoy dejaron de existir, sería legítimo conocer cuáles fueron los hechos que modificaron esas convicciones; de lo contrario, queda inevitablemente la impresión de que estamos ante el viejo “si te vi, ni me acuerdo”, elevado de expresión popular a método de supervivencia política.

La memoria selectiva siempre ha sido una herramienta extraordinariamente útil para el poder, porque permite presumir lealtades durante los días soleados y descubrir diferencias irreconciliables cuando comienza la tormenta.

Por eso el problema de fondo tal vez ya no sea determinar quién dejó solo a Rocha Moya, sino preguntarse cuántos de quienes hace unas semanas gritaban que jamás lo estaría ahora confían en que nadie recuerde que también formaban parte del coro.
Ismael Burgueño y Julieta Ramirez, la fuerza del territorio
Desde el inicio de esta carrera, Ismael Burgueño y Julieta Ramírez han aparecido como los dos perfiles con mayor fuerza en la disputa por la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Baja California.

Aunque ambos han buscado mostrar músculo, las últimas semanas también han permitido observar diferencias en la manera de hacerlo.

Burgueño concentró este fin de semana a más de 10 mil personas en la Unidad Deportiva Mariano Matamoros, en la Zona Este de Tijuana, un dato políticamente relevante por el lugar donde ocurrió, pues se trata de uno de los grandes núcleos poblacionales y electorales de Baja California.

La movilización permite al alcalde con licencia proyectar capacidad territorial y reafirmar simpatías en una zona primordial para cualquier aspiración estatal, acompañando esa demostración de estructura con un discurso de identidad partidista en el que reivindicó su condición de fundador de MORENA, hablando de austeridad, combate a los privilegios, cercanía con la ciudadanía y continuidad de los principios de la Cuarta Transformación.

Julieta Ramírez, por su parte, eligió otro escenario y una narrativa distinta al encabezar ayer domingo en Mexicali una marcha en defensa de la soberanía nacional y de la continuidad de la Cuarta Transformación, colocando en el centro el respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum y aprovechando la capital del Estado para mostrar también capacidad de convocatoria.

La senadora con licencia incorporó además un elemento relevante para la propia competencia interna al insistir en la unidad, el juego limpio y la cercanía con la gente entre quienes participan en el proceso, un mensaje con el que busca mantener la disputa dentro de los márgenes institucionales del movimiento mientras fortalece un perfil construido también desde su presencia en la política nacional.

Hasta ahora, Burgueño parece haber hecho más visible su músculo territorial, particularmente en Tijuana, mientras Ramírez combina exposición nacional con movilización política en Mexicali.

Ambas, se tratan de fortalezas diferentes que todavía sería prematuro traducir en una ventaja definitiva, porque una concentración multitudinaria no equivale automáticamente a intención de voto, de la misma manera que una trayectoria nacional tampoco garantiza por sí sola el control de las estructuras locales.

Lo verdaderamente relevante es que la competencia comienza a adquirir una forma mucho más concreta, pues Burgueño y Ramírez buscan demostrar que detrás de ellos existe organización, territorio y capacidad de movilización.

La disputa se resolverá por quién logre convertir esas demostraciones de fuerza en respaldo efectivo cuando llegue el momento de medirlo.

Ahí, más que los discursos o los eventos, será el territorio el que termine poniendo a cada aspirante en su verdadera dimensión.

Y, hasta ahora, es Ismael Burgueño quien parece haber trabajado mejor esa variable, particularmente en Tijuana, donde ha logrado hacer más visibles su convocatoria..

 

 
El derrumbe de Rocha
El atropellado regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa terminó diciendo mucho más de lo que probablemente buscaba demostrar.

Porque más que confirmar que todavía podía volver al cargo, la maniobra dejó al descubierto, en cuestión de horas, hasta qué punto se había encogido su margen político.

Con ese telón de fondo, y después de 112 días de licencia, Rocha reapareció el 21 de agosto asegurando que regresaba con la conciencia tranquila y con la intención de retomar las riendas del estado.

Sin embargo, la reacción de desaprobación fue casi inmediata.

Morena se deslindó de la decisión, la Secretaría de Gobernación dejó claro que no había sido una determinación concertada y distintos actores del propio movimiento comenzaron a marcar distancia.

A ello se sumaron 23 gobernadores de la Cuarta Transformación, quienes cerraron filas con Claudia Sheinbaum y llamaron a privilegiar la estabilidad de Sinaloa.

El mensaje presidencial terminó por darle otra dimensión al episodio, porque Claudia Sheinbaum sostuvo que ningún interés personal puede estar por encima del pueblo ni de la nación, una definición suficientemente clara para entender que el retorno de Rocha no contaba con respaldo político federal.

Poco después, cuando el gobernador volvió a solicitar licencia por tiempo indefinido, la mandataria consideró que esa decisión había sido “lo mejor para Sinaloa”.

Recapitulando toda esta cronología, más que un simple regreso fallido, lo ocurrido puede leerse como una medición pública de fuerza.

Rocha volvió intentando recuperar autoridad, presencia e iniciativa política, pero terminó confirmando que el escenario había cambiado radicalmente durante su ausencia.

Alrededor de ese movimiento surgieron también interpretaciones sobre las razones jurídicas de su retorno, particularmente por el proceso abierto en Estados Unidos.

La hipótesis de que buscó recuperar las prerrogativas asociadas al cargo forma parte de la conversación política, aunque hasta ahora no existe evidencia pública suficiente para sostener que ese haya sido el motivo central.

Lo verificable, en cambio, resulta mucho más contundente, y ahí no tiene para dónde hacerse Rocha, al enfrentar un escenario judicial complejo en Estados Unidos, mientras la cooperación bilateral en materia de seguridad se ha intensificado y figuras como Omar García Harfuch mantienen una interlocución cada vez más estrecha con agencias estadounidenses, y en especial la DEA.

Todo ello vuelve inevitable la especulación, pero no hace falta convertirla en certeza para entender el tamaño del problema.

Es así que surgen decenas de versiones, y que poniéndolas en el redil, ninguna de ellas termina siendo tan descabellada.

La consecuencia más profunda de estas 34 horas no está en quién lo respaldó o quién decidió apartarse, sino en la fragilidad que quedó expuesta.

Un gobernador puede recuperar formalmente el despacho, la firma y las atribuciones del cargo, pero si su capacidad de conducción depende de un respaldo político que ya no controla, el poder comienza a convertirse en una formalidad.

Sí, posiblemente sólo buscaba fuero… pero lo único que logró fue el rechazo a su actuar y el abandono en el que ha quedado, convirtiéndose en la confirmación de su caída.

Y de ésta, no se le ve por dónde salga, porque a su antigua oficina no regresará. Eso es seguro.

 
 

Sheinbaum mueve el tablero
Claudia Sheinbaum parece haber entendido que la negociación más importante de México con Estados Unidos no comenzará cuando los tres gobiernos se sienten formalmente a discutir el futuro del T-MEC. Para entonces, buena parte del terreno político ya tendrá que estar trabajado.

Por eso es que la conversación telefónica que sostuvo con el primer ministro canadiense Mark Carney puede leerse desde ahí.

Sin más, ese intercambio representa una pieza dentro de una estrategia que busca darle a México mayor margen frente a un Donald Trump que ha convertido los aranceles en una herramienta recurrente de presión.

La presidenta está jugando una partida complicada porque México no puede darse el lujo de confrontar gratuitamente a Washington, pero tampoco puede llegar a la mesa desde una posición de dependencia política.

En contraparte, fortalecer la relación con Canadá permite construir equilibrios sin levantar innecesariamente la voz.

Y es ahí donde aparece una de las virtudes que comienza a distinguir su política exterior, siendo la prudencia. Pero no como sinónimo de pasividad, sino como instrumento de negociación.

Sheinbaum es, y -lo más importante- sabe ser diplomática. Por ello evita el choque frontal, mantiene abiertos los canales con Estados Unidos y, al mismo tiempo, estrecha una relación con Canadá alrededor de intereses concretos, como el comercio, certidumbre económica y estabilidad regional.

Es en ese punto donde el envío de más de 400 bomberos y personal mexicano para combatir los incendios forestales canadienses adquiere otra dimensión, porque la solidaridad fue humanitaria, pero inevitablemente también genera confianza entre gobiernos, y en diplomacia esos activos cuentan.

Nada garantiza que la revisión del T-MEC sea sencilla, por lo que Trump seguirá negociando con su propio estilo y defendiendo los intereses estadounidenses.

Y precisamente por eso resulta relevante que México esté moviendo piezas desde ahora.

Sheinbaum parece comprender algo que en política exterior suele separar la improvisación de la estrategia: las negociaciones difíciles rara vez se ganan durante la reunión.

Dicen los que saben que éstas sencillamente se comienzan a ganar mucho antes de entrar al salón.
Harfuch encontró la llave que México llevaba años buscando contra el narco
En seguridad pública, quizá uno de los errores más costosos de México ha sido confundir los operativos mediáticos con eficacia.

Y Omar García Harfuch ha logrado colocar la credibilidad en el centro de su gestión, un activo particularmente difícil de sostener para cualquier responsable de la seguridad en el país.

¡Pero ojo! No porque haya encontrado una fórmula milagrosa contra el crimen, sino porque su trabajo empieza a mostrar una lógica reconocible, que se basa en investigar antes de actuar, coordinar instituciones que demasiadas veces han trabajado por separado y procurar que cada operativo tenga la solidez suficiente para cimbrar las huestes del crimen organizado.

El mejor ejemplo de ello es el reciente aseguramiento de 120 kilos de pastillas de fentanilo en Mexicali, un golpe duramente asestado al grupo delictivo de “Los Rusos”, brazo operativo de “Los Mayos”.

En palabras de expertos en materia de seguridad, más allá del volumen decomisado o de la organización presuntamente vinculada al inmueble, lo significativo está en el método, destacando el la información compartida con la DEA, investigación de autoridades mexicanas y una operación conjunta de instituciones federales.

Ahí radica buena parte de la fortaleza política de Harfuch, cuyo discurso no necesita construir la ficción de que México puede combatir solo un fenómeno criminal transnacional.

Sin embargo, y con especial énfasis, Harfuch tampoco presenta al país como subordinado a Washington, y las instituciones conservan responsabilidades, atribuciones y capacidad operativa.

Pero sin duda, hay que ponderar que Harfuch ha conseguido algo particularmente difícil en un área acostumbrada al protagonismo, y es el concepto de proyectar autoridad sin hacer demasiado ruido.

Mientras otros funcionarios necesitan explicar constantemente que están trabajando, Harfuch parece apostar por una fórmula bastante más exigente, como lo es que sean los resultados los que terminen explicándolo a él.

