Sábado 10 de octubre de 2026
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TINTA DE LA CASA

Todos quieren con Harfuch, pero Harfuch sólo quiere trabajar
Omar García Harfuch acudió este jueves a San Lázaro para rendir cuentas sobre la seguridad del país, pero su presencia también permitió observar un fenómeno político que comienza a tomar dimensiones interesantes.

Y es que para nadie es un secreto que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana se ha convertido en una de las figuras más reconocidas y atractivas, políticamente hablando, en el gabinete presidencial.

Así que entre legisladores que buscaban saludarlo, intercambiar algunas palabras y conseguir una fotografía, Harfuch mostró una popularidad que difícilmente puede explicarse únicamente por el cargo que ocupa.

Incluso Manuel Velasco, coordinador del Partido Verde, en días anteriores ya lo comparó con Pedro Infante por el entusiasmo que despierta y habló abiertamente de sus posibilidades rumbo a la elección presidencial de 2030.

Sin embargo, sería injusto reducir su comparecencia a las simpatías políticas que genera, especialmente cuando el funcionario llegó con asuntos bastante más importantes sobre la mesa.

En su comparecencia en el Senado, donde más tarde le dedicaron un silbido con la tonada de “Amorcito corazón”, Harfuch abordó las investigaciones por el asesinato del alcalde Carlos Manzo, los operativos contra el robo de combustibles, la infiltración del crimen organizado y los riesgos de violencia durante las elecciones de 2027.

Sin embargo, más allá de sus resultados cuantitativos, su intervención dejó ver a un secretario que conoce los expedientes, responde sin demasiados rodeos y procura mantener la discusión dentro de sus responsabilidades institucionales.

Pero particularmente, fue muy significativa su respuesta cuando le preguntaron por una eventual candidatura presidencial.

Agradeció los comentarios de Manuel Velasco, pero sostuvo que pensar en una agenda paralela sería una falta de respeto hacia las víctimas y sus propios compañeros.

Y es ahí donde su respuesta tuvo más peso que cualquier declaración anticipada de aspiraciones.

Ante la situación, no hay quien dude de que la presidenta Claudia Sheinbaum haya encontrado en Harfuch a uno de sus colaboradores de mayor proyección pública, un funcionario cuya disciplina y presencia fortalecen la conducción del gabinete de seguridad.

A su vez, Harfuch parece entender algo que muchos políticos descubren demasiado tarde, en el que las aspiraciones se anuncian fácilmente, pero que no entienden que el liderazgo se construye trabajando.
Sheinbaum demuestra que se puede tener mano firme sin cerrar puertas
Dice un viejo refrán que “lo cortés no quita lo valiente”, y pocas expresiones resultan tan oportunas para describir la manera en que Claudia Sheinbaum ha conducido uno de los episodios recientes de la relación diplomática entre México y Estados Unidos.

Apenas unos días después de la controversia generada en Querétaro, donde el embajador estadounidense Ronald Johnson participó junto al gobernador Mauricio Kuri en el inicio de un proyecto de capacitación policial que provocó cuestionamientos desde Palacio Nacional, ambos volvieron a encontrarse, esta vez acompañados de importantes representantes empresariales de los dos países.

La presidenta había señalado que cualquier colaboración internacional en materia de seguridad debía realizarse mediante los canales institucionales correspondientes, dejando claro que las buenas relaciones diplomáticas no representan una autorización para pasar por encima de las autoridades federales.

El señalamiento fue suficientemente claro, sin necesidad de prolongar la controversia ni convertir una diferencia administrativa y política en un pleito entre gobiernos.

Y ayer jueves, Sheinbaum recibió a Johnson y a integrantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos para conversar sobre inversiones, confianza empresarial y la importancia de fortalecer los vínculos económicos que sostienen buena parte de la relación bilateral.

Existe cierta habilidad política en saber poner las cosas en su lugar sin cerrar las puertas al día siguiente, método en los que Sheinbaum ha proyectado una gran capacidad para defender sus posiciones frente a Washington, sin caer en la tentación de hacer de cada desacuerdo una batalla pública.

Con todo ello, se ha demostrado que, en efecto, México necesita mantener una relación comercial sólida con Estados Unidos, pero esa necesidad no significa aceptar cualquier decisión ni guardar silencio cuando existen asuntos que corresponden exclusivamente a las instituciones mexicanas.

Y lo mejor para la viabilidad del país, es que la presidenta sabe que el respeto entre gobiernos se construye señalando diferencias y, sobre todo, teniendo la madurez para continuar trabajando después de ellas.

La soberanía no se negocia, pero tampoco necesita convertirse en espectáculo. Y Sheinbaum parece tener claro que para hacerse respetar no hace falta dar un golpe en la mesa, sino saber quién tiene la última palabra.
Mucho ruido, poco fracking; México no le abre la llave
Del dicho al hecho hay mucho trecho, y el Gobierno de México dejó claro que la posibilidad de recurrir al fracking para extraer hidrocarburos todavía se encuentra lejos de convertirse en una operación autorizada.

Por ahora, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo mantiene los estudios técnicos, sin permitir pruebas piloto ni actividades de explotación mediante fracturación hidráulica.

La postura fue expuesta por la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, ante las comisiones de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de Cambio Climático de la Cámara de Diputados, donde precisó que las autorizaciones existentes únicamente contemplan investigaciones sobre la disponibilidad de agua salada y profunda, sin comprometer los recursos destinados al consumo humano y agrícola.

“Hoy no existen condiciones para avanzar en una explotación mediante fracturación hidráulica, ni existe autorización de la presidenta para hacerlo”, afirmó Bárcena durante su comparecencia, al establecer los límites actuales de la política energética federal.

El Gobierno de México también señaló que cualquier eventual implementación requeriría previamente actualizar las disposiciones ambientales y de seguridad industrial, particularmente aquellas relacionadas con la construcción de pozos no convencionales, el tratamiento del agua y la supervisión de las operaciones.

Los estudios técnicos realizados por especialistas federales identificaron la cuenca Sabinas-Burro-Picachos, ubicada en el noreste del país, como la única región considerada potencialmente viable para evaluar esta tecnología.

Sin embargo, las condiciones planteadas incluyen evitar el aprovechamiento de agua superficial, proteger los acuíferos, establecer vigilancia sísmica permanente y restringir sustancias químicas altamente tóxicas.

Asimismo, se contempla privilegiar el aprovechamiento de agua salina y garantizar el reciclaje de al menos 75% del líquido utilizado en las operaciones.

Con estas determinaciones, la administración federal mantiene abierta la investigación sobre alternativas de extracción energética, pero sin comprometer una autorización anticipada.

Ya en cuanto a la eventual aplicación del fracking, ésta dependerá de evaluaciones técnicas, disposiciones regulatorias y condiciones ambientales que todavía deberán acreditarse antes de cualquier decisión definitiva.
Sheinbaum ya puso la firma… ¡O México o tu otro amor!
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio ayer miércoles el paso definitivo para formalizar una de las reformas constitucionales que tendrá repercusiones en las futuras candidaturas del país, al firmar en Palacio Nacional el decreto que establece nuevas condiciones de nacionalidad para quienes aspiren a la Presidencia de la República y las gubernaturas.

La decisión llega después de que la iniciativa superara el proceso legislativo federal y obtuviera el respaldo de 22 congresos estatales, una cifra superior al mínimo requerido para modificar la Constitución.

Y es que en política, como en el amor, hay quienes aseguran que se puede querer a dos al mismo tiempo, aunque tarde o temprano llegue la incómoda pregunta de con quién se van a quedar.

Por ello, la presidenta Sheinbaum lo resumió sin demasiados rodeos. “Ningún presidente o presidenta, gobernador o gobernadora puede tener doble nacionalidad”, dijo.

Como resultado, aunque la disposición no afecta a millones de mexicanos que poseen otra ciudadanía, sí obliga a quienes tengan aspiraciones políticas a resolver oportunamente su situación jurídica.

Pero es importante aclarar que el asunto tampoco debería confundirse con una descalificación hacia quienes nacieron fuera del territorio nacional.

La identidad mexicana no se mide exclusivamente por el lugar de nacimiento ni por la cantidad de documentos migratorios guardados en un cajón. Sino que la discusión de fondo está en las responsabilidades que implica ejercer el poder público.

Así que como dice el refrán, cuentas claras, amistades largas, y en este caso conviene que las reglas estén perfectamente definidas antes de comenzar cualquier competencia electoral.

Por lo pronto, la firma presidencial cierra el capítulo legislativo, pero deja pendiente la instrumentación de los procedimientos correspondientes.

Será importante que más adelante las autoridades establezcan criterios transparentes, uniformes y jurídicamente sólidos.

Por lo pronto, ha quedado claro que la nacionalidad establece un vínculo jurídico, pero la lealtad al país también se demuestra gobernando de la manera correcta.
Burgueño pone a Tijuana en guardia ante el fantasma de 1993
La memoria de Tijuana tiene capítulos escritos bajo el agua, particularmente las tormentas de 1993 y las lluvias asociadas con “El Niño” en 1998, que dejaron muertos, deslaves, viviendas destruidas y una ciudad enfrentada a sus propias vulnerabilidades.

Aquellas tragedias enseñaron algo que durante años pareció perderse entre administraciones.

Nos dejó en claro que una emergencia meteorológica no comienza cuando se desborda un canal, sino semanas antes, cuando todavía existe tiempo para limpiar, revisar maquinaria, preparar refugios y establecer con claridad qué deberá hacerse si el pronóstico termina por cumplirse.

Bajo esa lógica, la decisión de Ismael Burgueño de colocar al Ayuntamiento en Estado de Prealerta y mantener abierta la sesión del Consejo Municipal de Protección Civil ante los escenarios asociados con El Niño, se convierte en una medida que tiene un valor de gestión, porque sustituye la vieja costumbre de administrar consecuencias por la responsabilidad de anticiparlas.

Su gobierno está poniendo a trabajar desde ahora a Protección Civil, Bienestar, delegaciones, Seguridad y Desarrollo Territorial bajo un mismo esquema de coordinación, con responsabilidades que incluyen el monitoreo de zonas vulnerables, preparación de albergues, desazolve, limpieza de puntos críticos, disponibilidad de maquinaria, cierres preventivos y eventuales evacuaciones.

Burgueño parece haber entendido una particularidad fundamental de la ciudad que gobierna, porque Tijuana no puede darse el lujo de improvisar frente al agua cuando buena parte de su crecimiento ha ocurrido entre cañones, pendientes y laderas que obligan a mirar cada temporada de lluvias con una seriedad distinta.

Una tormenta intensa puede encontrar viviendas en zonas vulnerables, vialidades convertidas en cauces y comunidades donde la capacidad de respuesta termina dependiendo de la coordinación conseguida antes de la emergencia y no de los discursos pronunciados cuando el problema ya está encima.

También hay una decisión administrativa relevante detrás de la prealerta, pues el acuerdo contempla revisar las condiciones de la maquinaria disponible en las delegaciones y realizar las gestiones presupuestales necesarias para repararla y mantenerla operativa, un asunto que podría parecer menor hasta que una retroexcavadora detenida por falta de mantenimiento hace falta frente a un deslave.

La prevención verdadera suele esconderse precisamente en esas tareas poco vistosas, pero que pueden marcar la diferencia entre una contingencia atendida oportunamente y una crisis que termina rebasando al gobierno.

El mérito de Burgueño estará en sostener esa coordinación durante las próximas semanas y conseguir que los acuerdos aprobados se traduzcan en capacidad real sobre el territorio, aunque haber comenzado antes representa ya una diferencia importante frente a la lógica reactiva que tantas veces ha acompañado las emergencias urbanas.
Marina del Pilar marca la ruta de sus últimos once meses
La política tiene esas temporadas en las que gobernar significa también aprender a caminar entre señalamientos, expedientes y adversarios que entienden perfectamente el valor de los tiempos.

Y la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, entró en esa etapa cuando faltan apenas once meses para terminar su administración, enfrentando una denuncia presentada por diputados federales del PAN ante la Fiscalía General de la República agregó

La mandataria calificó la denuncia como “politiquería”, la colocó dentro de los tiempos electorales y sostuvo que se mantiene “con la frente en alto, las manos limpias y la conciencia tranquila”.

No anunció cambios en su agenda ni abrió una confrontación prolongada con sus denunciantes, sino que eligió llevar la discusión hacia el terreno de los resultados con los que entregará la administración.

Para Marina del Pilar el desafío tiene entonces dos pistas que inevitablemente correrán al mismo tiempo durante los próximos meses.

Una estará en las instituciones encargadas de revisar cualquier señalamiento que corresponda y la otra permanecerá en Baja California, donde su administración todavía tiene once meses de decisiones, pendientes y resultados por entregar.

Y en su respuesta, Marina no parece dispuesta a convertir el cierre de su gobierno en una larga defensa personal.

Por el contrario, ha decidido seguir gobernando mientras las instituciones hacen lo que les corresponde.

Sabe que en política, once meses pueden parecer el final de una historia, pero también pueden terminar marcando el rumbo de obras sociales y el mejoramiento en la vida de aquellos que integran los sectores más vulnerables de Baja California.
La luz se va en Tijuana, pero las pérdidas se quedan
Que la CFE avise que habrá cortes de luz se agradece, pero que establezca un horario y la electricidad tarde mucho más en regresar ya resulta ser más que cansino, especialmente cuando llega el lunes, hay que trabajar, abrir el negocio o conectarse desde casa.

Eso es justamente lo que han padecido habitantes de distintos puntos de Tijuana durante el arranque de semana, primero con interrupciones relacionadas con trabajos previamente anunciados durante el fin de semana…y después con reportes de sectores donde las horas comenzaron a acumularse sin que hubiera claridad suficiente sobre cuándo regresaría el servicio.

En zonas de Playas de Tijuana, hay familias que desde domingo reportaron cerca de 30 horas sin electricidad, mientras también surgieron quejas desde sectores como Santa Fe, Natura, Terrazas del Valle, Jardines del Rubí, Lomas de San Antonio, La Mesa, Playas y Mariano Matamoros.

El problema es que un apagón puede parecer poca cosa hasta que ocurre en casa propia, porque entonces significa levantarse un lunes para hacer home office y descubrir que no hay internet, cuidar la batería de la computadora como si fuera agua en el desierto y comenzar a calcular cuánto tiempo queda antes de quedar completamente desconectado.

Para quien tiene un pequeño negocio significa no poder encender computadoras, terminales, refrigeradores, impresoras, máquinas o cualquier equipo necesario para arrancar una jornada que, aunque la electricidad no llegue, igualmente cuesta dinero.

La situación incluso terminó alcanzando otro servicio elemental, pues la CESPT reportó este lunes afectaciones en decenas de colonias y explicó que algunas estaban relacionadas con fallas eléctricas que impedían operar normalmente instalaciones y equipos de bombeo, de manera que para algunos tijuanenses primero se fue la luz y después comenzó a faltar el agua.

Nadie puede exigir que la CFE garantice que jamás volverá a existir una falla, porque ninguna red eléctrica funciona de esa manera, pero sí resulta razonable exigir información clara, tiempos de atención confiables y una infraestructura capaz de acompañar el crecimiento de una ciudad cuya actividad económica no puede depender de cruzar los dedos cada vez que aumenta la temperatura.

Avisar de un mantenimiento programado es correcto y permite que la gente se prepare, pero cuando pasan las horas, el servicio no regresa y tampoco existe certeza sobre el restablecimiento, el problema deja de ser solamente técnico para convertirse en económico y cotidiano, porque detrás de cada apagón hay alguien que no pudo trabajar, un negocio que no pudo abrir normalmente, comida que comienza a echarse a perder o una familia que simplemente quiere saber cuánto tiempo más tendrá que esperar.
Sheinbaum pone límites a embajador de EU
“Donde hay confianza, es donde más claras deben estar las reglas”, y eso parece haberle recordado la presidente Claudia Sheinbaum ayer lunes al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, y de paso al gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, luego de la colocación de la primera piedra de la Academia Internacional de Capacitación Policial, proyecto que pretende preparar elementos para detectar e interceptar drogas, armas, dinero ilícito y otras formas de contrabando.

La cooperación entre Querétaro y Estados Unidos no comenzó ayer ni mucho menos puede presentarse como algo extraordinario, pues durante la última década el gobierno estadounidense ha destinado más de 10 millones de dólares a capacitación y equipamiento de instituciones de seguridad en esa entidad y, desde 2015, ha participado en la preparación de 4 mil 732 integrantes de corporaciones de seguridad y justicia queretanas, de acuerdo con cifras difundidas durante el propio evento.

Por eso el punto planteado por Sheinbaum no estuvo precisamente en cuestionar que Estados Unidos capacite policías mexicanos, sino en las formas utilizadas para impulsar un proyecto internacional relacionado directamente con seguridad, materia particularmente sensible cuando participan autoridades extranjeras y donde las atribuciones del Gobierno federal no pueden convertirse en un asunto secundario.

Sheinbaum cuestionó que Kuri hubiera invitado a Johnson sin involucrar, según explicó desde Palacio Nacional, a la Secretaría de Relaciones Exteriores y al Gabinete de Seguridad, por lo que pidió a la Cancillería hablar tanto con el gobernador como con el diplomático estadounidense para aclarar lo ocurrido.

La propia Presidenta tuvo cuidado de precisar que no estaba acusando al mandatario queretano de cometer un delito, sino recordando que la cooperación estadounidense en seguridad debe transitar por los canales institucionales correspondientes.

Por todo ello, el episodio deja una discusión bastante más importante que la imagen de Kuri y Johnson colocando una primera piedra.

México necesita cooperación con Estados Unidos para enfrentar delitos que cruzan diariamente una frontera de más de tres mil kilómetros y sería absurdo renunciar al intercambio de información, tecnología y capacitación únicamente por una postura política.

La soberanía tampoco consiste en levantar muros alrededor del país, sino en establecer las condiciones bajo las cuales otros gobiernos pueden colaborar dentro de territorio mexicano.

Ahí parece estar el verdadero mensaje enviado desde Palacio Nacional, porque los gobernadores pueden mantener relaciones con diplomáticos, promover inversiones y construir puentes con Estados Unidos, pero la política exterior mexicana no puede convertirse en una colección de pequeñas cancillerías estatales dependiendo de quién tenga mejor relación con el embajador en turno.
Armada de México… 205 años de una institución que trasciende gobiernos
En México podemos presumir de contar con instituciones cuya importancia suele advertirse con mayor claridad cuando el país enfrenta una emergencia, cuando un huracán golpea las costas, cuando hay vidas que rescatar o cuando la soberanía deja de ser una palabra escrita en los libros.

Y precisamente la Armada de México pertenece a ese reducido grupo de instituciones que han acompañado al Estado mexicano durante buena parte de su historia y cuya misión rebasa por mucho la imagen de buques navegando frente a las costas nacionales.

Ayer 4 de octubre, desde Veracruz, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la conmemoración del 205 aniversario de la Armada de México, una fecha que además coincide con los 202 años de la promulgación de la Constitución Federal de 1824, documento que estableció a México como una república representativa, popular y federal y dividió el poder de la Federación en Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

La coincidencia histórica resulta especialmente significativa, pues mientras aquella Constitución comenzaba a darle arquitectura institucional al México independiente, la Armada había nacido apenas tres años antes, cuando el 4 de octubre de 1821 se creó la entonces Secretaría de Guerra y Marina.

Y uno de sus primeros grandes desafíos sería precisamente enfrentar la amenaza que representaba la presencia española en San Juan de Ulúa, hasta la consolidación de la independencia en el mar en 1825.

Doscientos cinco años después, su responsabilidad conserva aquella raíz, aunque sus tareas se han multiplicado.

México posee más de 11 mil kilómetros de litoral y una extensa superficie marítima que requiere vigilancia, capacidad operativa y presencia permanente, mientras la institución participa también en tareas de búsqueda y rescate, seguridad marítima y auxilio a comunidades afectadas por fenómenos naturales. La propia Secretaría de Marina mantiene entre sus responsabilidades ejercer el Poder Naval de la Federación y la Autoridad Marítima Nacional.

Ahí radica buena parte de su peso institucional, porque la Armada no existe únicamente para responder ante una amenaza exterior, sino para garantizar que el Estado mexicano tenga presencia efectiva donde termina la tierra y comienza una parte inmensa de su territorio, sus recursos y sus intereses estratégicos.

Por ello, durante la ceremonia, el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles resumió esa vocación al señalar que mientras exista un mar que proteger y un mexicano que necesite de la institución, la Armada estará presente. Sheinbaum, por su parte, encabezó el abanderamiento de 30 unidades y establecimientos navales.

Los gobiernos cambian, las coyunturas pasan y las prioridades nacionales se modifican, pero precisamente para atravesar esas transiciones existen las instituciones.

La Armada de México lleva 205 años navegando esa continuidad y ahí es donde se encuentra su mayor fortaleza, al servir no a un momento político, sino a una nación que permanece.
Ismael Burgueño, encabezando liderazgo, acuerdos y una nueva ruta para Tijuana
Bien dice aquel viejo refrán que “si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado”, una idea sencilla que cobra otro significado cuando se habla de gobernar Tijuana, una ciudad enorme, inquieta, fronteriza y en permanente crecimiento, donde ningún alcalde, por más voluntad que tenga, puede resolver en solitario los rezagos acumulados durante décadas ni enfrentar los nuevos desafíos que aparecen todos los días.

Ismael Burgueño parece haber comprendido esa realidad y buena parte de lo presentado en su Segundo Informe de Gobierno permite identificar una forma de ejercer el poder municipal basada en sumar antes que dividir, construir acuerdos y aprovechar la coordinación con la presidenta Claudia Sheinbaum, la gobernadora Marina del Pilar, el Cabildo y los diferentes sectores de la sociedad para empujar proyectos que comienzan a modificar distintos espacios de la ciudad.