Es justamente por eso que lo ocurrido en Mexicali es muy significativo, y nos deja una señal política y social sobre lo que puede ocurrir cuando la inteligencia, la coordinación y la capacidad del Estado dejan de ser discurso y empiezan a producir resultados.

Harfuch ha encontrado la llave y México y de eso no hay duda… la clave será mantenerse con esa misma metodología.
La cultura construye comunidad
Al cumplir 25 años, el Festival de Octubre de Baja California tiene la oportunidad de demostrar que la cultura puede ser mucho más que una agenda de espectáculos y convertirse en una herramienta capaz de fortalecer comunidad, identidad y sentido de pertenencia, especialmente en una región tan dinámica y diversa como la nuestra.

La UNESCO ha señalado que “la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos”, una idea que adquiere significado en Baja California, territorio construido históricamente por migraciones, fronteras, intercambios y distintas maneras de entender el mundo.

Por ello, acercar expresiones artísticas a la población también significa generar espacios donde una sociedad pueda reconocerse, dialogar y comprender mejor su propia diversidad.

Que el arte llegue a escuelas, centros comunitarios, plazas públicas y mercados sobre ruedas permite acercarse a personas que difícilmente entrarían por iniciativa propia a un teatro, una galería o un centro cultural.

En esa misma lógica resultan interesantes las experiencias inmersivas dedicadas a Salvador Dalí y Frida Kahlo, que nos demuestran que la tecnología puede convertirse en un puente atractivo para nuevas generaciones, siempre que detrás del espectáculo visual exista una invitación a conocer realmente a los artistas, su contexto y aquello que quisieron expresar mediante su obra.

También importa abrir espacios a los creadores de Baja California, donde los 32 proyectos seleccionados mediante convocatoria pública permiten que el festival no dependa exclusivamente de figuras reconocidas, sino que contribuya a formar públicos para el talento que surge desde la propia región.

No dejemos de ponderar que una comunidad con acceso a la cultura amplía sus referencias, desarrolla sensibilidad y encuentra nuevas formas de expresar aquello que vive.

Por eso, después de 25 años, el mayor éxito del Festival de Octubre es conseguir que más bajacalifornianos descubran que el arte también puede hablar de ellos y pertenecerles.
La raíz del huachicol fiscal
El debate sobre el huachicol fiscal sumó un nuevo capítulo en la disputa por las responsabilidades históricas, luego de que la presidente de MORENA, Ariadna Montiel, atribuyera su origen a las condiciones creadas durante los gobiernos del PRI y del PAN, particularmente a partir de la apertura energética de 2013.

La afirmación tiene una base histórica que merece analizarse y explicar dónde surgieron determinadas condiciones no equivale a resolver quién permitió que una práctica ilegal continuara después.

La reforma energética modificó profundamente el mercado mexicano y amplió la participación privada en la importación de combustibles.

Para MORENA, esa apertura representa el punto de origen de redes que posteriormente aprovecharon permisos y mecanismos comerciales para introducir hidrocarburos irregularmente.

Sin embargo, el contrabando no aparece automáticamente porque exista un mercado abierto; necesita empresas dispuestas a violar la ley, controles insuficientes, posibles complicidades y autoridades incapaces de detectarlo o detenerlo.

Ahí está la parte relevante del debate planteado por Montiel.

Investigar cómo fueron concedidos los permisos y determinar si existieron actos de corrupción resulta indispensable, pero la responsabilidad pública no puede detenerse en el sexenio donde comenzó el problema.

Si las redes sobrevivieron durante diferentes administraciones, también corresponde explicar cómo lograron hacerlo.

El caso de Ernesto Ruffo vuelve particularmente sensible la discusión para Baja California.

La Fiscalía lo ha relacionado con una investigación por presunto contrabando de combustibles mediante Ingemar, empresa de la que es accionista mayoritario, mientras que información pública señala que algunos permisos permanecieron vigentes después de litigios y amparos.

Las responsabilidades definitivas, naturalmente, corresponden a los tribunales, donde lo verdaderamente importante será que se haga justicia, sin excepciones y caiga quien caiga.
Abdiel Gutiérrez… Escuchar antes de construir
Tijuana no tiene demasiado espacio para equivocarse cuando se habla de su futuro urbano.

Siendo una ciudad que continúa creciendo, recibiendo inversiones, generando vivienda y ampliando su actividad económica, necesita tomar decisiones con una mirada que vaya mucho más allá de resolver lo inmediato.

Es justo ahí, donde cobra relevancia la apuesta del presidente municipal Abdiel Gutiérrez Coronado por colocar distintas voces alrededor de la misma mesa.

Las sesiones del Consejo Consultivo Ciudadano para el Desarrollo Urbano puede parecer, a primera vista, uno más de esos encuentros cargados de términos técnicos, pero detrás existe una discusión mucho más cercana a la vida cotidiana, cómo lo es el decidir hacia dónde, cómo y bajo qué criterios seguirá creciendo Tijuana.

El presidente Gutiérrez Coronado lo resumió con claridad al señalar que “escuchar a los distintos sectores y tomar en cuenta sus propuestas es fundamental para que las decisiones que tomemos se traduzcan en mejores resultados para la ciudadanía y en una ciudad con mejores condiciones para vivir, trabajar y desarrollarnos”.

Reunir a representantes empresariales, académicos, sociales y ciudadanos permite incorporar experiencia desde diferentes trincheras y, sobre todo, ampliar la conversación sobre una ciudad donde prácticamente cualquier decisión urbana termina repercutiendo en movilidad, vivienda, servicios, inversión y calidad de vida.

Abdiel también tomó protesta a nuevos integrantes del Consejo y les habló de responsabilidad, experiencia, compromiso y sentido humano, cuatro conceptos que serán importantes si este organismo consigue pasar de la consulta a propuestas capaces de influir realmente en las decisiones municipales.

Ese es precisamente el desafío y también la oportunidad, porque los consejos ciudadanos adquieren verdadera relevancia cuando las ideas discutidas alrededor de una mesa encuentran después expresión en políticas, proyectos y decisiones concretas.

Si esa dinámica consigue mantenerse, Tijuana tendrá una conversación permanente entre quienes gobiernan, quienes conocen técnicamente la ciudad y, lo más importante, quienes todos los días la viven.
Harfuch fue a Argentina a marcar territorio
Omar García Harfuch llegó a Argentina con algo más que el speech preparado.

Llevó a Buenos Aires una definición de poder, de Estado y de seguridad que pocos funcionarios mexicanos se atreven a plantear ante diplomáticos y jefes de seguridad de varias partes del mundo.

Fue a colocar sobre la mesa la postura de que México enfrenta al crimen organizado con inteligencia, cooperación internacional y una línea muy clara de soberanía.

Y es que el hombre encargado de la seguridad en México fue a sentarse frente a representantes internacionales de seguridad y mandar un mensaje directo sobre la forma en que México enfrenta al crimen organizado transnacional, justo cuando la relación con Estados Unidos obliga a encontrar un equilibrio entre colaboración, resultados y soberanía.

Harfuch agradeció expresamente la colaboración de la DEA y de su administrador, Terrance Cole, en el intercambio de información y la coordinación entre ambos países, lo que dice mucho sobre la estrategia que está construyendo el secretario mexicano, con relación a cooperar con Washington, aprovechar sus capacidades de inteligencia y compartir objetivos, pero sin permitir que esa relación termine convirtiéndose en subordinación de la política de seguridad mexicana.

Justamente esa manera de entender el problema quedó resumida en una de sus frases más importantes: “Las organizaciones criminales operan a través de las fronteras; por ello, nuestra respuesta no puede ser aislada ni fragmentada”.

Sin más, la afirmación describe una realidad que durante años fue evidente, aunque no siempre se enfrentó con la misma lógica, pues los grandes grupos criminales dejaron de ser organizaciones dedicadas únicamente a disputar territorios y se convirtieron en redes capaces de mover dinero, drogas, armas, personas e información entre distintos países.

Ahí está también una de las razones por las que Harfuch se ha convertido en la figura más sólida de la estrategia de seguridad de Claudia Sheinbaum, porque su discurso no descansa solamente en declaraciones de fuerza, sino en inteligencia, investigación, coordinación operativa y ataques a las estructuras financieras, logísticas y criminales que permiten sobrevivir a estas organizaciones incluso después de la captura de alguno de sus dirigentes.

“Ninguna organización criminal puede ser más fuerte que los Estados cuando actuamos coordinados, con determinación y con absoluto respeto a la soberanía de cada nación”, es la frase que nos dejó Harfuch, al proponer que la idea elemental de la superioridad del Estado no puede presumirse desde un podio internacional, tiene que demostrarse todos los días mediante instituciones capaces de investigar, detener, desmantelar redes financieras y recuperar aquellos espacios donde la delincuencia llegó a comportarse como autoridad.
Resolviendo una deuda de 20 años
Durante veinte años, las familias de Valle Dorado tuvieron que vivir sin una red de alcantarillado sanitario.

Para quienes observan una obra pública desde fuera, puede parecer un dato más, pero para quienes viven ahí, significa haber pasado dos décadas resolviendo como podían una necesidad que debió atenderse mucho antes.

Ahora esa historia empieza a cambiar con la construcción de la red que impulsa la CESPT y que beneficiará a cerca de 800 familias, más de 3 mil personas, con mejores condiciones sanitarias y mayor tranquilidad dentro de sus hogares.

La gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda y la directora de la CESPT, Mónica Vega, supervisaron los trabajos junto con habitantes de la zona, en una visita donde el valor real de la obra estaba justamente en escuchar a quienes llevaban años esperando que alguien volteara hacia esta colonia y resolviera un problema que formaba parte de su vida diaria.

No hay manera de maquillar el dato, pero también sería injusto ignorar que hoy existe una respuesta concreta y que esa respuesta tendrá consecuencias muy reales para cientos de familias.

Ahí es donde el trabajo de Mónica Vega al frente de la CESPT comienza a adquirir sentido más allá de los discursos institucionales.

Una dependencia de agua y saneamiento se mide, al final, por su capacidad de llegar a las colonias donde todavía existen rezagos y convertir presupuestos, proyectos y tuberías en algo tan sencillo como abrir una puerta y saber que en casa ya existe un servicio digno.

Para las familias de Valle Dorado esto no se reduce a una obra terminada ni a una cifra dentro de un informe, simple y sencillamente significa dejar atrás una carencia con la que aprendieron a vivir durante demasiado tiempo y recuperar algo tan básico como la certeza de que su colonia también está siendo atendida.
La factura de la política
En 2027 no habrá elección presidencial, pero la política mexicana volverá a mover una cifra difícil de ignorar, con un total de 10 mil 842 millones 653 mil 927 pesos de financiamiento público para partidos y candidaturas independientes.

El monto no surge de una decisión discrecional del INE, sino de una fórmula constitucional que la autoridad electoral debe aplicar.

Por eso la discusión más que centrarse únicamente en cuánto recibirán los partidos, se debe encausar en el modelo vigente sigue respondiendo a las necesidades del país.

Casi 7 mil 879 millones de pesos serán destinados a actividades ordinarias, mientras que otros 2 mil 363 millones se reservarán para campañas. Las candidaturas independientes contarán con una bolsa adicional de 47.2 millones de pesos.

El financiamiento público tiene una lógica defendible, como lo es el reducir la dependencia de intereses privados y evitar que la competencia electoral quede condicionada por empresarios, grupos económicos o recursos de origen incierto.

Sin embargo, el problema aparece cuando el costo del sistema sigue creciendo mientras la percepción ciudadana sobre los partidos, su representatividad y cercanía continúa deteriorándose.

Reducir drásticamente esos recursos podría abrir más espacio al dinero privado o ilegal, pero mantener intacto un modelo cada vez más costoso tampoco debería aceptarse sin discusión.

La llegada de nuevos partidos vuelve más visible el dilema. Paz y Somos México recibirán alrededor de 157.5 millones de pesos cada uno para actividades ordinarias. La ley lo permite, pero también obliga a preguntarse si el respaldo ciudadano exigido para acceder a recursos públicos es suficiente.

La discusión de fondo no es solamente cuánto reciben los partidos, sino qué se les exige a cambio, qué resultados producen y qué controles garantizan que ese dinero fortalezca realmente la democracia.

Los 10 mil 842 millones pueden estar correctamente calculados y distribuidos conforme a la Constitución.

Eso no resuelve la pregunta principal, en la que millones se preguntan sobre si la política mexicana cuesta esa cantidad, también tendría que explicar con claridad qué obtiene el ciudadano a cambio.  
Baja California, potencia del empleo
Mientras buena parte de la conversación pública de Baja California suele concentrarse en temas de seguridad, costo de vida, vivienda, movilidad o servicios públicos, uno de los indicadores económicos más importantes vive un punto culminante.

Como resultado, el Estado está generando empleo formal a un ritmo que sobresale en México.

Y para nada es un asunto menor, porque en una entidad donde cada decisión económica de California, cada movimiento del dólar y cada cambio en la industria estadounidense pueden sentirse de este lado de la frontera, mantener capacidad para incorporar trabajadores a la formalidad habla de una estructura productiva que sigue teniendo músculo.

Los 70 mil 993 puestos adicionales registrados en el IMSS durante el año, y el crecimiento anual de 7 por ciento, permiten dimensionarlo.

Y más revelador todavía resulta que Baja California haya concentrado 21.7 por ciento de los nuevos empleos formales generados en todo el país durante ese periodo.

Hay que repartir correctamente los créditos, donde el gobierno de Marina del Pilar Avila Olmeda, en conjunto con empresas, trabajadores, inversión acumulada durante décadas y una posición geográfica privilegiada, han hecho sinergia para poder llegar a estos números.

Así que hoy podemos sostener que Baja California continúa siendo un territorio donde las empresas encuentran razones para contratar, por lo que preservar esa confianza es quizá más importante que presumir.

Sin embargo, y volviendo a las estadísticas, el verdadero valor de estas cifras está fuera de las oficinas gubernamentales, porque cada alta ante el IMSS significa un trabajador incorporado a la seguridad social y, potencialmente, una familia con mayor estabilidad.

Ahí debería concentrarse la siguiente conversación económica del Estado.

Baja California ya está demostrando capacidad para producir empleos, por lo que ahora necesita que ese dinamismo empuje mejores salarios, mayor productividad y movilidad social, porque la región cuenta con algo más valioso que una buena estadística, y esto reside en la oportunidad de convertir este momento en una nueva etapa de prosperidad y completa estabilidad social.
Sheinbaum y la salud pública en expansión
Treinta y dos hospitales inaugurados en lo que va del gobierno de Claudia Sheinbaum no son un dato que podamos dejar a un lado.

Sí, algunos comenzaron a construirse durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y otros forman parte del esfuerzo actual, pero juntos permiten observar que la continuidad también puede ser una virtud cuando se trata de infraestructura que el país necesita.

El número llegó precisamente este domingo, durante la inauguración del Hospital General IMSS-Bienestar de Ciudad Madero, Tamaulipas, una obra que atenderá a más de medio millón de personas sin seguridad social. Ahí Sheinbaum dejó una frase que resume bien el tamaño del desafío: “Lo público se defiende haciéndolo funcionar”.

En México nos acostumbramos demasiado a que cada cambio de gobierno significaba no sólo nuevos logos, colores y anuncios institucionales, sino comenzar nuevamente todo, y eso implicaba abandonar proyectos anteriores o cambiarles hasta el nombre para colocarles una nueva paternidad política.

Y es que concluir hospitales heredados, ponerlos en funcionamiento y ampliar la infraestructura existente debería verse, antes que como propaganda, como una obligación básica del Estado.

Es ahí donde la presidenta Claudia Sheinbaum tiene una oportunidad importante.

La intención de avanzar hacia un servicio universal de salud puede convertirse en uno de los proyectos sociales más importantes del sexenio, pero también será uno de los más difíciles.

Integrar un sistema históricamente fragmentado requiere presupuesto, administración y resultados que puedan medirse más allá del número de edificios entregados.

Los 32 hospitales son, entonces, una buena señal, pero todavía no una victoria definitiva.

La diferencia entre construir infraestructura y reconstruir un sistema de salud estará en lo que ocurra dentro de esos edificios.

Si Sheinbaum consigue que lo público no solamente sea más grande, sino también más eficiente, digno y confiable, habrá conseguido que millones de mexicanos vuelvan a confiar en el hospital público cuando más lo necesitan.

Y la cosa pinta por muy buen camino.
Justicia a contrarreloj
El rezago judicial suele medirse en expedientes que quedan varados y espera de sentencias más largas que la propia Cuaresma.

Y es que para quien espera una sentencia significa semanas o meses sin una resolución. Por ese mismo motivo, en Baja California, el Poder Judicial puso en marcha una estrategia para reducir esos tiempos mediante la incorporación del Tribunal Auxiliar de Primera Instancia.

Este órgano comenzó funciones en junio de 2026 como un mecanismo de apoyo frente a las cargas de trabajo existentes en los juzgados del estado.

En una primera etapa, su intervención se concentra en asuntos de materia civil y no sustituye a los órganos jurisdiccionales donde originalmente se tramitan los casos.

La intención es auxiliar en la resolución de expedientes y liberar capacidad en los juzgados de primera instancia, de manera que puedan procesar con mayor eficiencia los asuntos bajo su responsabilidad.

De acuerdo con el Poder Judicial de Baja California, la operación del Tribunal Auxiliar permitió adelantar en tres meses resoluciones judiciales que se encontraban en espera.

Y aquí lo más importante, porque para quienes tienen un asunto en tribunales, esa diferencia no es menor, ya que una sentencia pendiente puede mantener detenidas decisiones familiares, patrimoniales o económicas, por lo que reducir los tiempos de resolución tiene un efecto directo en la vida cotidiana de quienes recurren al sistema de justicia.

La estrategia también busca optimizar los recursos disponibles y reducir los periodos que transcurren antes de que las personas usuarias obtengan una sentencia, bajo los principios de justicia pronta y expedita.

El alcance de esta medida podrá evaluarse conforme avance su operación y existan más datos sobre expedientes atendidos y tiempos efectivos de resolución.

Así que por ahora, el Tribunal Auxiliar representa una herramienta concreta para atender cargas de trabajo y agilizar la emisión de sentencias en materia civil.
¿“Regalito” de RicarDior Salinas a Lilly?
Un bolso de lujo terminó convertido en parque político contra Lilly Téllez, luego de que el morenista Gabriel García Hernández exhibiera un accesorio atribuido a la lujosa firma italiana Ferragamo que portaba la senadora panista, y cuyo valor fue estimado en redes sociales en cerca de 80 mil pesos.

La cifra no resulta ajena al catálogo de la casa italiana favorita de miles de socialites, aunque no se ha documentado públicamente el modelo exacto del bolso mostrado ni existe información que permita establecer cuánto pagó Téllez por él.

Sin embargo, en redes sociales, los usuarios aprovecharon el accesorio para elevar los cuestionamientos.

Incluso, el propio García Hernández preguntó públicamente si se trataba de un “regalito” proveniente de algún “tío famoso” cercano a la legisladora, refiriéndose a sí provenía de RicarDior Salinas Pliego.

Curiosamente, hubo un detalle que volvió la escena particularmente sabrosa, ya que el bolso exhibido es guinda.

Sí, guinda, ese color que Lilly Téllez lleva años asociando con prácticamente todos los males nacionales y que terminó colgado de su brazo en versión Ferragamo.

Quizá el inconsciente político también tiene gustos caros y, muy en el fondo, donde habitan los amores imposibles (cof, cof, Noroña) y las contradicciones que uno jamás confesaría en tribuna, algo le susurra a la senadora.

Fuera del chascarrillo cromático, el episodio difícilmente habría escalado si Téllez fuera una legisladora caracterizada por mantener el lujo ajeno fuera de su narrativa pública.

Su exposición política descansa en buena medida sobre una construcción frontal de contrastes, al denunciar privilegios, cuestiona fortunas y utiliza símbolos asociados con sus adversarios para colocarlos bajo sospecha.

Ahí es donde el humilde Ferragamo adquiere este quilombo político, y no porque una senadora tenga prohibido comprar artículos costosos ni porque portar una marca de lujo constituya irregularidad alguna, sino porque quien convierte la austeridad, los privilegios y el patrimonio ajeno en herramientas habituales de combate inevitablemente termina sometido al mismo escaparate.

A Téllez, al final sus contradicciones la alcanzan de entrada por salida, y es más irónico que lo hagan cuando buena parte de la carrera se construye señalando con el dedo los lujos y esas mismas contradicciones del adversario.
Ruffo quedó abandonado en Baja California
Han pasado casi 28 días desde que el nombre de Ernesto Ruffo Appel volvió al centro de la conversación nacional, esta vez por razones muy distintas a aquellas que lo convirtieron en una figura histórica de la política mexicana.

El proceso que enfrenta deberá resolverse donde corresponde y bajo una premisa elemental que a veces se pierde entre filias partidistas.

Sin embargo, alrededor del caso ha ocurrido algo políticamente revelador, porque la defensa con verdadero volumen de Ruffo ha tenido que construirse desde el escenario nacional, mientras en Baja California la oposición que alguna vez habría cerrado filas alrededor de uno de sus personajes emblemáticos apenas consigue hacerse escuchar.

No hay demasiado de qué burlarse, más bien provoca cierta lástima política observar la distancia entre lo que fue aquella estructura y lo que queda de ella.