Por lo pronto, las 86 obras de infraestructura social con una inversión superior a 323 millones de pesos, la instalación de más de 20 mil 500 luminarias LED en las nueve delegaciones, los 42 Senderos Seguros y el fortalecimiento de los servicios públicos forman parte de una estrategia que busca atender una Tijuana que durante años creció mucho más rápido que su capacidad para dotarla de infraestructura.

A esa ruta se agrega Tijuana: Ciudad Limpia, las Jornadas del Pueblo, que de acuerdo con lo informado por el Ayuntamiento han atendido a más de 175 mil personas, así como Tijuana Saludable, los créditos para emprendedores y una agenda fronteriza que ha obligado al gobierno municipal a sentarse incluso con autoridades estadounidenses para buscar alternativas a uno de los dolores cotidianos de esta ciudad, como lo es la movilidad alrededor de las garitas.

La administración de Burgueño sabe que aún tiene por delante retos enormes, por lo que sería prematuro presentar la transformación de Tijuana como una misión cumplida.

Seguridad, tráfico, pavimentación, servicios y crecimiento urbano seguirán poniendo a prueba al Ayuntamiento, pero precisamente por eso adquiere relevancia haber entendido que gobernar esta frontera requiere menos protagonismos individuales y mucha más capacidad para construir coincidencias.

Henry Ford dejó una frase que resume bien esa filosofía: “Reunirse es un comienzo; permanecer juntos es progreso; trabajar juntos es éxito”.

Eso es quizá lo más interesante de la apuesta política de Ismael Burgueño: comprender que la unidad no sirve únicamente para llenar fotografías ni para pronunciarla desde un templete, sino para convertirla en una herramienta de gobierno.

Ismael Burgueño parece haber entendido una peculiaridad de esta frontera, porque a Tijuana nadie la transforma desde un escritorio ni mucho menos en solitario.

Aquí gobernar implica ensuciarse los zapatos, tocar puertas, sentar en la misma mesa a quienes no siempre piensan igual y conseguir que las diferencias no terminen frenando la ciudad.

Y si algo deja su Segundo Informe más allá de las cifras, es precisamente esa forma de ejercer el gobierno, con la misión primordial de buscar que las piezas embonen a la perfección

 
López Obrador… retirado pero presente
Andrés Manuel López Obrador reapareció a mitad de esta semana y al mítico tabasqueño sólo le bastó un video desde Palenque para confirmar algo que probablemente ya era evidente.

El líder moral de MORENA dejó en claro que un expresidente puede retirarse del gobierno, abandonar las conferencias mañaneras y alejarse de la actividad política cotidiana, pero difícilmente puede jubilar el peso político construido durante décadas.

Y justamente su regreso ocurrió para presentar Pueblo, su nuevo libro, una obra con la que recorre más de 200 años de historia política mexicana y busca complementar las ideas sobre el llamado Humanismo Mexicano desarrolladas previamente en Grandeza.

Asimismo, López Obrador aprovechó la presentación para hablar del país, defender su legado, cuestionar nuevamente el periodo neoliberal y reiterar que permanece retirado de la actividad política.

Pero ahí está precisamente la paradoja, porque López Obrador no necesita ocupar un cargo ni encabezar una campaña para continuar haciendo política.

Claudia Sheinbaum lo resumió de manera sencilla al señalar que escribir y reflexionar sobre la historia también constituye una forma de participación política, aunque distinguió esa actividad de la acción pública cotidiana que caracterizó al tabasqueño durante décadas.

En ese tenor, su reaparición también dejó un mensaje sobre la sucesión presidencial, ya que el expresidente dedicó el libro a Sheinbaum, elogió su gobierno y volvió a rechazar la idea de convertirse en una especie de poder detrás de la Presidencia.

López Obrador dejó la Presidencia, pero permanece como referente de un movimiento político construido alrededor de muchas de las ideas que defendió durante más de 20 años.

Por eso su aparición trasciende la promoción editorial. Pueblo es también una manera de disputar la interpretación de la historia y defender desde el retiro el proyecto político que encabezó.

López Obrador puede mantenerse lejos de Palacio Nacional, pero cada reaparición confirma que su voz conserva capacidad para alterar la conversación pública.


Fox y Calderón…los demócratas de ocasión
MORENA decidió responder a Felipe Calderón y Vicente Fox cuestionando la autoridad política con la que ambos se presentan como defensores de la democracia, pese a cargar con episodios profundamente controvertidos durante sus respectivos pasos por la Presidencia de México.

El planteamiento fue lanzado por su dirigente nacional Ariadna Montiel, después de la participación de ambos expresidentes en el Foro América Libre.

Ariadna cuestionó particularmente a Calderón por hablar de democracia, voluntad popular, seguridad y legalidad sin incorporar a ese discurso el expediente de su propio sexenio, mientras que a Fox le recordó las decisiones políticas tomadas durante su administración frente a Andrés Manuel López Obrador.

En el caso de Calderón, resulta difícil separar cualquier revisión de su gobierno de la elección presidencial de 2006, definida por apenas 0.56 puntos porcentuales y convertida desde entonces en una profunda fractura política.

MORENA sostiene que existió fraude electoral, una acusación política cuyo peso permanece casi dos décadas después.

También está Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública durante el gobierno calderonista y posteriormente declarado culpable en Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico.

Con Fox, a quien también le tocó raspón, MORENA apunta hacia otra contradicción, derivado de que el expresidente llegó al poder como símbolo de la alternancia democrática, pero su gobierno protagonizó el desafuero de López Obrador cuando éste encabezaba el Gobierno del Distrito Federal.

Curiosamente, años después, el propio Fox reconoció públicamente que había “cargado los dados” para impedir que llegara a la Presidencia.

Ahí adquiere sentido el planteamiento de Montiel, porque quienes gobernaron también deben aceptar que sus decisiones regresen al debate cuando pretenden juzgar el presente.

Calderón y Fox difícilmente pueden exigir que esa conversación comience después de sus respectivos sexenios.

Por ello, MORENA les respondió desde el presente que nos toca vivir, pero fue el pasado el que terminó sentándose frente a ellos.
Sheinbaum mueve una pieza incómoda; México también quiere respuestas
Dice un viejo dicho mexicano que “o todos coludos o todos rabones”, y quizá pocas expresiones retratan mejor el reclamo que Claudia Sheinbaum colocó sobre la mesa después de conocer que Interpol retiró las fichas rojas de Inés Gómez Mont y Víctor Manuel Álvarez Puga, pese a que ambos mantienen órdenes de aprehensión vigentes en México.

Una ficha roja, vale recordarlo, es un mecanismo internacional para localizar a una persona buscada con miras a su eventual detención conforme a las leyes de cada país.

Por ello, la presidenta anunció que su gobierno pedirá conocer las razones de la decisión y solicitará que las alertas internacionales sean restituidas.

El asunto tiene una dimensión que rebasa por mucho los nombres de Gómez Mont y Álvarez Puga.

México lleva años construyendo con Estados Unidos una relación de cooperación en seguridad y justicia donde las extradiciones, las solicitudes de información y la localización de personas reclamadas por uno u otro país forman parte de una agenda permanente.

Precisamente por eso resulta razonable que Sheinbaum coloque una palabra incómoda, pero necesaria, en el centro de esa relación,

Y la palabra es reciprocidad… porque no puede entenderse la cooperación como una carretera de un solo sentido.

Si México atiende solicitudes estadounidenses, entrega información y participa en mecanismos conjuntos de seguridad, también puede exigir que sus requerimientos sean atendidos con la misma seriedad.

Eso no significa que Washington o Interpol deban aceptar automáticamente cualquier petición mexicana, pero sí que las decisiones deben tener explicaciones claras, especialmente cuando existen órdenes judiciales vigentes.

Si existen solicitudes mexicanas pendientes, deben resolverse conforme a derecho, sea para concederlas o para explicar por qué no proceden.

Porque entre vecinos, socios y gobiernos también aplica aquello de medir con la misma vara.

La cooperación funciona cuando hay reglas para ambos lados; cuando solamente uno pide y el otro responde, ya estamos hablando de otra cosa.

Por tanto, Sheinbaum ya puso el caso Gómez Mont sobre la mesa y pidió reciprocidad… lo mínimo que se espera en estos casos.
Burgueño pone el papel sobre la mesa…la carpeta ya fue cerrada
Dice el viejo refrán mexicano que “papelito habla”, y pocas veces resulta tan oportuno como cuando la agenda pública entra en ese terreno donde una investigación pasada, una publicación periodística y una situación jurídica vigente terminan metidas en el mismo costal.

Por ello, el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, decidió responder de forma categórica a la información que lo colocó nuevamente bajo los reflectores por presuntas operaciones financieras.

Su argumento central no fue que jamás hubiera aparecido en una investigación, sino algo bastante más concreto, al sostener que actualmente no tiene una carpeta abierta en la Fiscalía General de la República y que, respecto de su persona, existe una determinación de no ejercicio de la acción penal.

La diferencia importa, definitivamente. Y esto, porque en junio se dio a conocer el oficio con el que el Ministerio Público determinó el no ejercicio de la acción penal exclusivamente en favor del hoy alcalde.

Por ello, el periodismo tiene la obligación de investigar, revelar y preguntar, particularmente cuando se trata de funcionarios públicos.

Pero exactamente por la misma razón tiene que distinguir entre haber formado parte de una investigación y permanecer actualmente bajo investigación. Y no, no es un asunto semántico.

En lo que corresponde a Burgueño, hizo bien en responder con un documento y no únicamente con declaraciones.

Porque como escribió George Orwell: “En tiempos de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario”.

Aunque aquí quizá bien puede embonar a la perfección una versión menos solemne y mucho más mexicana, y que es esa que siempre nos han recalcado, porque cuando las versiones chocan…. “papelito habla”.

Y si existe un documento oficial que cerró el capítulo para Burgueño, cualquier afirmación de que hoy continúa investigado necesita algo igualmente contundente para sostenerse.

Porque si no lo hay, simplemente son mentiras las que se dicen por ahí.
La reforma que cambia el juego político en la frontera
En la frontera estamos acostumbrados a vivir entre dos mundos. Tijuana y Mexicali lo hacen todos los días, familias de ambos lados, dólares y pesos en la misma cartera, trabajos cruzados, escuelas, negocios y hasta dos nacionalidades dentro de una misma casa.

Nada de eso desaparecerá, pero para gobernar, México acaba de decidir que la historia será distinta.

El Senado aprobó ayer 29 de septiembre la reforma constitucional en materia de nacionalidad única para quienes aspiren a la Presidencia de la República, las gubernaturas o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

MORENA y sus aliados reunieron exactamente los 86 votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada, frente al rechazo de la oposición.

La modificación toca los artículos 82, 116 y 122 constitucionales y continuará ahora el proceso del Constituyente Permanente. La discusión fue áspera y los opositores sostuvieron que la medida afecta particularmente a mexicanos con doble nacionalidad.

Así que más allá del encontronazo partidista, el principio que queda sobre la mesa tiene bastante sentido común. Poseer dos nacionalidades no hace a nadie menos mexicano, pero gobernar tampoco es una responsabilidad cualquiera.