Durante décadas, el PAN bajacaliforniano no necesitó que desde la Ciudad de México vinieran a prestarle voz.

Fue exactamente al revés. Baja California exportaba figuras, argumentos, triunfos electorales y hasta legitimidad democrática a un partido que encontraba aquí uno de sus principales escaparates.

Y Ruffo fue precisamente el símbolo mayor de aquella época, cuando ganar Baja California significaba demostrar que la alternancia era posible en México.

Hoy, paradójicamente, cuando ese mismo personaje atraviesa uno de los momentos más difíciles de su trayectoria, la defensa política con mayor poder tiene que venir de fuera.

Eso habla menos de Ruffo que del tamaño actual de la oposición local. Y es que de haber representado la principal fuerza política del Estado, con gubernatura, municipios, Congreso, liderazgos y una estructura capaz de disputar prácticamente cualquier elección, el panismo terminó reducido a un conjunto de figuras que, aun sumadas -bueno, las que quedan-, difícilmente consiguen alterar por sí mismas la conversación pública.

La verdadera derrota quizá ocurrió mucho antes de este expediente, cuando una fuerza política que gobernó Baja California durante 30 años perdió no solamente elecciones, sino presencia, cuadros, capacidad de convocatoria y peso frente al poder.

Por eso Ruffo tiene hoy una defensa nacional… porque la local, la de los suyos, parece derrotada desde antes de convertirse realmente en defensa.
Solo hay una carrera de dos
En MORENA todavía sobran aspirantes a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación en Baja California, aunque empiezan a faltar razones para considerarlos a todos verdaderos contendientes.

Es normal que la política suela mantener vivas algunas candidaturas mucho después de que sus posibilidades comenzaron a extinguirse.

Bien dicen por ahí que sirven para negociar, conservar presencia, medir fuerzas internas o llegar con algo en las manos a la inevitable operación cicatriz.

Y eso parece estar ocurriendo en Baja California, donde varios continúan hablando como candidatos mientras sus propios discursos empiezan a enviar señales discretas hacia quienes realmente pueden terminar disputando la definición.

Porque hoy, esa carrera parece tener dos nombres con peso propio, y son los de Ismael Burgueño y Julieta Ramírez.

Burgueño tiene un argumento difícil de ignorar. Gobernar Tijuana significa administrar la ciudad más poblada del Estado, enfrentar diariamente sus problemas y someterse a una exposición pública que ninguna posición legislativa reproduce.

Esa experiencia ejecutiva necesariamente contará cuando MORENA mida competitividad y capacidad de gobierno.

Julieta Ramírez llega por una ruta distinta, pero igualmente válida. Es parte de una generación joven que ha construido presencia legislativa y relaciones nacionales dentro del movimiento.

Si MORENA incorporara el criterio de género en Baja California, su posición crecería todavía más, aunque sería injusto explicar su competitividad únicamente por ser mujer. Tiene una trayectoria propia y la suficiente capacidad para estar en la discusión.

La encuesta seguramente tendrá importancia, pero sería ingenuo pensar que una candidatura de este tamaño se decidirá exclusivamente con porcentajes. Y es allí dónde también pesarán género, territorio, acuerdos nacionales y viabilidad electoral.

Mientras tanto, algunos aspirantes parecen competir menos por ganar que por descubrir qué podrán negociar cuando llegue la definición.  

No es inventiva… simple y llanamente son sus indirectas las que empiezan a decirlo antes que ellos.

Y el panorama en estos casos es sencillo, porque como dicen por ahí, eso de “levantar la mano todavía es gratis. Tener posibilidades reales ya es otra cosa”.

Es ahí donde esa conversación parece reducirse sólo a dos nombres Julieta Ramírez e Ismael Burgueño…los demás, parece que saldrán sobrando. Ya lo han entendido…sino, sería terquedad incomprensible.
El límite del audio
La gobernadora Marina del Pilar Avila Olmedo tiene, como cualquier persona que ejerce el poder, la obligación de responder ante señalamientos sustentados y de enfrentar el escrutinio público sin privilegios.

Y la aparición sistemática de diversos audios alrededor de su figura comienza a plantear un problema distinto al contenido político de cada grabación.

Así que es invariable que surja el cuestionamiento sobre cuándo una filtración comienza a construir una condena pública, mediante entregas sucesivas cuya autenticidad y origen no siempre pueden ser comprobados por la ciudadanía.

Este 11 de agosto circuló una nueva grabación sobre la cual el periodista Gildo Garza explicó, en entrevista radiofónica, que se escucharía a una persona advertir a la gobernadora sobre una presunta “última oportunidad” ofrecida por agencias estadounidenses.

Es una afirmación grave precisamente por las implicaciones que tendría si pudiera acreditarse Y justo ahí es donde debería estar el centro de la discusión.

Una grabación, por impactante que resulte, no sustituye una investigación, como tampoco una sucesión de filtraciones convierte automáticamente una versión en verdad.

Marina del Pilar debe rendir cuentas por aquello que pueda demostrarse, no por aquello que la repetición consiga instalar como certeza.

Hay quienes olvidan que la crítica periodística pierde fuerza cuando abandona la comprobación y entra en la lógica de la demolición personal. Después de tantos audios, quizá sea momento de escuchar menos el ruido.
La prioridad correcta
La instrucción de Claudia Sheinbaum para acelerar el regreso desde Colombia, de los niños tijuanenses que integran el equipo de futbol Leyendas Obeliz, merece analizarse por lo que representa institucionalmente y no solamente por la carga emocional inevitable de tener a menores mexicanos en un país golpeado por un terremoto.

Ante una emergencia internacional, la responsabilidad del Estado no termina en confirmar que sus ciudadanos están a salvo.

La protección consular implica localizarlos, mantener comunicación, evaluar riesgos y, cuando las circunstancias lo requieren, construir alternativas para facilitar su retorno.

En este caso existe además un elemento que eleva la prioridad, al tratarse de una delegación infantil.

Por eso, la decisión presidencial de instruir a la Cancillería para trabajar en su regreso “lo antes posible” coloca el asunto en el nivel de atención que corresponde.

No significa improvisar una evacuación ni desplazar las decisiones de las autoridades colombianas, sino utilizar los mecanismos diplomáticos disponibles para reducir la incertidumbre de las familias y evitar que los menores permanezcan innecesariamente dentro de una zona afectada.

También hay una lectura particularmente importante para Tijuana, porque vivir en una ciudad fronteriza nos acostumbra a pensar la movilidad internacional como algo cotidiano, pero una emergencia recuerda que cualquier mexicano fuera del país puede requerir, de un momento a otro, respaldo institucional efectivo.

Hasta ahora, la información disponible señala que los integrantes de Leyendas Obeliz están bien y no existen reportes de menores lesionados. Esa es, indiscutiblemente, la mejor noticia.

Ahora corresponde que la coordinación diplomática consiga llevarlos de vuelta a casa con seguridad y sin convertir una emergencia humanitaria en espectáculo político.

Si la instrucción presidencial logra traducirse en una respuesta rápida, ordenada y eficaz, estaremos frente a algo que debería ser ordinario en cualquier gobierno, aunque demasiadas veces no lo sea, y que se representa con un Estado que aparece cuando sus ciudadanos realmente lo necesitan.
El narco también se combate en el mar

Un aseguramiento de más de dos toneladas de presunta cocaína en el Pacífico permite observar una parte del combate al narcotráfico que suele recibir menos atención que los operativos en tierra. 

Mover una carga de ese tamaño exige rutas previamente estudiadas y una logística capaz de cruzar enormes extensiones marítimas, confiando precisamente en que el océano ofrece distancia, aislamiento y múltiples posibilidades para ocultarse.

Bajo esos parámetros, el trabajo de la Secretaría de Marina adquiere una relevancia particular.  

Y es que vigilar el Pacífico mexicano no consiste simplemente en colocar embarcaciones esperando encontrar delincuentes, sino en combinar inteligencia, seguimiento, vigilancia aérea y marítima, coordinación y capacidad de reacción en un territorio donde cualquier objetivo puede cambiar de rumbo en cuestión de minutos.

Así que un decomiso de estas dimensiones habla bien de esa capacidad operativa y merece reconocerse sin necesidad de exagerar sus alcances. 
Sería un error presentar dos toneladas como el desmantelamiento de una ruta completa o como una derrota definitiva para alguna organización criminal, pero también sería injusto reducirlas a una cifra más dentro de las estadísticas oficiales.

Cada cargamento que no llega a tierra interrumpe una cadena mucho más amplia. Alguien debía recibirlo, trasladarlo, esconderlo, distribuirlo y convertir finalmente esa mercancía en dinero. Seguir esas conexiones puede resultar incluso más importante que la droga asegurada.

Ahí comienza ahora la responsabilidad de la Fiscalía General de la República, que deberá determinar la situación jurídica de extranjeros detenidos y, sobre todo, intentar reconstruir el entramado detrás de la embarcación.

La Marina consiguió sacar del mar más de dos toneladas de presunta cocaína antes de que alcanzaran su siguiente destino, por lo que el verdadero tamaño del golpe dependerá ahora de cuánto puedan revelar las investigaciones sobre quienes financiaron el viaje, organizaron la ruta y esperaban la carga del otro lado.

Sheinbaum responde como México sabe hacerlo

México no necesita que le expliquen lo que significa un terremoto porque lo ha vivido demasiadas veces y sabe muy bien lo que ocurre cuando una ciudad se sacude, se interrumpen las comunicaciones y la incertidumbre comienza a recorrer familias enteras.

Por eso, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum expresó que México se pone a disposición para apoyar a Colombia, sus palabras tuvieron un peso distinto al de una fórmula diplomática de rutina. 

Sin más, la mandataria eligió una posición prudente, sin anuncios espectaculares ni promesas adelantadas, pero dejando claro que el gobierno mexicano permanecerá atento y dispuesto a responder.

Es una manera de ejercer la solidaridad que también dice algo de su estilo, porque Sheinbaum suele privilegiar el dato, y, frente a una emergencia de esta naturaleza, evitó especular sobre daños que todavía estaban siendo evaluados. 

Primero conocer la dimensión de lo ocurrido y después actuar en función de lo que Colombia requiera. Su cautela no le resta humanidad al mensaje, al contrario, coloca la ayuda mexicana sin protagonismos.

Y es que México tiene, además, una memoria difícil de separar de los terremotos. En 1985 fueron los propios ciudadanos quienes salieron a remover escombros con lo que tenían a la mano, mientras que en 2017 volvieron las brigadas, los voluntarios, los médicos, los rescatistas y la gente común ayudando como podía. 

Con los años, esa reacción terminó incorporándose a nuestra manera de enfrentar las tragedias.

Sheinbaum representa ahora institucionalmente a ese México que también ha recibido solidaridad del exterior y que ha sabido devolverla enviando especialistas y rescatistas cuando otros países los necesitan.

Su mensaje hacia Colombia puede parecer sencillo, pero está respaldado por absoluta solidaridad, algo que los mexicanos conocemos demasiado bien.

Da Burgueño el golpe de autoridad
La imagen de más de cinco mil personas reunidas en la Unidad Deportiva Mariano Matamoros alrededor de Ismael Burgueño dejó una señal política difícil de ignorar dentro de MORENA en Baja California.

Burgueño no solamente está apareciendo arriba en distintas encuestas rumbo a la coordinación estatal de los Comités de Defensa de la Transformación. Empieza también a mostrar algo que ninguna medición puede fabricar por sí sola, con capacidad de convocatoria, presencia territorial y un respaldo que se percibe en la calle, que es donde más importa.

Ese elemento comienza a colocarlo en una posición distinta frente al resto de los perfiles que buscarán competir por la conducción política del movimiento en el Estado.

Su fortaleza, además, no se ha construido desde la confrontación interna. Burgueño ha insistido en la unidad, en la continuidad del proyecto y en cerrar filas alrededor de la Cuarta Transformación, fórmula que dentro de MORENA puede resultar mucho más rentable que una guerra anticipada entre aspirantes, como ya ocurre entre algunos. Y es que en política, crecer sin romper suele ser más difícil que crecer golpeando.

Y por ello, lo ocurrido en Mariano Matamoros adquiere otra dimensión cuando se mira hacia adelante, porque una convocatoria de ese tamaño proyecta capacidad de movilización, organización y conexión con una base que tendrá un peso determinante cuando llegue el momento de las definiciones.

Burgueño empieza así a construir alrededor de su nombre una sensación política particularmente poderosa, con la que se pone al frente en el proceso, sin necesidad de dividir al movimiento para conseguirlo.

No es un secreto que la combinación comienza a tomar forma. Va arriba en las mediciones, consigue reunir a miles, mantiene un discurso de unidad y su nombre encuentra cada vez mayor eco entre quienes observan la sucesión gubernamental que viene en Baja California.

Burgueño acaba de poner la vara, así que mientras otros todavía buscan cómo posicionarse, él ya está entrando en una etapa distinta, y no la de alcanzar a alguien, sino la de obligar a los demás a correr detrás de él.
Sheinbaum reivindica a quienes la historia dejó atrás
Que un paso entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl siga llevando el nombre de Hernán Cortés, más de quinientos años después de la Conquista, dice mucho sobre la manera en que México aprendió a contar su propia historia.

Por ello, la propuesta de Claudia Sheinbaum para rebautizarlo como Paso de los Pueblos Indígenas aparece como parte de una revisión que durante los últimos años ha intentado devolver presencia pública a comunidades que durante siglos quedaron relegadas no solamente del relato nacional, sino también del desarrollo, la representación y el acceso efectivo a derechos.

El saldo histórico es difícil de discutir, y nadie puede poner en tela de juicio que los pueblos originarios padecieron despojo, sometimiento y exclusión desde la Conquista, con una marginación que no terminó cuando México se convirtió en una nación independiente. Persistió durante generaciones y terminó convirtiendo a muchas comunidades indígenas en algunas de las más pobres, aisladas y desprotegidas del país.

Desde esa perspectiva, recuperar nombres también tiene un significado político, social y de empoderamiento. La Calzada México-Tenochtitlan sustituyó a Puente de Alvarado, la llamada Noche Triste comenzó a leerse también como una victoria de la resistencia indígena y ahora la geografía vuelve a entrar en esa revisión histórica con el Paso de Cortés.

Sheinbaum ha mantenido una posición consistente sobre este tema desde antes de llegar a Palacio Nacional. Su planteamiento no consiste en borrar la presencia española de la historia mexicana, sino en equilibrar una narrativa que durante demasiado tiempo privilegió a los conquistadores y dejó en segundo plano a quienes estaban aquí antes de su llegada.

México no necesita desconocer su pasado español para reconocer su raíz indígena, necesita asumir que durante siglos una parte de su historia tuvo más monumentos, calles y nombres que la otra.

Cambiar el Paso de Cortés no salda cinco siglos de deuda, pero sí modifica algo que durante demasiado tiempo pareció intocable, y es el de quién tiene derecho a nombrar la memoria de México.
Pensándolo Bien, Pensé Mal

Mafia ruffiana


La blonda dirigente del Breaking PAN en BC, Lizbeth Mata Lozano, anda muy empoderada calificando como “narcopartido” a MORENA.
 
Y tanto, que ya anda más surrealista que Luis Buñuel y se imagina que está grabando un documental para Netflix sobre las andanzas de MORENA en el Estado…¡y hasta se pone a posar!
 
Nomás que parece que nadie le ha dicho que bien pudiera empezar por las aventuras del mismísimo Heisenbergarcía Moon o las últimas de HuachiRuffo Appel, a quien el mismo Felipe CaldeRón acusó públicamente, a él y a su hermano, de haber favorecido o “entregado” Baja California a la organización de los hermanos Arellano Félix durante su mandato.
 
Por eso, hay quienes piden que, si va a hacer preguntas sobre cómo se llamaría el supuesto documental que ella titula: “Marina del Pilar y el narcogobierno que gobernó Baja California” (sic), mejor podría preguntar qué pasó con la rufomanía y los fans de éste en el mundo de los bad hombres.


Valentía selectiva


Al que en redes sociales no bajan de “El Cobarde del Condado” es al mismísimo César CastroNado, presidente del Consejo Político de MORENA en BC y esposo de la legisladora Ang Hernández, célebre protagonista del episodio en que autoridades de EU le localizaron casi 40 mil dólares en su camioneta, porque -según explicó entonces- ya ni recordaba que traía semejante feriecita ahí, arrumbada junto con las monedas para el estacionamiento.

Y es que le reprochan también en redes, que después de aquel drama (que ni los de Tolstoi), aplicó la fina escuela de la avestruz.

Pero estamos en tiempos preelectorales y, como decía don Fidelirante Velázquez en el prime de la época PRIcámbrica: “el que se mueve no sale en la foto”.

César entendió la indirecta, y ahora se mueve hasta para pedirle a la IA que le haga unos diseñotes bonitos, de esos que ni los que se aventaban con Canva las nenis de los colectivos.

En ellos se ve su apoyo a Julieta Ramírez, a quien elogia públicamente, mostrándose bastante sueltito.

Lo curioso, dicen algunos internautas es que cuando el problema estuvo en casa y su esposa atravesó el episodio de los 40 mil, a César no se le vio con semejante entusiasmo; mucho menos se le escuchó o leyó algún discurso para decir: “¡Aquí estoy yo!”.

¡Y lo peor!, es que ya ni porque tiene el estilo de los alfas friendly socialmente responsables de hoy en día.

 

Pico goloso


Mientras Morena y el PT en Baja California se pelean, se buscan, se acarician, se toquetean políticamente y hasta destilan pasión desde lo más recondito cuando toca posar para la foto, y viven su historia a lo Pam y Tommy, el Partido Verde anda demasiado calladito, allá, en la esquina, sigiloso, viendo como avanzan las cosas.

Sin pleitos, ni desplantes, “¡Algo deben estar cocinando!”, piensan los doctos de la RealPolitk. ¡Y ojo con los tucán boys!, porque ni siquiera parecen tener prisa, pero ahí están, paraditos en la rama, como Rocky, con el ojo del tigre, listos con la sed de triunfo, como si los hubiera entrenado el mismísimo Apollo Creed Aventus Absolu.

Así que por ello, MORENA y el PT pueden seguir gastando saliva, amor, fluidos, mentadas, maldiciones, reclamos y uno que otro arrimón, con todo y elongación electoral, porque el tucán ladea el pico, calcula la distancia y ha sabido esperar.

Porque eso sí, podrá ser muy ecológico, pero de ingenuo no tiene ni una pluma, sabe cuándo volar, cuándo hacerse el dormido y cuándo bajar por la tajada, como cóndor de Los Andes.

Quizá entendieron aquello de que el que come callado, come dos veces. Y con semejante pico goloso, ¡hasta para llevar alcanza!
Marina y la memoria de los números
Marina del Pilar celebró en redes sociales que Baja California se convirtió en el Estado con menor pobreza del país, un resultado relevante que, independientemente de cualquier lectura política, sería mezquino relegarlo.

Y es trascendental, porque la medición de pobreza multidimensional no considera únicamente cuánto dinero entra a los hogares, sino también el acceso efectivo a derechos sociales.

Así que para integrar el indicador, en éste se toman en cuenta factores como el rezago educativo, los servicios de salud, la seguridad social, la calidad de la vivienda, los servicios básicos y la alimentación.

Por eso, la gobernadora atribuyó el resultado a una estrategia desarrollada en varios frentes, como lo han sido la entrega directa de programas sociales a quienes más los necesitan, el fortalecimiento de las becas para estudiantes de educación básica y los apoyos destinados a mujeres, personas adultas mayores y población con discapacidad.

También incorporó al balance la generación de empleos mejor remunerados, la llegada de nuevas inversiones y la ampliación de servicios e infraestructura en colonias que durante años permanecieron rezagadas.

Desde esa perspectiva, la política social no aparece separada de la actividad económica, sino vinculada con las oportunidades laborales, la permanencia escolar y el acceso a mejores condiciones de vida.

En cuanto al resultado, es fundamental comprender que también debe colocarse dentro de las características económicas de la entidad, marcada por una fuerte actividad industrial, comercial y de servicios, además de una amplia participación de su población en el mercado laboral.

Sí, en política las administraciones pueden construir muchos relatos, pero al final son los resultados medibles los que permanecen cuando comienza el balance, así que esta cifra llegará inevitablemente a esa conversación y formará parte de la fotografía con la que se evalúe la política social del sexenio marinista.


El regalo que Sheinbaum no aceptó
Hace casi un año, durante la gira que realizó por municipios de la Costa Chica de Guerrero los días 24 y 25 de agosto de 2025, Claudia Sheinbaum rechazó un regalo que el exgobernador Ángel Aguirre Rivero intentó hacerle llegar.

En ese momento, el gesto pudo parecer una simple precaución política, pero la detención del exmandatario, ocurrida este jueves por el caso Ayotzinapa, obliga a mirar aquel episodio bajo un matiz bastante revelador.

La Fiscalía General de la República sostiene que nuevas investigaciones y testimonios protegidos señalan a Aguirre por su presunta participación en el ocultamiento de pruebas que podrían ayudar a esclarecer el paradero de los 43 estudiantes desaparecidos.

Entre esas evidencias estarían videograbaciones del Palacio de Justicia de Iguala, cuya existencia fue negada durante años bajo el argumento de supuestas fallas técnicas.