Y es que quien encabeza un Poder Ejecutivo toma decisiones sobre seguridad, territorio, recursos públicos y relaciones institucionales. Pedir que, llegado ese momento, exista un solo vínculo jurídico de nacionalidad no parece una exigencia extravagante.

Y como decían los abuelos, no se puede repicar y andar en la procesión.

En cuanto a Baja California, indudablemente la reforma tendrá una resonancia particular, así que vayámonos a la historia, cuando Ernesto Ruffo Appel, quien gobernó el estado entre 1989 y 1995, ha sido documentado con nacionalidad mexicana y estadounidense.

Y bajo la nueva regla, una circunstancia semejante requeriría resolver previamente esa doble condición para aspirar a la gubernatura.

Al igual, Jaime Bonilla conoció esa disyuntiva. También tuvo nacionalidad estadounidense y, cuando buscó cargos que exigían ser mexicano por nacimiento, presentó en 2012 un certificado de nacionalidad mexicana mediante el cual renunció expresamente a toda sumisión, obediencia y fidelidad a Estados Unidos.

Ahí está quizá la mejor manera de entender lo aprobado. México no está cerrando la puerta a su realidad binacional ni desconociendo a quienes tienen dos pasaportes, simplemente está colocando una condición excepcional para responsabilidades igualmente excepcionales.

Por lo tanto, en la frontera seguirá siendo perfectamente natural vivir mirando hacia dos países, aunque cuando llegue la hora de gobernar uno, habrá que escoger….Y más claro ni el agua.
El que tuvo, retuvo… Jorge Ramos sorprende en la encuesta de MORENA
Casi veinte años separan la llegada de Jorge Ramos a la Presidencia Municipal de Tijuana de la encuesta que MORENA acaba de realizar para definir su coordinación estatal en Baja California.

En ese tiempo cambió prácticamente todo el tablero político del estado, el PAN perdió la hegemonía que mantuvo durante décadas, MORENA se convirtió en la principal fuerza electoral, surgieron nuevos liderazgos y varios protagonistas de aquellos años fueron quedándose en el camino. El nombre de Ramos, sin embargo, permaneció.

El Comité Ejecutivo Nacional de MORENA presentó este 29 de septiembre los resultados pormenorizados de las encuestas aplicadas en las 17 entidades que tendrán elección de gubernatura en 2027. Como sabemos, Julieta Ramírez obtuvo la coordinación en Baja California, pero sí hay algo que llama la atención, es que entre las cifras publicadas, apareció un dato que merece una lectura particular.

Entre los hombres, Ismael Burgueño registró 49.88 por ciento de conocimiento y Jorge Ramos apareció enseguida con 45.85 por ciento. Más abajo quedaron Armando Ayala, con 25.50 por ciento, y Fernando Castro Trenti, con 19.32 por ciento.

La cifra de Ramos adquiere otra dimensión por las condiciones en las que llega a ella. Actualmente es diputado local por el Partido Verde, pero no ocupa una posición con la exposición cotidiana de una alcaldía, una senaduría o una responsabilidad ejecutiva estatal. Tampoco tiene en Mexicali o Ensenada la presencia que ha construido en Tijuana. Aun así, prácticamente 46 de cada 100 personas consultadas dijeron conocerlo.

Sun Tzu escribió en El arte de la guerra que los buenos guerreros primero se colocaban en una posición en la que no podían ser derrotados y después esperaban la oportunidad.

Salvando las distancias entre la guerra y la política, la idea encuentra acomodo en una trayectoria que ha sabido conservar territorio aun cuando los reflectores apuntan hacia otros sitios. Ramos no necesita estar todos los días en el centro de la conversación pública para seguir formando parte de ella.

Dicho de manera mucho menos solemne, el que tuvo, retuvo. Y quizá ahí se encuentre la parte políticamente más interesante del resultado.

Para cualquier partido, contar entre sus filas con alguien que no requiere una presentación permanente ante el electorado representa un activo, y en el caso de Ramos, ese reconocimiento tampoco parece depender exclusivamente de la coyuntura actual, pues viene de una relación política construida durante años y que todavía conserva alcance estatal.

Montserrat Caballero concluyó su administración municipal apenas en 2024 y registró 41.76 por ciento de conocimiento, cuatro puntos debajo de Ramos. Precisamente por eso resulta significativo, uno de los activos de Ramos parece encontrarse en la resistencia de su nombre al desgaste del tiempo.

Ese es el efecto Jorge Ramos que deja al descubierto la medición. No solamente haber alcanzado 45.85 por ciento, sino hacerlo casi dos décadas después de haber iniciado la etapa que lo colocó en el primer plano de la política tijuanense.

Sí, dejó la Presidencia Municipal hace más de tres lustros y está próximo a cumplir veinte años desde que llegó a ella, pero la encuesta de MORENA acaba de demostrar algo bastante más difícil de conseguir que un reflector momentáneo, después de todo ese tiempo, su nombre todavía provoca reconocimiento en casi la mitad de los bajacalifornianos consultados. 
Morena termina de dibujar su 2027
Tres meses tuvieron que pasar para que Morena pusiera todos los nombres y apellidos de quienes encabezan su proyecto político en los 17 estados que renovarán gubernatura en 2027.

El proceso que comenzó a finales de junio con 277 registros apenas terminó ayer lunes 28 de septiembre, con una jornada reservada para las siete entidades que faltaban por resolver, cerrando una competencia que desde el principio estuvo marcada por aspiraciones, encuestas, confrontaciones internas y negociaciones con los aliados.

Durante el verano de escandalo se midieron senadores, alcaldes, legisladores, funcionarios y estructuras completas que hicieron valer su peso territorial, mientras el PT y el Verde también colocaron nombres y condiciones sobre la mesa.

Y es que aquello que en junio comenzó con decenas de manos levantadas terminó tres meses después obligando a Morena a tomar decisiones y, de paso, comenzar a administrar las inconformidades de quienes no llegaron.

Así que este lunes quedaron definidos Elí César Cervantes en San Luis Potosí; Ana Lilia Rivera, en Tlaxcala; Clara Luz Flores, en Nuevo León; Jasmine Bugarín, en Nayarit; Lorenia Valles, en Sonora; Manuel Cota, en Baja California Sur; y Cruz Pérez Cuéllar en Chihuahua.

Siete nombres en una sola jornada terminaron de completar el mapa de las 17 coordinaciones estatales rumbo a 2027.

Y fue precisamente Chihuahua quien dejó para el final una de las disputas que mayor atención concentró, en la que Pérez Cuéllar terminó imponiéndose en un proceso donde Andrea Chávez también llegó con estructura y respaldos importantes, mientras los aliados terminaron tomando partido,en el que el Verde cerró filas con Pérez Cuéllar y el PT hizo lo propio con Chávez.

Semanas antes, Baja California había dejado otra muestra de esa intensidad, siendo Julieta Ramírez terminó encabezando la coordinación después de un proceso donde participaron Ismael Burgueño, Armando Ayala, Fernando Castro Trenti, Evangelina Moreno, Jesús Ruiz Uribe y Alfredo Álvarez.

Por todo ello, la escenografía que se ha erigido en este proceso resulta bastante más compleja, porque junto a perfiles jóvenes aparecen políticos con kilómetros recorridos como Clara Luz Flores, Ana Lilia Rivera, Beatriz Mojica, Santiago Nieto e Imelda Castro.

Morena ya escogió a los 17 encargados de encabezar su siguiente batalla electoral y con la que pretende comenzar a construir una nueva generación de gobiernos de la Cuarta Transformación.

Serán las campañas, el electorado, y finalmente las urnas, el último escollo para convertir tres meses de disputas, encuestas y acuerdos en lo único que realmente importa cuando termina la política interna… ganar el derecho a gobernar. 
Montserrat y Bonilla… el arte de cobrarse las cuentas
La relación entre Montserrat Caballero y Jaime Bonilla parece haber llegado a un punto incómodo en el que resulta harto difícil saber quién utilizó políticamente a quién, pero bastante sencillo advertir que aquella sociedad construida rumbo a 2027 ya no funciona como hace apenas tres meses.

Recordemos que Bonilla recibió a Montserrat en el PT, la colocó al frente de la afiliación estatal y terminó respaldándola públicamente para buscar la gubernatura de Baja California.

Incluso, en junio apareció junto a ella durante su registro, mientras advertía que el partido podía competir solo si Morena no ofrecía condiciones aceptables.

Montserrat también le servía al ingeniero, porque le dio al PT una figura con conocimiento público, estructura propia y capacidad para convertir la amenaza de competir por separado en algo bastante más serio que un berrinche partidista.

Siendo sinceros, hasta ahí, ambos ganaban. El problema llegó cuando Morena resolvió su proceso y Julieta Ramírez quedó al frente de la coordinación estatal.

Y Bonilla, quien meses atrás había condicionado una eventual alianza e incluso había manifestado resistencia a ese escenario, terminó sentado con ella hablando de diálogo, coincidencias y unidad. Ahí cambió todo.

Para Bonilla, Montserrat pudo haber sido una carta de negociación extraordinariamente útil. Eso no significa que ésa haya sido necesariamente su intención desde el principio, pero políticamente terminó cumpliendo esa función y permitió al PT sentarse a negociar desde una posición distinta.

Para Montserrat, en cambio, quedarse esperando instrucciones sería aceptar convertirse en moneda de cambio. Y eso no es su estilo.

Por eso, su mensaje reciente de este lunes en redes sociales tiene bastante entre líneas…“Ya el PT tomó su decisión en la gubernatura, a veces una sola golondrina no hace verano, ¿tú me apoyarías a mí para la municipal?”.

“Quién iba a pensar que se podrían generar los acuerdos. A veces se gana una batalla, no la guerra. Algunos ya andan sensibles”, escribió la exalcaldesa de Tijuana.

Por lo pronto, Montserrat parece haber entendido rápidamente el quehacer de la política en la cúpula roja del PT bajacaliforniano.

Tampoco Bonilla atraviesa un momento político sencillo, ya que los procesos legales y administrativos que enfrenta forman parte del rumbo en el que está tomando decisiones y construyendo acuerdos.

Por eso la pregunta quizá no sea si Bonilla utilizó a Montserrat o si Montserrat utilizó a Bonilla, porque en política nadie presta gratis y mucho menos cuando lo que está en juego son candidaturas, alianzas y posiciones rumbo a una elección.

La verdadera pregunta es quién alcanzó a cobrar primero.

Montserrat, que para esas cosas tiene la mecha bastante corta, parece haber decidido que antes de convertirse en el cambio de una negociación, toma lo ganado y agradece el viaje.

Mientras tanto, el PT buscará afanosamente coexistir en la Cuarta Transformación del Estado.
Baja California pone en marcha la obra que transformará su futuro hídrico
Hablar de una desaladora en Playas de Rosarito terminó convirtiéndose casi en parte del paisaje político de Baja California.

Desde hace tiempo se anunciaba, se discutía, y aunque cambiaban gobiernos, el problema seguía exactamente donde siempre, con una Zona Costa creciendo a una velocidad mucho mayor que sus fuentes de agua.

Pero el pasado viernes cambió el panorama de manera definitivo.

La colocación de la primera piedra puso en marcha una obra que modifica en serio el horizonte hídrico de Tijuana, Rosarito y Ensenada.

Así que por lo pronto, más de 2 mil litros de agua por segundo y un incremento de hasta 45 por ciento en la disponibilidad del recurso colocan a la región en una posición muy distinta frente a las próximas décadas.

Pero recapitulemos, porque llevar una obra de esta dimensión desde el escritorio hasta el terreno no es que ocurra por accidente.

La gestión comenzó con Andrés Manuel López Obrador, pero el valor puntual es el de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien la mantuvo entre las prioridades federales y la gobernadora Marina del Pilar empujó desde Baja California hasta verla finalmente en construcción.

Mientras tanto, Conagua, el Gobierno del Estado y la CESPT han hecho la parte técnica menos visible, pero indispensable para que la desaladora no termine aislada de las redes que deberán distribuir el agua.

Más de 15 mil 600 millones de pesos de inversión pública y otros 4 mil 600 millones en infraestructura complementaria dan una idea del tamaño de lo que comenzó en Rosarito.

Mantener el proyecto bajo un esquema público y sin trasladar su costo a las tarifas de las familias también cuenta, sobre todo tratándose de un servicio básico y no de cualquier infraestructura.

Para 2029 deberá estar produciendo agua, pero antes tendrán que construirse kilómetros de redes, adecuarse infraestructura y preparar un sistema capaz de llevar ese volumen hacia casas, hospitales, escuelas e industrias.

Ahí la CESPT tendrá buena parte del trabajo fino, ese que rara vez aparece en la fotografía de una primera piedra, pero termina definiendo si una gran obra funciona.

En esta parte de Baja California conocemos perfectamente la incertidumbre de un corte, la presión de los veranos y esa vieja pregunta sobre cuánto puede seguir creciendo una ciudad con las mismas fuentes de siempre.

Pero el viernes comenzó a cambiar esa respuesta. Tenemos el Pacífico enfrente desde siempre, así que finalmente estamos construyendo la infraestructura para convertir una pequeña parte de esa inmensidad en el agua que Baja California necesita.
Sheinbaum recorrió todo México y volvió al Zócalo con algo más poderoso que promesas… resultados
Recorrer el país escuchando las necesidades de sus habitantes se dice fácil, hasta que se dimensiona lo que realmente implica. Una cosa es viajar por México y otra muy distinta llegar a cada Estado con proyectos nuevos, obras en marcha y, sobre todo, resultados que poner sobre la mesa.

Durante las últimas semanas, Claudia Sheinbaum hizo justamente eso, al atravesar las 32 entidades para rendir cuentas de dos años de gobierno, lo que terminó ayer domingo en el Zócalo, después de una gira que reunió a más de 800 mil personas, desde Yucatan hasta Tijuana.

Aunque el Segundo Informe pudo quedarse guardado en Palacio Nacional, la presidenta Sheinbaum prefirió llevarlo al territorio, donde las cifras tienen que volverse logros cuantitativos y convertirse en carreteras, hospitales, trenes, escuelas, agua, vivienda y recursos que efectivamente lleguen a las familias.

Y es que recibir la herencia política de López Obrador nunca significó que tuviera que vivir de ella, simplemente Sheinbaum mantuvo la columna social de la 4T y sobre esa base colocó decisiones, obras y prioridades propias de su gobierno. Y eso tiene aún más mérito, porque continuar un proyecto exige algo más complicado que romper con el pasado, al construir una identidad propia sin dinamitar aquello que te llevó al poder.

Por eso, a estas alturas, su administración tiene resultados suficientes para defenderse sin tener que recurrir permanentemente al gobierno anterior como punto de comparación.

Los 32 hospitales inaugurados desde el comienzo del sexenio, los proyectos ferroviarios, la inversión en vivienda, infraestructura hidráulica, educación y la ampliación de programas sociales forman parte de un gobierno que mantuvo el acelerador puesto desde que llegó.

Así que el Zócalo terminó siendo algo más que la última parada y Sheinbaum eligió este escenario para hablar de soberanía justo cuando la relación con Estados Unidos obliga a cuidar cada palabra.

“Sólo el pueblo determina el destino de México”, dijo. No mencionó a Donald Trump, pero tampoco hacía falta para entender la posición, en la que México puede cooperar con su principal socio sin aceptar que desde afuera se decida hasta dónde llega su soberanía.

Su discurso fue poderoso y emotivo, y fue el marco perfecto para el regresó al Zócalo a rendir cuentas del presente…ese mismo que ya construyó con el poder en las manos.

Pacto carmesí… Morena y PT vuelven a poner la unidad sobre la mesa
La dirigente nacional de Morena sostuvo un encuentro con la cúpula petista y colocó la unidad de la alianza como eje del mensaje, después de varios días de diferencias por el proceso de definición de las coordinaciones estatales rumbo a 2027.

Tras el encuentro, Ariadna Montiel difundió un mensaje en el que destacó la relación histórica entre ambos partidos y puso énfasis en la continuidad de su alianza.

“La unidad ha sido y seguirá siendo nuestra fuerza. Compartimos una historia de lucha y un mismo compromiso con la transformación de México. Unidos hemos hecho historia y unidos seguiremos avanzando”, expresó la dirigente morenista.

La reunión se da justo después de que la dirigencia del PT señalara públicamente presuntos incumplimientos de los acuerdos establecidos para las mediciones de los perfiles rumbo al proceso electoral de 2027.

Y es que el partido encabezado por Anaya ha sostenido que debía realizarse una segunda etapa de encuestas con participación de los aliados y ejercicios espejo, mientras Morena sostiene que los perfiles propuestos por PT y PVEM sí fueron considerados dentro del mecanismo acordado.

Las diferencias habían elevado la tensión dentro de la coalición. Días atrás, Montiel manifestó que Morena mantenía abierta la interlocución con el PT y defendió la permanencia de la alianza, al señalar que ambas fuerzas comparten una relación política de varias décadas.

Por ello, el encuentro con Anaya representa, por ahora, una señal pública de que ambos han fumado la pipa de la paz.

Así que por el momento, la posición expresada por Montiel es clara, donde Morena apuesta por conservar la unidad con el Partido del Trabajo y mantener abierta la ruta de negociación con uno de sus principales aliados políticos.


LEGO sigue construyendo en México y ahora pone 400 mdd
En el ecosistema de las inversiones hay pocas cosas tan claras como el dinero. Así de simple.

Y es que una empresa puede hablar maravillas de México y tomarse la foto con medio gabinete, pero la confianza de verdad aparece cuando llega el momento de sacar la chequera.

LEGO acaba de hacerlo con 400 millones de dólares, luego de que la empresa danesa decidió ampliar nuevamente su operación en Nuevo León, donde está instalada desde 2008, y lo interesante no es únicamente el tamaño de la inversión.

Estamos hablando de ocho mil 600 millones de pesos que se irán, entre otras cosas, a un nuevo edificio de empaque y a un almacén automatizado de alta capacidad, dentro de un proyecto que suma 62 mil metros cuadrados de nueva infraestructura y que generará mil 300 empleos.

Para el gobierno de Claudia Sheinbaum no es un anuncio menor, especialmente por el momento en que llega. México lleva meses navegando entre amenazas arancelarias, ajustes comerciales y esa discusión permanente sobre lo que ocurrirá con la relación económica con Estados Unidos.

Aun con todo ese ruido alrededor, las inversiones siguen llegando y algunas de las empresas que ya están aquí están decidiendo crecer.

Eso es quizá lo que vale la pena mirar en el caso de LEGO, quienes no están haciendo una apuesta a ciegas. Lleva casi dos décadas produciendo en México y ahora decidió meter otros 400 millones de dólares para quedarse, crecer y producir más.

Nancy Sánchez Moya, directora general y vicepresidenta de Manufactura para América de LEGO, lo enfatizó al hablar del talento calificado, la infraestructura logística y el ecosistema manufacturero que encontraron en el país.

La apuesta también cae como anillo al dedo al Plan México, donde el gobierno de Sheinbaum ha insistido en que atraer inversión extranjera sirve de poco si alrededor de las grandes plantas no crecen también los proveedores mexicanos, la industria nacional y los empleos mejor pagados.

En el caso de LEGO entran además sectores como petroquímica, logística, empaques y manufactura avanzada, de manera que detrás de esos pequeños bloques de colores hay una cadena económica bastante más grande de lo que parece.

La tecnología importa, la automatización importa y competir por grandes capitales internacionales importa, pero desarrollar creatividad y habilidades desde la infancia también forma parte del país que se pretende construir.
El poder ya no alcanza para ser intocable en México
Uno de los defectos más sui generis que puede tener un político en México es perder la noción de las consecuencias.

Pero perderla en serio, hasta llegar a un punto que rebasa la simple incapacidad de comprender el alcance de sus propios actos.

Y esto, invariablemente sucede cuando el cargo comienza a parecer permanente y el respaldo de un partido termina interpretándose como una especie de seguro contra cualquier tormenta.

Entonces se toman decisiones y se construyen cercanías bajo la peligrosa impresión de que mañana habrá alguien dispuesto a meter las manos al fuego.

Precisamente, el caso de Miguel Sánchez Altamirano, “Quetu”, alcalde de Juchitán de Zaragoza, debería servir para revisar esa costumbre.

Y se le debe de poner énfasis a su caso, porque no llegó de rebote a la política.

El “Quetu” es licenciado en Derecho por la UABJO, hijo de un exdirigente de la COCEI, comenzando su trayectoria como secretario particular en el Ayuntamiento; es decir, conocía desde dentro los pasillos del poder municipal antes de ganar la alcaldía en 2024 bajo las siglas de la coalición Morena-PVEM-Fuerza por México.

Sabía perfectamente dónde estaba parado y conocía las responsabilidades que acompañan a una presidencia municipal.

Pero sí, todo cambia, y hoy está detenido, siendo el propio Omar García Harfuch quien informó que Sánchez y Carlos Alberto “N”, alias “La Parca”, cuentan con órdenes de aprehensión por extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado.

Las investigaciones, según el secretario de Seguridad, los relacionan con una estructura presuntamente dedicada al cobro de piso, narcomenudeo, tráfico de personas y homicidio, además de esquemas de protección que habrían facilitado las operaciones de grupos delictivos.

Ya la Unidad de Inteligencia Financiera también inmovilizó recursos y bloqueó cuentas vinculadas con la investigación.

Harfuch había señalado previamente que entre los servidores públicos detenidos durante esta estrategia había personajes provenientes de Morena, PAN y PRI, y sostuvo que la filiación partidista no influía cuando existían investigaciones y carpetas abiertas.

Por eso resulta tan difícil entender a quienes todavía ejercen el poder como si nadie estuviera observandolos.

Como aprendizaje, a los políticos les debe quedar claro que sus acciones exigen calcular y saber quién se convierte en operador, qué intereses rodean una administración y hasta dónde puede comprometerse un gobierno antes de que la factura termine llegando.