No se puede afirmar que Sheinbaum supiera entonces que la detención estaba próxima, pero sí quedó claro que no estaba dispuesta a otorgarle al exgobernador una fotografía, una cortesía o un gesto de cercanía que después pudiera transformarse en moneda de protección política.

Aguirre, en cambio, debía conocer mejor que nadie el tamaño de los pendientes que arrastraba desde aquella noche del 26 de septiembre de 2014 y probablemente ya alcanzaba a percibir que el expediente volvía a cerrarse sobre él.

La presidenta actuó con una distancia que ahora habla de integridad política. No se doblegó ante el peso regional de Aguirre, no aceptó el obsequio y tampoco permitió que una atención aparentemente inocente construyera la imagen de una relación inexistente.


Ahora corresponderá a la Fiscalía probar sus acusaciones y a los tribunales determinar responsabilidades.

Sin embargo, en el terreno político, la escena ya dejó la conclusión contundente de que mientras Aguirre buscaba acercarse cuando comenzaba a venírsele la noche, Sheinbaum tuvo la prudencia de mantener las manos lejos de aquella caja.
Sheinbaum y su cambió de estrategia con Trump
Claudia Sheinbaum comprendió muy pronto que discutir con Donald Trump frente a las cámaras era comprar boleto para una función donde el estadounidense siempre quiere ser protagonista.

Por eso eligió la “cabeza fría”, aguantó amenazas arancelarias, presiones migratorias y exigencias en seguridad sin convertir cada desacuerdo en una pelea de cantina diplomática.

La fórmula le dio resultados, mantuvo abierto el diálogo, evitó rupturas innecesarias y consiguió algo que no suele regalar Trump, quien llegó a describirla como una presidenta “formidable” y “elegante”, casi una condecoración viniendo del hombre que reparte y catafixia adjetivos como el buen bully que es.

Pero la prudencia tampoco significa instalarse para siempre en el rincón de los pacientes. The Economist sostiene que Sheinbaum dejó de poner la otra mejilla justo cuando Washington comenzó a meter la cuchara en decisiones políticas y judiciales que corresponden a México.

La presidenta respondió sin sombrerazos y anunció acciones legales por la muerte de un mexicano durante un operativo del ICE, ordenó investigar el traslado de Ismael “El Mayo” Zambada y marcó una frontera clara frente a las presiones externas.

Así que el movimiento tiene una lectura más profunda y Sheinbaum parece haber concluido que la estabilidad conseguida durante los primeros meses le permite elevar el tono sin dinamitar la relación. Primero construyó una interlocución directa con Trump y después comenzó a utilizar ese margen para defender posiciones mexicanas, una maniobra mucho más compleja que la valentía de micrófono que suele terminar en aplausos nacionales y facturas comerciales.

No cambió la cabeza fría por la sangre caliente, simplemente recordó que cooperar no significa obedecer y que mantener una buena relación con Trump tampoco obliga a convertir Palacio Nacional en sucursal de la Casa Blanca.

La estrategia evolucionó sin romperse, porque primero evitó el incendio y ahora deja claro quién manda de este lado de la frontera.
El efecto del “Baúl Gate”
Quienes por sus expresiones y sus caras de “guácala de pollo”, dejaron muy en claro que no les gusta el amor otoñal (y que muchos interpretaron como que en una de ésas, el colágeno es el mero mero sabor ranchero, porque tal vez eso de tener que oler a baúl con Jovan Musk nomás no), son las señoritas legisladoras Nay Abuelatori y Grace Palomares, al confundir el humor negro con aventarle jitomatazos y humillar a los integrantes de la honorable tribu de plata.

Y es que, por agredir de los de 60 para arriba, donde por lógica se encuentran hasta los Sugar Daddys de alcurnia que usan Creed Millésime Impérial, al dúo poblano le cayó encima la avalancha de miércoles que provocaron.

“Es que sólo era humor negro, señorita Laura”, casi fue la defensa que emprendieron, tras insinuar en su podcast que los amigos que ya cobran Pensión del Bienestar “ya se están pudriendo”.

Resulta curiosa esa definición de humor, y reírse de aquellos que han pagado impuestos durante décadas, soportado incontables desvelos y acumulado una vida entera de experiencias, mucho más de lo que suman ellas dos juntas.

Por eso, el escándalo no fue menor y escaló hasta Palacio Nacional, donde la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó cualquier forma de discriminación, venga de MORENA, de otro partido o de alguien sin militancia, y dejó en manos de la dirigencia nacional guinda la decisión sobre una posible sanción.

Traducido al dialecto de la grilla, la mandataria no les compró el boleto del “humor negro” ni les tendió salvavidas, por lo que ahora será MORENA quien determine si semejante rutina merece un boleto directo hacia la congeladora electoral.

Así que ahora, alguna curul debe estar oliendo a olvido en la boleta. Y el Clúster de Sugar Daddys puede estar tranquilo… el “tres Doritos después” llegará pronto.
El bluff petista
El tiempo político comienza a agotarse para el Partido del Trabajo en Baja California y su desesperación ya no se percibe únicamente en los discursos, sino también en esa necesidad cada vez más evidente de presentarse como una rebelión electoral.

Desde el PT quieren vender la imagen de unos salvadores vestidos de rojo que, mientras proclaman su independencia, buscan afanosamente aliados para ponerse un poco naranjas o del color que se encuentre disponible rumbo a 2027.

Pero eso sí, queriendo proyectar que son los poderosos y que su capital político es tan basto, que harían palidecer hasta a don RicarDior Salinas Pliego..

El problema del PT es que una fuerza política que se anuncia como autosuficiente, pero necesita recorrer el catálogo completo de Pantone para conseguir compañía, y viéndola bien, ellos bien saben que no son tan poderosos como quienes hacen creer al electorado.

Y justo al centro de esta insurrección se encuentra Jaime Bonilla, exgobernador de Baja California y principal caudillo del petismo local, quien rompió con MORENA por todo lo alto, desafió a la gobernadora Marina del Pilar y extendió sus diferencias hasta rozar al expresidente Andrés Manuel López Obrado.

Para la dirigencia nacional de Morena, Bonilla puede representar un conflicto incómodo, un personaje capaz de generar ruido y hasta un pequeño caos regional, pero eso no significa que lo consideren una amenaza electoral de grandes proporciones.

La pregunta, por tanto, no es si el PT puede romper con MORENA, sino cuánto representa realmente fuera de esa alianza.

¿Tiene el tamaño electoral que presume o su pleito es considerablemente más grande que su capacidad para convertir el enojo en votos?

Básicamente no lo son, porque a falta de figuras propias, hechas en su partido y en las calles, han tenido que recurrir a “querer robar el star talent” de otros partidos, careciendo de ejército, territorio y simpatizantes suficientes.

Al final, puro bluf petista queriendo jugarla a los Houdinis para jugar con la percepción.


Burgueño corriendo al frente
Ismael Burgueño lleva meses apareciendo en el primer lugar de distintas encuestas rumbo a la gubernatura de Baja California, pero la medición más reciente ya lo muestra con una distancia que empieza a darle forma propia a su eventual aspiración para 2027.
 
El estudio de SRC Statistical Research Corporation, levantado el 28 de julio, coloca al alcalde con licencia de Tijuana con 41.8% de la intención de voto en un escenario en el que competiría como candidato de Morena, PVEM y PT.
 
Muy abajo aparece Gina Cruz, del PAN, con 16.2%, mientras Adrián Valle, del PRI, registra 6.4% y Karla Ruiz Macfarland alcanza apenas un raquítico 6.2%.
 
Se trata, por supuesto, de una fotografía tomada con bastante anticipación. Sí, las candidaturas no están definidas, las alianzas todavía pueden cambiar y el electorado ni siquiera conoce la boleta que tendrá enfrente.
 
Sin embargo, cuando varias mediciones comienzan a colocar al mismo nombre en la parte superior, el dato se convierte en una referencia que los demás actores deben considerar.
 
La propia encuesta muestra que Burgueño también encabeza las preferencias entre los perfiles mencionados para representar a Morena, PT y PVEM, al obtener 37.4%, frente al 21.8% de Julieta Ramírez.
 
MORENA mueve el calendario y reabre la pelea por miles de cargos
La dirigencia nacional realiza una labor titánica para mantener en pie las pre-pre-campañas rumbo a 2027, con un corral electoral donde todas y todos ya se sienten Max Verstapetatiux, aunque varios todavía no les alcance ni para comprarle a su auto un Vainillo Cotorro.

Y es que se dieron cuenta de que iniciar las designaciones un año antes solamente abre la caja de Pandora y, a día de hoy, todos los planes ya están teniendo que cambiar.

Confiaron de más en su proceso interno, y el registro de aspirantes estatales generó un fuego amigo que obligó a Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, a procurar que los aspirantes se den el saludo de paz y dejen los golpes por debajo de la mesa, que ni don Manzanero hubiera adivinado.

A eso hay que sumarle que la renovada derecha latinoamericana y de todo el mundo está ejerciendo cada vez más presión para que México se sume a esa tendencia, utilizando cada vez más actores políticos de la derecha mexicana, como RicarDior Salinas y Vand-Alito Moreno.

Curiosamente, el citado jeque del botox, particularmente, parece dispuesto a cruzar el Río Bravo con moño tricolor, cascabel de campaña y una carpeta de denuncias bajo el brazo, esperando que en Washington le rasquen la panza diplomática como osito cariñosito y le entreguen una galletita de democracia.

Pero “haiga sido como haiga sido”, MORENA ya no pudo entregar la tarea a tiempo. Apenas ayer lunes 3 de agosto estaba pactado iniciar el registro para los aspirantes a diputados federales y, el 21 de septiembre, serían los registros para los miles de municipios que renovarán ayuntamientos.

No se trata de un ajuste menor: mover las fechas prolonga la incertidumbre, ensancha la lista de competidores y obliga a quienes ya se sentían elegidos a regresar a la fila.

Ahora, la Comisión Electoral del partido informó que, mejor, ambos registros quedarán definidos para finales de agosto, una forma elegante de anunciar que el calendario se espantó y salió corriendo entre tanto urgido.

Y como tampoco se han podido definir requisitos ni convocatorias, las plazas estarán igual o más peleadas, pues todavía existe la posibilidad de que quienes no pasen el filtro en la coordinación estatal ( y les hagan ¡Cataplummmm!) puedan sumarse a buscar una diputación o coordinación municipal.

Hasta el momento, no se ha mencionado algo sobre los seis finalistas estatales, tampoco sobre el arranque de las encuestas que perfilarán al coordinador final; ya ni hablar de las alianzas en cada entidad, ese tianguis sentimental donde todos preguntan cuánto les toca antes de averiguar con quién deberán tomarse la fotografía.