Y esto debe entenderse en el concepto de que un mal político no necesariamente es aquel que pierde una elección, sino también lo es quien alcanza el poder y después se comporta como si haber ganado lo hubiera vuelto intocable.
El PT y su sueño de actuar como socio mayoritario
En un comunicado dirigido a la opinión pública, el Partido del Trabajo ha reclamado que Morena no ha cumplido acuerdos relacionados con las encuestas para definir las coordinaciones estatales. Y lo ha hecho con un tono subido de tono.

Afirman que hay una mesa técnica que no avanzó, una mesa jurídica que nunca se instaló, un cronograma que tampoco llegó y, sobre todo, una segunda encuesta en la que participarían propuestas del PT y del Verde.

Dentro de las arenas policías, el reclamo puede ser legítimo si esos compromisos efectivamente fueron pactados, porque una coalición no funciona a base de “yo entendí que”.

Así que, suponiendo sea el caso, si MORENA acordó procedimientos con sus aliados, ya correspondería explicar el porqué no se cumplieron.

Sin embargo, el problema político aparece en otro lado, y reside en el tamaño del requerimiento frente al peso electoral de quien exige.

Recordemos que en la elección federal de diputaciones de 2024, el PT obtuvo 5.47% de la votación de representación proporcional, frente a 40.84% de Morena y 8.40% del Verde. Y no son inventos, son cifras oficiales del INE.

Eso no vuelve irrelevante al PT ni le quita derechos dentro de una coalición, pero sí obliga a poner las cosas en proporción.

Por ello, es importante resaltar que una fuerza que representa alrededor de uno de cada veinte votos difícilmente puede comportarse como si aportara la mitad del capital político de la alianza.

Volviendo al tono del comunicado, el PT dedica buena parte del documento a recordar que acompañó a López Obrador desde 1995, que estuvo en 2000, 2006, 2012, 2018 y 2024.

Lo que hay que recordarles, es que haber estado desde antes de que MORENA existiera no los convierte automáticamente en accionistas con derecho de veto sobre las decisiones del partido que concentra ampliamente la mayor votación de la coalición.

Y aparece una contradicción difícil de esconder, siendo que el documento pide “cerrar filas” con Claudia Sheinbaum y mantener “la unidad de la coalición”, inmediatamente después de dedicar varios párrafos a denunciar incumplimientos de MORENA.

Eso no es cerrar filas, pero de ese tamaño el discurso que buscan legitimar. Por eso, cuando una fuerza política necesita recordar durante media página todo lo que ha hecho desde 1995 para explicar cuánto pesa en 2026, termina reflejando el punto central del problema, que no está en la encuesta, sino en la báscula.
Harfuch pega donde duele
A estas alturas resulta más interesante mirar qué está haciendo Omar García Harfuch que volver a contar quién es.

Y lo que ha anunciado en las últimas horas dice bastante, gracias al trabajo que comanda como titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
En la Ciudad de México cayó José Ángel “N”, alias “Don Flaco”, requerido por Estados Unidos y señalado por las autoridades como coordinador y financiador de una estructura dedicada al traslado de precursores químicos desde China hacia México y Estados Unidos.

En Mazatlán fue detenido “El Peli”, identificado como operador de una facción de “Los Chapitos”. En Puerto Peñasco fueron capturadas siete personas y liberadas tres víctimas, en un operativo donde además aparecieron más de 40 armas largas, ametralladoras, explosivos y miles de cartuchos.

A eso se suman seis cateos en la capital del país y el aseguramiento de unas 13 toneladas de tabaco ilegal.

Si se juntan los puntos, las últimas jornadas resultan bastante más interesantes que la simple suma de detenidos.

Un presunto financiador que movía precursores desde China, un operador relacionado con la logística y los recursos de Los Chapitos, un arsenal capaz de sostener una pequeña guerra y toneladas de mercancía ilegal.

Son negocios distintos, estados distintos y personajes distintos, pero todos terminan hablando de lo mismo: el crimen organizado necesita dinero, proveedores, armas, rutas y gente que mantenga funcionando cada engrane.

Ahí es donde Harfuch está metiendo la mano y no necesariamente con la espectacularidad de aquellos operativos donde todo México esperaba saber qué capo había caído, sino siguiendo el rastro de quienes pagan, abastecen, trasladan, almacenan y administran.

“Don Flaco” resulta particularmente ilustrativo, porque si las acusaciones que pesan sobre él se sostienen, estamos hablando de alguien señalado por ayudar a alimentar desde atrás una cadena internacional de drogas sintéticas.

Por lo pronto, Harfuch está dejando que los operativos hablen por él.
Una sola bandera… Sheinbaum y su reforma avanzan
La reforma sobre nacionalidad única avanzó ayer martes en la Cámara de Diputados con 344 votos a favor.

Pero al final, cuando llegó la hora de contar votos, la iniciativa de Sheinbaum pasó en lo general con mayoría calificada.

En su concepción más sencilla, la reforma sostiene que tener doble nacionalidad seguirá siendo un derecho de cualquier mexicano, pero gobernar el país implica una responsabilidad distinta.

Así que quien aspire a la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno deberá hacerlo únicamente como mexicano.

La presidenta Sheinbaum lo ha resumido todavía mejor, al señalar que no se puede jurar a dos banderas.

Eso sí, ha dejado en claro que no se castiga una identidad ni se desconoce a los mexicanos que han hecho vida fuera del país, sino que se fija una condición excepcional para quien pretenda representar al Estado desde uno de sus principales cargos ejecutivos.

Ese fondo también explica el momento escogido por la presidenta, que ha colocado la soberanía nacional entre los temas centrales de su gobierno justo cuando la relación con Estados Unidos exige medir cada palabra, cada acuerdo y cada límite.

Por eso, llevar esa posición al terreno constitucional tiene, por supuesto, una dimensión jurídica, pero también manda un mensaje político bastante fácil de entender: para gobernar México no debe quedar duda de qué intereses se representan.

Por lo pronto, la presidenta consiguió que la reforma superara una de sus aduanas más importantes.

Falta camino, y en el Senado tendrá su propia historia y una reforma constitucional no queda consumada únicamente porque San Lázaro levante la mano, porque se necesita mayoría calificada en ambas cámaras y después el aval de la mayoría de los congresos locales.

También cuenta el comportamiento de los aliados. Mucho se ha hablado de las diferencias dentro de la coalición y todavía habrá que observar qué ocurre en el Senado, donde cada voto adquiere otro peso. Ayer martes, sin embargo, Verde y PT caminaron con MORENA.

Para Sheinbaum, entonces, la votación representa algo más que sacar adelante otro dictamen, y confirma que conserva capacidad para transformar una posición política de su gobierno en una mayoría legislativa suficiente para modificar la Constitución.

Eso es poder político, pero también capacidad de conducción.
Agua, energía y talento, puntos clave de Marina del Pilar para sostener el crecimiento de BC
El reconocimiento otorgado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) a Baja California coloca la necesidad de sostener las ventajas económicas del Estado con infraestructura capaz de acompañar su crecimiento.

Durante la presentación del Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2026, Baja California fue incluida entre las diez entidades reconocidas por su desempeño a lo largo de las últimas dos décadas.

El IMCO destacó particularmente su integración con la economía global y el comportamiento sostenido de la inversión extranjera y las exportaciones.

La gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda centró su participación en cuatro factores que considera determinantes para la siguiente etapa económica de la entidad: agua, educación, energía e infraestructura.

El planteamiento cobra especial relevancia frente a uno de los principales desafíos estructurales de Baja California, al garantizar el abastecimiento de agua sin mantener una dependencia prácticamente exclusiva del Río Colorado.

Como resultado, la administración estatal ha colocado a la desaladora para la Zona Costa entre sus proyectos estratégicos, con la expectativa de diversificar las fuentes de suministro para Tijuana, Ensenada y Playas de Rosarito.

En cuanto a la estrategia expuesta por Marina del Pilar, también busca acompañar la transformación industrial con formación de talento especializado para sectores como semiconductores, biotecnología, industria médica y aeroespacial, además de proyectos logísticos y energéticos como Punta Colonet y Otay II.

El reto para el gobierno estatal será convertir esa posición en capacidad de largo plazo, donde el crecimiento económico encuentre agua, energía, infraestructura y capital humano suficientes para sostenerse.
Burgueño reacomoda equipo y apuesta por experiencia en áreas clave
La llegada de Ismael Burgueño Ruiz nuevamente a la conducción cotidiana del Ayuntamiento de Tijuana estuvo acompañada por ajustes puntuales en dos posiciones cercanas a la Presidencia Municipal, con una característica común: mantener perfiles que conocen la administración y evitar periodos de aprendizaje en áreas donde la coordinación resulta fundamental.

El alcalde nombró a Paola Leyva Izaguirre como secretaria particular de Presidencia, luego de su paso por la Coordinación de Gabinete y de haber encabezado anteriormente el DIF Tijuana.

Su nueva responsabilidad la coloca directamente en la operación y seguimiento de los asuntos del presidente municipal, aprovechando el conocimiento que ya tiene sobre el funcionamiento interno del gobierno.

El segundo movimiento fue la llegada de Alonso López Sepúlveda a la Coordinación de Gabinete, después de haberse desempeñado como director general de Gobierno Municipal.

El cambio resulta relevante por la naturaleza de ambas responsabilidades: su experiencia previa le permite conocer la operación de las dependencias, los procesos administrativos y la coordinación necesaria entre las distintas áreas.

Más que una renovación amplia del gabinete, Burgueño optó por acomodos internos que privilegian experiencia, continuidad y conocimiento de la administración.

Por ello, la decisión permite mantener el ritmo de trabajo sin abrir procesos prolongados de adaptación en dos posiciones estratégicas.

El propio alcalde señaló que la experiencia de ambos funcionarios deberá contribuir a fortalecer la coordinación de su equipo y dar continuidad a las acciones municipales.

Una decisión que ahora deberá traducirse en coordinación y resultados.
Mónica Vega pone números al agua que cambiará el futuro de Tijuana
Quienes vivimos en Tijuana entendemos de sobra que sólo basta que el agua falte unas horas para que colapse la ciudad.

La cubeta en el baño, los trastes esperando en la cocina, el tinaco que comienza a vaciarse, los baños del trabajo sin poder usarse y la pregunta que corre sobre cuándo volverá el servicio es lo único que importa en esos momentos.

Todo ello, dice mucho más que cualquier explicación técnica sobre lo delicado que resulta abastecer a una ciudad que no ha dejado de crecer.
 
Y es que durante años aprendimos a convivir con esa fragilidad y también con la idea de que buena parte del agua tenía que cruzar Baja California para llegar hasta nosotros.
 
Sin embargo, ahora, y por primera vez en mucho tiempo, esa dependencia comienza a tener una salida de fondo.
 
Precisamente el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el inicio de los trabajos de la desaladora Tijuana-Rosarito coloca ahí su importancia.
 
Mónica Vega Aguirre, directora de la CESPT, explicó que Tijuana recibirá mil 600 litros por segundo, Rosarito 300 y Ensenada otros 300, una aportación que permitirá dejar de depender únicamente del Río Colorado y trabajar con dos fuentes capaces de complementarse cuando el consumo aumente o las condiciones obliguen a exigirle más al sistema.
 