Así las cosas con este proceso de MORENA rumbo a las elecciones más grandes de nuestro país, con mucho cacareo alrededor del corral y varios jilgueros que andan calculando quién alcanzará a quedarse con la mejor tajada.

El club de los intocables pierde socios
Como si fuera deporte nacional, en México terminamos aprendiendo una larga serie de apodos aunque jamás nos propongamos memorizarlos.

Pareciera que preferimos mantener identificados, dentro de nuestro campo semántico, a personajes cuyos sobrenombres son más silvestres que los que inventaba Enrique “El Perro” Bermúdez.

Y es que para nadie es un secreto que los criminales han ocupado durante tantos años la conversación pública que sus alias suelen recordarse mejor que las enseñanzas del libro del temible Aurelio Baldor.  

Se colaron en los noticieros, en los corridos, y en las sobremesas de mariscos. Y en algunos casos, incluso terminaron incorporándose al imaginario colectivo más pipirisnais, hasta convertirse en una especie de santoral oscuro que nadie pidió, pero que todos acabamos conociendo como si fueran las antítesis de Jacob Elordi en una especie de Cumbres Garraspoñozas.

Así, en fechas recientes han vuelto a circular nombres como “El Chavo Félix”, “El Jardinero”, “El Yukito”, “R1” y “La Quiringua”.

La diferencia es que varios de esos alias comenzaron a aparecer acompañados por una palabra que durante demasiado tiempo parecía reservada para los operadores de tercera fila: capturado.
 
A su vez, el caso de Nemesio Oseguera Cervantes pertenece a otra dimensión. “El Mencho” no era una pieza más del tablero, sino uno de los nombres alrededor de los cuales se organizó buena parte del mapa criminal contemporáneo. Su abatimiento durante el operativo federal en Tapalpa significó la caída de una figura que durante años pareció vivir bajo una póliza de intocabilidad renovable automáticamente.
 
Sería importante dimensionar que la administración de Claudia Sheinbaum ha construido buena parte de su narrativa de seguridad alrededor de una sucesión de detenciones, operativos y golpes contra estructuras criminales.
 
No solamente contra el muchacho que vigilaba la esquina o el encargado de esconder las armas, sino contra perfiles vinculados con mando, finanzas, sucesión y control territorial.
 
La lista difundida por el gobierno incluye golpes contra estructuras relacionadas con Los Chapitos, el CJNG, Mayiza y otras organizaciones.
 
También aparecen nombres que durante años se movieron dentro del imaginario nacional como si tuvieran membresía vitalicia en el club de los intocables.
 
Eso modifica la percepción, pero todavía no transforma por completo la realidad.
 
El crimen organizado tiene la desagradable costumbre de reproducirse de una manera por demás caótica, donde si cae el dirigente, se pelean las tribus y siempre aparece alguien dispuesto a quedarse con la oficina, el sello y la caja chica.
 
Por eso, el verdadero resultado se debe de palpar en las siguientes semanas, con menos homicidios, menos extorsiones, menos desapariciones y menos familias obligadas a cerrar un negocio o abandonar su comunidad.
 
Sheinbaum y Harfuch ya lograron algo políticamente importante, en el que varios nombres temidos dejaran de parecer eternos.
 
El club de los intocables con apodo pierde socios, pero no hay que echar las campanas al vuelo, porque el trabajo sigue y habrá quien quiera ostentar un apodo para desvirtuarse de su nombre.



Julieta Ramírez y la deuda con López Obrador
Todo actor político llega, tarde o temprano, a ese momento incómodo en que debe comprobar si ya puede caminar por sí solo o si todavía necesita apoyarse en la figura que lo puso en el mapa.

Algo parecido le ocurrió a Simba en El Rey León. Heredar el reino nunca fue el verdadero desafío; lo difícil fue convencer a todos, y convencerse a sí mismo, de que podía gobernar sin vivir esperando el consejo de Mufasa.

Salvando todas las proporciones, los movimientos políticos y sus actores suelen enfrentarse al mismo examen.

Julieta Ramírez volvió a colocar ese debate sobre la mesa al afirmar que su trayectoria política se la debe al expresidente Andrés Manuel López Obrador y al pueblo de México.

La senadora con licencia sostuvo que, como muchas mujeres y hombres que hoy participan en MORENA, encontró un espacio en la vida pública gracias a la lucha emprendida durante años por el fundador del movimiento.

MORENA fue construido alrededor de un liderazgo capaz de movilizar votantes, ordenar corrientes internas y convertir una inconformidad dispersa en una fuerza electoral dominante.

Negar la influencia de López Obrador en la formación de sus actuales cuadros sería tan absurdo como pretender que una generación política puede explicar su origen sin hablar de quien la convocó.

Ramírez aseguró haber aprendido de López Obrador que la política no debe sostenerse sobre lealtades personales, sino sobre la lealtad al proyecto y al pueblo.

También afirmó que tiene criterio propio y que se guiará por los principios del expresidente y de la presidenta Claudia Sheinbaum, mientras su responsabilidad inmediata, dijo, será responder a la ciudadanía de Baja California y a nadie más.

Reconocer una deuda política no equivale necesariamente a renunciar a la autonomía. Puede asumirse como gratitud hacia quien abrió una puerta o convertirse en una obligación permanente de mirar hacia atrás antes de dar cada paso.

El reto para Julieta Ramírez, como para muchos otros perfiles que crecieron políticamente bajo el liderazgo de López Obrador, será demostrar que la lealtad a un proyecto también admite el ejercicio del criterio propio cuando las circunstancias lo exijan.

La verdadera prueba llegará cuando sostener ese principio implique disentir, incomodar o elegir entre la disciplina partidista y aquello que considere mejor para Baja California.

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Cero en conducta
Esperamos que el pasado viernes la diputada Evelyn Sánchez no haya cenado aguacate, porque entonces sí, la cosa se iba a poner peor que en Caborca, como decía el buen Arturo “Rudo” Rivera que en gloria esté.
 
Y es que la legisladora, quien ostenta la vocalía de la Comisión de Igualdad de Género en el Congreso de Baja California, encendió una transmisión en sus redes sociales para explicar el funcionamiento de unos vales escolares y, como si las madres estuvieran más rebeldes que Jorgito del Mazo Geis, condujo el regaño con el espíritu pedagógico de la “maestra Canuta” y aquella altura de miras que caracterizaba a la docente.
 
“Paciencia. Sigan instrucciones”, repetía, antes de lanzar el reglazo verbal de la noche: “¡Aprendan a leer la instrucción!”.
 
Las mujeres, algunas de ellas desesperadas por su situación de vulnerabilidad, preguntaban cuándo podrían canjear el apoyo de 600 pesos para uniformes, pero la diputada parecía mucho más preocupada por restaurar el orden en el salón que por despejar las dudas.
 
“Nadie les dijo que fueran a La Favorita”, reprochó, y más adelante insistió en que “todas y todos van a seguir instrucciones”.
 
Es más, hasta el mismito Dios, y no el de Spinoza, terminó incluido en la conversación.
“Dios mío, ilumíname”, soltó la legisladora, como si las madres hubieran organizado una rebelión en la escuela Mártires de Almoloya y no estuvieran tratando de averiguar dónde podían comprarle un pantalón escolar a sus hijos.
 
Pero bueno, ya fuera de toda guasa, la falta no fue simplemente haberse irritado durante una transmisión nocturna, sino tratar las preguntas de las beneficiarias como señales de indisciplina, todo por no tener la comprensión de la situación y angustia que viven miles de mujeres jefas de familia en la entidad.
 
Cuando varias personas tropiezan con la misma duda, lo razonable sería revisar la claridad de la información; ¡ah!, pero no. A Evelyn Sánchez se le hizo fácil repartir calificaciones y casi casi “declarar reprobado” al grupo entero en comprensión lectora, como si la explicación nunca pudiera fallar.
 
Lo dijo ella misma: “Si les estamos diciendo, sigan instrucciones; les dan el cupón y les dicen espérense a que en la plataforma digital les subamos la información… y no sé por qué hacen otra cosa”. Nunca pareció cruzarle una posibilidad mucho más sencilla: que la explicación no hubiera sido tan clara como ella suponía.
 
Todavía fue más lejos cuando pidió “un poquito de comprensión y empatía” para ella y su equipo, una petición que cualquiera entendería si proviniera de una organización rebasada por el trabajo, pero que resulta difícil de sostener cuando va dirigida precisamente a mujeres que solo intentaban comprender el procedimiento para ejercer un apoyo financiado con recursos públicos.
 
Porque sí, podríamos decir que, aunque la legisladora prometió publicar la información para el canje, y los uniformes eran para los hijos, el “reglazo” se lo llevaron las mamás, y justo ahí fue donde el apoyo dejó de ser un programa público para convertirse, aunque fuera por unos minutos, en una clase de obediencia. Justo como a muchas y muchos políticos les gusta… no vaya a ser que el electorado luego se les salga del huacal.
 
En fin… Diosito Bimbo nos libre de otro “profesor” que nos salga en modo “Rigoberto Patiño Pantoja”, porque de esos ya hay muchos.


Harfuch llegó hasta quien dio la orden del asesinato de Carlos Manzo
Quienes crecimos viendo los noticieros mexicanos conocemos perfectamente la escena: la música de última hora, las camionetas entrando a toda velocidad, una mesa cubierta con armas y un detenido presentado con iniciales, apodo y mirada hacia el suelo.

El conductor hablaba de un “golpe contundente” y uno se iba a dormir con la impresión de que ahora sí el crimen organizado había quedado herido de muerte.

A la mañana siguiente aparecía otro jefe, otra célula y, si había suerte, hasta otro apodo más creativo.

Así hemos pasado buena parte de nuestra vida viendo caer a pistoleros, operadores y halcones, mientras el negocio criminal encontraba reemplazos con completa eficacia.

Por eso la captura de Ramón Ángel “R1”, señalado por las autoridades como presunto autor intelectual del asesinato del alcalde Carlos Manzo, tiene un peso distinto. La investigación no se detuvo con quienes habrían participado directamente en el crimen, sino que avanzó hasta llegar al hombre al que se atribuye la orden.

Naturalmente, falta que esa acusación sobreviva a los jueces, pero alcanzar al presunto autor intelectual ya coloca el caso en otro terreno, porque durante años las investigaciones solían detenerse en quien sostenía la pistola.

El cine y las series llevan décadas recordándonos que los villanos con verdadera jerarquía casi nunca disparan. Vito Corleone no lo hacía y Gus Fring tampoco. Para eso estaban los subordinados, al fin más reemplazables y mucho más fáciles de exhibir frente a una hilera de armas decomisadas.