Mónica habla de soberanía hídrica y la expresión tiene sentido cuando se mira desde esta frontera.
 
No significa prescindir del Colorado, cuya agua seguirá siendo fundamental, sino dejar de colocar prácticamente todas las fichas en el mismo lugar, porque una región con la población, la industria y el ritmo de crecimiento de la zona costa necesitaba desde hace años ese margen.
 
El Gobierno del Estado realizará las obras complementarias y comenzará la instalación de la tubería necesaria para distribuir el agua producida por la desaladora, de manera que la coordinación con el gobierno de Sheinbaum tendrá una traducción bastante concreta en kilómetros de infraestructura y, finalmente, en agua llegando a las ciudades.
 
Nadie sensato esperaría que una desaladora resuelva fugas, tuberías envejecidas y cada problema acumulado en una red enorme.
 
Con todo ese panorama, lo verdaderamente importante es que ataca una de las vulnerabilidades más profundas del sistema y abre una alternativa donde durante demasiado tiempo existió dependencia.
 
Así que para quienes alguna vez hemos abierto la llave y esperado ese pequeño golpe de aire que anuncia que no viene agua, entender el tamaño de esta obra resulta bastante sencillo.
 
La mejor infraestructura pública suele ser justamente esa que un día consigue que dejemos de preocuparnos por ella.
Claudia Sheinbaum y Tijuana… una presidenta y una frontera que se respondieron

La visita de Claudia Sheinbaum a Tijuana durante este fin de semana terminó siendo bastante más que una concentración multitudinaria, pues la presidenta llegó a la frontera para rendir cuentas y encontró una ciudad volcada a recibirla.

Mientras a su alrededor se reunía buena parte del poder político de Baja California, fue una jornada cuya fuerza radicó en los resultados con los que pudo sostener su discurso.

Y es que a casi dos años del inicio de su gobierno, la mandataria arribó con obras en marcha, programas consolidados y decisiones que comienzan a marcar su administración en el estado.

Actualmente, son 1.1 millones de personas en Baja las forman parte de los Programas para el Bienestar, donde cientos de miles de estudiantes reciben las becas Benito Juárez y Rita Cetina, avanzando nuevas preparatorias, ampliaciones educativas y la Universidad Nacional Rosario Castellanos, al tiempo que en salud se incorporan hospitales, unidades médicas y 197 consultorios gratuitos del IMSS-Bienestar anunciados para el próximo año.

En su discurso, el agua ocupó un lugar especial con el inicio de los trabajos de la desaladora Tijuana-Rosarito, decisión de enorme calado para una zona costa que necesita nuevas fuentes de abastecimiento y que se suma al saneamiento del Río Tijuana, el Viaducto Elevado, las más de 80 mil viviendas proyectadas y el Plan de Justicia para Trabajadores Agrícolas de San Quintín.

Algunas de estos programas y obras tienen antecedentes en el sexenio anterior y otras han sido acompañadas por el gobierno de Marina del Pilar Avila Olmeda, aunque corresponde ahora a Sheinbaum darles continuidad, sumar nuevos proyectos y asumir la responsabilidad de llevar esa agenda hacia una nueva etapa.

La dimensión política de la visita también pudo advertirse alrededor de la presidenta, acompañada por Marina del Pilar, el alcalde Ismael Burgueño, presidentes municipales, legisladores locales y federales y buena parte del morenismo bajacaliforniano, incluida Julieta Ramírez Padilla, recién nombrada coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.

Después de semanas de movimientos internos, el encuentro permitió ver a un movimiento nuevamente reunido alrededor de Sheinbaum, sin que la política partidista terminara desplazando el motivo central de su presencia en Tijuana, que era rendir cuentas.

Ortega y Gasset escribió que “yo soy yo y mi circunstancia”, una frase que ayuda a entender el momento de Sheinbaum, quien recibió una circunstancia política favorable en Baja California y está convirtiéndola en capacidad de gobierno, aprovechando la coordinación con Estado y los municipios para empujar proyectos cuya importancia se medirá en la vida cotidiana de la región.

Pero lo más importante, es que también supo leer el lugar donde estaba parada, porque hablar en Tijuana de soberanía, migración y trabajadores mexicanos adquiere otro peso cuando Estados Unidos comienza apenas unos kilómetros adelante y cuando buena parte de la ciudad vive diariamente esa relación fronteriza.

Por eso, su mensaje encontró ahí una conexión natural con una población que respondió a su presencia y con una región que ocupa un lugar estratégico para el país.

México tiene una presidenta que llegó con resultados y proyectos para Baja California, dejando una señal bastante clara de que la frontera norte ocupa un lugar central dentro de su proyecto de gobierno.
Marina del Pilar abre la puerta a 2500 jóvenes para su primer empleo
Cuando uno se encuentra estudiando en la universidad, además de soñar con título y buenas calificaciones, es muy normal tener esos pensamientos acerca de cómo se enfrenta el mundo y sobre todo, hacia dónde nos llevará el trabajo.

Desgraciadamente, el mundo laboral suele recibir a los jóvenes con una paradoja bastante menos romántica.

Para conseguir experiencia les piden experiencia, siendo un pequeño absurdo que ha dejado a generaciones enteras tocando puertas con un currículum todavía flaco, mientras descubren que entre terminar una carrera y comenzar una vida profesional existe un territorio donde nadie explica muy bien cómo cruzar.

Por eso tienen sentido las más de 2,500 vacantes que se acercaron a jóvenes de Baja California en las ferias de empleo de Mexicali y Tijuana.

Más de 70 empresas participaron con plazas en manufactura, comercio, logística, servicios y tecnología, y particularmente acertado resulta haber llevado una de estas jornadas hasta la UABC.

Si durante años hemos repetido que universidad y sector productivo necesitan hablarse, lo razonable es comenzar por sentarlos frente a frente.

La política laboral impulsada por el gobierno de Marina del Pilar Ávila tiene ahí una oportunidad que vale más que las cifras propias.

Un joven que encuentra empleo formal comienza a cotizar, obtiene seguridad social, conoce sus derechos y adquiere experiencia.

Parece poca cosa hasta que recordamos cuántas historias laborales empiezan exactamente al revés, trabajando sin contrato, sin prestaciones y bajo la eterna promesa de que más adelante llegará algo mejor.

Aunque una feria tampoco hace milagros, es interesante conocer estas propuestas y conocer cuántos de esos encuentros terminaron en contrataciones y, todavía más importante, qué ocurrió después con esos jóvenes.

Pero lo que sí debemos de apuntalar, es que detrás de estas jornadas existe algo que las estadísticas difícilmente alcanzan a contar.

Alguien llegó con una carpeta bajo el brazo, quizá con su primer currículum, algunos nervios y muy poca experiencia que presumir, y encontró una empresa dispuesta a escucharlo.

Por ello, las grandes políticas públicas suelen medirse en miles. Para quien busca su primera oportunidad, basta una puerta que finalmente se abra.
La ciencia de Sheinbaum frente al rey
Entre varias de sus acciones, una muy buena debe estar haciendo Claudia Sheinbaum, porque desde Buckingham no le han escrito únicamente para felicitar a México por su Independencia, sino para hablarle de uno de los asuntos que conoce desde mucho antes de aprender los códigos del poder.

El rey Carlos III escogió el cambio climático, territorio nada accidental para un monarca que lleva medio siglo cargando esa bandera y tampoco para una presidenta que llegó a la política después de pasar por las aulas, la investigación energética y los trabajos del IPCC.

Como se sabe, la diplomacia es un oficio donde hasta los afectos llevan protocolo y donde una carta rara vez significa exactamente lo que algunos titulares quieren hacerle confesar.

Carlos III pudo escribir sobre comercio, amistad bilateral, prosperidad o cualquiera de esas palabras de porcelana que sobreviven intactas a todas las recepciones diplomáticas.

Pero eligió hablar del planeta precisamente con una científica convertida en jefa de Estado.

Bien dicen que la coincidencia tiene peso.

Y quizá allí aparezca una de las fortalezas menos vistosas de Sheinbaum.

La formación científica de Claudia estaba ahí cuando todavía no existía Morena y nadie imaginaba su nombre sobre la puerta de Palacio Nacional.

“Lo que sabemos es una gota; lo que ignoramos es un océano”, suele atribuirse a Newton.

Así que en tiempos donde la política internacional está poblada de certezas gritadas, quizá saber de qué se habla ya sea una ventaja considerable.

Carlos III llegó al trono por la larga aritmética de la sangre; Sheinbaum llegó a Palacio después de una trayectoria que antes pasó por laboratorios, aulas y publicaciones científicas.

En algún punto de caminos tan distintos apareció un lenguaje común, como lo es el clima, conversación donde los títulos nobiliarios y los cargos públicos sirven bastante menos que conocer el problema.

Por eso la carta vale más leída entre líneas, donde Carlos III no necesitó elogiar las credenciales científicas de Sheinbaum.

Bastó con escoger el tema y saber quién estaba del otro lado.
Sheinbaum y el peso de la historia
El Grito de Independencia tiene una dificultad política particular, más allá de pararse frente a cientos de miles de mexicanos que están en un estado eufórico por celebrar al país.

El Grito es una ceremonia tan arraigada en la memoria mexicana que cualquier presidente puede encabezarlo, pero resulta mucho más difícil imprimirle una identidad sin apropiarse de algo que pertenece al país.

Claudia Sheinbaum transitó por esa línea durante las celebraciones del 15 y 16 de septiembre.

La presidenta conservó el ritual reconocible de Palacio Nacional, pero introdujo elementos suficientes para dejar una lectura propia de la historia y, al mismo tiempo, del México que su gobierno quiere representar.

La arenga fue el centro de todo, y junto a Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz, Leona Vicario, Vicente Guerrero, Gertrudis Bocanegra y Guadalupe Victoria apareció Antonia Nava, “La Generala”.

Después vinieron los pueblos indígenas y afromexicanos, los migrantes, la dignidad, la libertad, la igualdad, la justicia y la democracia.

Los nombres que un presidente incorpora o retira del Grito nunca son políticamente neutros, y constituyen una selección de la memoria nacional, pero Sheinbaum amplió esa selección histórica colocando a las mujeres y a grupos tradicionalmente relegados del relato oficial en un espacio de enorme exposición simbólica.

En cuanto a la puesta en escena, ésta la acompañó sin intención sin desplazar la fiesta, con una escolta integrada por mujeres que le entregó la Bandera Nacional, mientras que representantes de pueblos originarios, afromexicanos y migrantes participaron por primera vez en la conducción de la ceremonia.

A su vez, Intocable y los demás artistas hicieron del Zócalo lo que también debe ser cada 15 de septiembre, con una plaza popular.

Y es ahí donde estuvo probablemente uno de los mejores equilibrios de la noche, donde el Palacio conservó la solemnidad y abajo estaba la calle, la música, la pirotecnia y esa mezcla inevitable de ceremonia republicana y verbena nacional.