En la vida real ocurre algo parecido, porque un homicidio como el de Carlos Manzo no comenzó cuando alguien apretó el gatillo, sino mucho antes, en conversaciones, seguimientos y órdenes.

Reconstruir ese camino exige inteligencia y coordinación, siendo ahí donde empieza a notarse el trabajo de Omar García Harfuch al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Y ojo, no porque la violencia haya desaparecido ni porque México haya amanecido convertido en una Suiza con tacos varios y de carne asada, sino porque su estrategia parece menos interesada en coleccionar capturas vistosas y más enfocada en reconstruir las estructuras que hacen posibles los delitos.

Por el caso Manzo ya han sido detenidas decenas de personas presuntamente relacionadas con el crimen.

Ahora aparece el “R1”, señalado como quien habría tomado la decisión principal. Si la Fiscalía consigue sostener esa acusación ante los tribunales, la investigación habrá recorrido una distancia que durante mucho tiempo parecía inalcanzable: de quien ejecutó el crimen a quien presuntamente lo ordenó.

Eso también explica por qué Harfuch ha construido una imagen distinta a la de otros secretarios de Seguridad. Su reputación proviene de investigaciones que avanzan y expedientes que buscan conectar los crímenes con quienes los organizan.

Quienes crecimos viendo aquellos noticieros aprendimos a desconfiar de los “golpes históricos”, porque casi siempre llegaba otro igual la semana siguiente.

La diferencia es que ahora no sólo cayó quien presuntamente participó en el crimen, sino quien habría decidido que debía cometerse. Y por una vez, el detenido de la fotografía no parece otro reemplazo, sino el hombre que puede explicar por qué ocurrió todo lo demás.


La bendición de Marina que descolocó a Bonilla
Michel Foucault sostenía que el discurso no es simplemente aquello que traduce las luchas de poder, sino aquello por lo que se lucha y mediante lo que se ejerce el poder.
 
Quizá por eso la frase que terminó marcando la conferencia mañanera de Marina del Pilar no fue la relacionada con los audios, los presuntos enlaces con el FBI o el nuevo episodio de su confrontación con Jaime Bonilla. Fue una bendición.
 
"Desearle paz, que Dios lo bendiga", respondió la gobernadora cuando nuevamente le preguntaron por el exmandatario. La expresión pudo escucharse como un gesto de serenidad o incluso de inspiración religiosa, pero en política las palabras rara vez son inocentes. También delimitan posiciones, envían señales y, en ocasiones, modifican el terreno donde se libra una disputa.
 
La gobernadora recordó las expresiones de la presidenta Claudia Sheinbaum y de Ariadna Montiel, dirigente nacional de MORENA, sobre la importancia de preservar la unidad del movimiento, una referencia que la coloca públicamente dentro de la línea política que MORENA ha buscado proyectar frente a sus diferencias internas.
 
Y es justó ahí donde la bendición adquiere otra dimensión. Y hay que ser claros, lo hace no porque resuelva el conflicto con Jaime Bonilla ni porque borre las preguntas que siguen abiertas alrededor de los audios o de aquella reunión.
 
Tampoco porque implique una reconciliación entre dos personajes cuya relación política parece haber llegado a un punto sin retorno.
 
Lo relevante es que la respuesta dejó de girar exclusivamente alrededor de las acusaciones para trasladarse al terreno del significado político.
 
Desearle paz a un adversario evita el insulto, pero también transmite la idea de que quien mantiene vivo el enfrentamiento es el otro.
 
Pedir que Dios lo bendiga permite responder sin elevar el tono y, al mismo tiempo, proyectar una imagen de contención en un momento en el que la dirigencia nacional insiste en privilegiar la cohesión del partido por encima de las disputas personales.
 
Hay un viejo principio de la lucha libre mexicana que todos los mexicanos sabemos por ósmosis cultural, y radica en que el rudo siempre busca que el técnico pierda la paciencia. En el momento en que responde con el mismo golpe, ya sea un pierrotazo o un foul, deja de pelear como técnico y acepta las reglas del rival, entonces se habrá convertido en la propia irá a la que enfrenta.
 
Por eso, esta vez Marina pareció apostar por la lógica contraria. No abandonó el ring, pero tampoco aceptó disputar la pelea en los términos que le planteaba el exgobernador.
 
Las interrogantes de fondo seguirán intactas y sin respuesta definitiva, al menos a la brevedad, por lo que su resolución dependerá de evidencias y no sólo de discursos y descalificativos.
 
Quizá por eso, más que responder a Jaime Bonilla, Marina pareció disputar algo mucho más importante: el derecho a elegir el lenguaje con el que terminará contándose este episodio.
 
Porque, como advirtió Foucault, el poder no sólo se ejerce desde las instituciones, también desde las palabras con las que una historia termina siendo recordada.
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Marina deja el conflicto y lo pone en manos de las autoridades
Ethan Hunt aprendió demasiado tarde que las misiones más peligrosas nunca eran las que organizaba el enemigo. Las realmente letales eran las que le proponía alguien de su propio equipo.

Mission: Impossible convirtió aquella traición en uno de los giros más memorables del cine, pero también dejó una enseñanza que la política mexicana parece empeñada en confirmar una y otra vez: las encerronas más efectivas casi siempre empiezan con una recomendación.

Eso es, en esencia, lo que Marina del Pilar Avila Olmeda asegura que le ocurrió cuando aceptó reunirse con un hombre que, según contó a El País, le fue recomendado por el exgobernador Jaime Bonilla bajo la promesa de hablar sobre el problema de su visa estadounidense.

La conversación, sin embargo, tomó otro rumbo cuando, según relata la gobernadora, comenzaron a hablarle de cargos, sanciones, extradición y otros escenarios que, hasta ese momento, asegura desconocer.

Lo describió como una “emboscada psicológica”, confesó que pensó de inmediato en sus hijos y admitió que recibir a aquella persona fue un error.

Más allá de si esa reunión termina convirtiéndose o no en un asunto judicial, existe un detalle difícil de ignorar: alguien decidió grabarla, conservar ese material y esperar el momento oportuno para hacerlo público.

Esa secuencia, por sí sola, explica por qué Marina sostiene que nunca fue una conversación espontánea, sino un encuentro cuidadosamente preparado.

Bonilla rechaza haber tendido una trampa y niega las acusaciones de la gobernadora, aunque la relación entre ambos hace tiempo dejó de parecer un desacuerdo político ordinario.

Toda guerra política tiene un momento en que el poder deja de ser el premio y el adversario se convierte en el objetivo. Fuego contra fuego, la obra maestra de Michael Mann, retrató ese punto de no retorno; el conflicto entre Marina y Bonilla hace tiempo parece haber entrado en esa fase.

Pero en medio de esa guerra de filtraciones y agravios, Marina ha conservado algo que suele perderse primero cuando la política se vuelve personal… el control del tono.

Mientras del otro lado abundan las amenazas y las promesas de confrontación perpetua, ella ha optado por reconocer su error, presentar una denuncia y dejar que sean las autoridades las que determinen responsabilidades.

La gobernadora, por lo pronto, parece haber entendido que el problema ya no consiste únicamente en defenderse de una filtración, sino en gobernar mientras alguien intenta convertir cada uno de sus errores en sentencia.

Bonilla, en cambio, luce cada vez menos interesado en disputar una versión de los hechos que en asegurarse de que el pleito no termine nunca.

El video difundido esta semana, donde el exmandatario afirma que dedicará el resto de su vida a confrontarla, difícilmente ayuda a rebajar la temperatura de un conflicto que ya rebasó el terreno de las diferencias administrativas.

MORENA, por conducto de su dirigencia nacional, volvió a pedir respeto, cordialidad y unidad, mientras la denuncia presentada por Marina seguirá su curso y serán las autoridades las que determinen quién grabó aquella reunión, quién filtró los audios y con qué propósito.


Call-Alito te ves más bonito
Quien se quedó con cara de “¿por qué tan caro el kilo de bótox?” fue el senador Alejandro “Alito” Moreno, uno de los últimos ejemplares de la etapa PRIcámbrica de la política mexicana, siendo de los que todavía cree que repetir una consigna hasta el cansancio equivale a construir una verdadera oposición.

Y es que resulta que el INE, a través de la Comisión de Quejas, le ordenó dejar de llamar “narcopartido” a MORENA, y retirar publicaciones con esa expresión, misma que se había convertido en su principal herramienta discursiva, como vil osito cariñosito al que le tocas la panza y repite lo mismo una y otra vez.

Pa’ pronto, el facho campechano más alfa del Caribe respondió como acostumbra, poniéndose fiero, denunciando censura, autoritarismo, complicidad institucional, lanzando la advertencia de que llevará el caso hasta organismos internacionales, donde viendola bien, lo único que presumiria serían las bondades (es un decir) del ácido hialurónico.

Pero bueno, el problema para Alito no es únicamente que ya no pueda repetir la etiqueta desde las cuentas oficiales. El verdadero reto comienza ahora, cuando tendrá que intentar sostener sus críticas con argumentos, pruebas y propuestas, un terreno que parece no conocer.

Hasta ahora le había funcionado mejor la provocación, soltaba la frase, agitaba las redes, conseguía algunas entrevistas y volvía a empezar.

México, sin embargo, ya parece haber desarrollado anticuerpos contra ese modus operandi y, como resultado, cada nuevo pronunciamiento, ya sea del susodicho, de Bully Téllez, de Xochimeme Gálvez o de Ricardashian Anaya, genera menos sorpresa que el anterior, mientras cada advertencia apocalíptica dura menos en el imaginario colectivo; tal vez demasiado poco para convertirse en arquetipo, como diría el buen machuchón de Carl Jung.

No será raro que Vandalito, como cariñosamente lo apodan sus amigos, ahora busque reflectores fuera del país, sólo que le digan que no le cuenta sus penas al Dr. Robert Rey, de Dr. 90210, y que se dedique a buscar buenos foros.

Mientras tanto, Morena debe andar más colmilludo que tahúr de cantina, porque de tanto que le llueven acusaciones, etiquetas, denuncias y campañas, el partido oficialista ya está en modo Vozinha y logra contrarrestar todo ataque.

A fin de cuentas, y pese a lo que diga Alito, (que sueña con ser presidente de México y convertirse en el auténtico Dorian Grey de la polaca nacional), el INE no le prohibió ejercer oposición ni presentar denuncias, lo que restringió fue el uso de una expresión específica en determinadas publicaciones. Que sea respetuoso, pues.

Quizá termine consiguiendo algunas entrevistas, suplicando hacer ruido para que el Orange POTUS lo voltee a ver y, en una de ésas, hasta queriendo hacer una fusióóóón tuitera con la oposición internacional.

Y quién sabe, en una de ésas, entre tanto viaje internacional, hasta encuentre un lugar donde el kilo de bótox salga más barato.