En cuanto al desfile del día siguiente, Sheinbaum habló de un México que “no se doblega, no se arrodilla y nunca se vende” y sostuvo que el país jamás será colonia ni protectorado de nadie.

Sheinbaum dejó una celebración bastante definida, dándole el peso a las mujeres en la historia, diversidad en el balcón, fiesta en la plaza y soberanía en el discurso.

Fue su manera de dar el Grito y México le reconoce y se lo aplaude.
Burgueño y la altura de miras
En el fondo, el quehacer de la política habla mucho de unidad y bastante menos de lo que cuesta ejercerla, sobre todo cuando las circunstancias no salen exactamente como se esperaban.

Ismael Burgueño llegó al desenlace del proceso de MORENA con razones para sentirse competitivo.

Durante meses, el alcalde con licencia de Tijuana estuvo en la conversación pública, con varias encuestas y estudios que llegaron a colocarlo por encima en las encuestas internas de su partido.

Llegó con fuerza propia y, cuando la decisión favoreció a Julieta para ser elegida como coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Baja California, Burgueño respondió con auténtica altura de miras, un concepto que escasea bastante en las arenas políticas.

Por ello, habría que destacar que no hubo pataleo, mensajes encriptados con jiribilla ni esa vieja costumbre de proclamar unidad mientras se afila el cuchillo. Al contrario, hubo concordia.

“Primero felicitar a nuestra compañera, ya coordinadora electa, Julieta Ramírez, porque ganó la encuesta”, dijo Burgueño.

Después llamó al cierre de filas y colocó al proyecto por encima de cualquier cargo al que pudiera aspirar.

Y eso es precisamente la altura de miras, al entender que reconocer a otro no significa empequeñecerse.

Por eso, Burgueño conserva peso propio, gobierna Tijuana y permanece como uno de los actores relevantes de MORENA en Baja California.

Sin embargo, es imposible que no aparezca el contraste incómodo.

Tras haberse tomado la decisión en la CDMX, en el entorno del proceso circuló la versión de que Eva María Vásquez habría amagado con abandonar MORENA, al no ser favorecida con la decisión.

De ser cierta, la amenaza resultaría políticamente reveladora, y sería difícil conciliar un discurso de pertenencia a un proyecto colectivo con la posibilidad de abandonar ese mismo proyecto porque la encuesta no entregó el resultado esperado.

En sí, la convicción que depende de una candidatura se parece demasiado poco a una convicción. Un partido tampoco puede convertirse en traje hecho a la medida de cada aspirante: conmigo es democrático; sin mí, deja de serlo.

El politólogo italiano Norberto Bobbio explicaba la democracia a partir de reglas que establecen quién puede tomar decisiones colectivas y bajo qué procedimientos.

Así que el verdadero examen comienza precisamente cuando esas reglas producen un resultado distinto al deseado. Ahí se distinguen la disciplina de la conveniencia, la institucionalidad del berrinche y el proyecto político de la simple aspiración personal.

Julieta Ramírez obtuvo la coordinación, pero Burgueño hizo algo políticamente más inteligente que fabricar una crisis… la reconoció, cerró filas y siguió caminando.

No se hizo pequeño para que Julieta creciera, simplemente entendió que tener altura de miras significa mirar más allá del siguiente cargo.
La triste y lamentable oposición de México
Oscar Wilde escribió que “la experiencia es el nombre que damos a nuestros errores”.

Así que si damos por cierta la sentencia, Alejandro “Alito” Moreno debería poseer a estas alturas un doctorado honoris causa.

Al dirigente nacional del PRI le ha dado por convertir la política exterior en una prolongación de sus pleitos domésticos.

Viajó a Washington para denunciar lo que considera persecución política y llegó al extremo de pedir al Departamento de Estado estadounidense revisar la actuación de tres consejeros del INE, después de que la autoridad electoral ordenara retirar publicaciones suyas por posibles expresiones calumniosas.

La escena es formidable por su contradicción, con un dirigente mexicano que dice defender las instituciones nacionales acude ante una potencia extranjera para inconformarse con las decisiones de una de ellas.

Luego llegó el arranque del proceso electoral de 2027 y Alito apareció en el INE para advertir que Morena pretende “mangonear al árbitro electoral”.

La crítica al poder siempre es legítima, pero el problema comienza cuando quien la pronuncia carga una colección de controversias capaz de distraer hasta al más disciplinado de los oyentes.

Moreno enfrenta además una solicitud de desafuero relacionada con presuntas irregularidades por 83.5 millones de pesos durante su gobierno en Campeche, señalamientos que ha rechazado y atribuido a una persecución política.

Y cuando parecía difícil perfeccionar el cuadro, apareció Tlaxcala.

“Eres una vergüenza para la política de México. No mereces estar en la política. No representas a México”, le gritó un ciudadano durante una gira. Alito volteó, levantó el pulgar y respondió: “Gracias”. Pocas veces tres siglos de decadencia priista habían cabido con tanta eficiencia en una sola palabra.

Pero el PRI no está solo en esta curiosa internacionalización del agravio.

Jorge Romero y una delegación del PAN viajaron a Berlín y Bruselas para denunciar ante interlocutores europeos lo que consideran autoritarismo y penetración del narcotráfico en la política mexicana.

La gira coincidió con el arranque electoral y fue calificada incluso desde las propias filas panistas como “inútil e inoportuna”.

Y muy elitista, podrían coincidir varios.

Uno puede imaginarlos atravesando Bruselas con sus mejores prendas Ferragamo y Prada, como las lucieron en sus fotos, explicándole a Europa las desgracias nacionales mientras en México comienza una elección que se supone deberían disputar aquí, entre ciudadanos.

Decía Talleyrand que en política hay algo peor que un crimen, y es lo de un error.

La oposición mexicana parece empeñada en añadir una tercera categoría, siendo lo de hacer del error una estrategia internacional.

Pero finalmente, ellos no entienden que no entienden.


Chiapas, la prueba del poder bien ejercido de Sheinbaum
“En la vida práctica de las ideas, el poder no es más que el respeto a todas las manifestaciones de la justicia”, escribió José Martí.

La frase adquiere particular sentido en Chiapas, porque pocas entidades mexicanas permiten medir con tanta crudeza para qué sirve realmente el poder cuando se ejerce desde el gobierno.

Como parte de su gira nacional de rendición de cuentas, a la presidenta Claudia Sheinbaum le correspondió acudir a dicho Estado, donde presentó avances de su administración en educación, infraestructura, vivienda, salud, programas sociales y seguridad, en una entidad que durante décadas acumuló rezagos profundos y administraciones incapaces de modificar de fondo sus condiciones sociales.

El desafío sigue siendo enorme, y la realidad es que dos años no bastan para revertir problemas construidos durante generaciones, pero existen resultados que permiten medir hacia dónde se mueve la política federal.

En educación, la Beca Rita Cetina beneficia, de acuerdo con las cifras presentadas por el gobierno federal, a 322 mil estudiantes de primaria y 267 mil de secundaria, mientras otros 190 mil jóvenes de preparatoria reciben la Beca Benito Juárez.

A ello se suma la ampliación de la Universidad Nacional Rosario Castellanos en Comitán para incorporar una Facultad de Medicina.

La infraestructura constituye otro eje. El Tren Interoceánico registra un avance de 94 por ciento hacia Ciudad Hidalgo, mientras avanzan la carretera Palenque-Ocosingo, caminos artesanales, la modernización de Puerto Chiapas y la consolidación del Tren Maya de carga. La inversión federal anunciada para la carretera Palenque-San Cristóbal alcanza ocho mil millones de pesos.

En vivienda, la Federación proyecta 70 mil 500 casas destinadas principalmente a trabajadores que ganan menos de dos salarios mínimos. En salud avanzan el hospital de Palenque y proyectos en San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez, además de la meta de contar con mil 300 consultorios de IMSS-Bienestar antes de finalizar 2026.

La política social también ayuda a explicar la recepción favorable de Sheinbaum en el estado. Unos 500 mil adultos mayores reciben pensión, junto con 117 mil personas con discapacidad y 113 mil mujeres de entre 60 y 64 años.

En temas de seguridad, el gobierno federal reportó una reducción de 64 por ciento en homicidio doloso desde diciembre de 2024 y una disminución de 44 por ciento en delitos de alto impacto desde noviembre del mismo año.

En dos años, las autoridades reportan además 9 mil 949 detenciones, 18.6 toneladas de drogas aseguradas y mil 545 armas de fuego decomisadas.

Sheinbaum llegó a Chiapas con números que permiten hablar de avances reales en un estado que durante demasiado tiempo fue referente nacional de pobreza y abandono.

Precisamente ahí es donde la reflexión de Martí recupera todo su sentido, porque el poder encuentra legitimidad cuando se traduce en justicia concreta.

Y en Chiapas, esa medida no está en la retórica, sino en la capacidad de convertir decisiones públicas en seguridad, educación, salud, caminos y oportunidades para quienes durante generaciones recibieron menos.
MORENA eleva el filtro para sus candidatos en 2027
La palabra más importante pronunciada por Ariadna Montiel rumbo a 2027 no fue elección, soberanía… ni siquiera MORENA.

La palabra fue honorabilidad. Si, una palabra sencilla de pronunciar en un discurso político, pero extraordinariamente difícil de sostener cuando comienzan las candidaturas, las alianzas, las encuestas y las negociaciones por espacios de poder.

Al advertir que MORENA garantizará que sus representantes sean “hombres y mujeres honorables”, su presidenta nacional colocó públicamente una vara que inevitablemente terminará utilizándose para medir al propio partido.

Y eso puede resultar mucho más trascendente que cualquier declaración contra sus adversarios.

Entendemos que la honorabilidad no debería acreditarse únicamente con popularidad, militancia o posibilidades de ganar una elección.

Básicamente supone revisar trayectorias, comportamientos públicos, congruencia, patrimonio, antecedentes y, especialmente, la confianza que una persona puede inspirar cuando recibe poder.

Montiel fue todavía más lejos al vincular esa selección con la soberanía nacional y respaldar el planteamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum de que quienes encabecen candidaturas tengan una definición clara “con la patria”.

Y de manera precisa, el mensaje adquiere mayor dinámica, al estar México en un momento en que enfrenta presiones externas y una relación particularmente compleja con Estados Unidos.

Las elecciones se ganan con votos, estructura y candidatos competitivos, pero la confianza ciudadana se construye con algo bastante más difícil de fabricar.

Así que si MORENA convierte realmente la honorabilidad en requisito, habrá elevado el costo político de entregar una candidatura a quien no pueda sostenerla.

Ariadna Montiel ya puso la palabra sobre la mesa, ahora hay que ver qué político es el que la sostiene.
México no será moneda electoral… Sheinbaum pone límites a Washington
Hay un dicho en la política que dice que en la política exterior, las palabras pesan tanto como las decisiones, sobre todo cuando provienen de dos países obligados por la geografía, el comercio y la seguridad a entenderse.

No es novedad que México y Estados Unidos pueden tener diferencias, exigirse resultados y defender intereses propios, pero existe un punto en el que la cooperación encuentra sus límites.

Por eso hay una frase que resume bien el momento entre Claudia Sheinbaum y Washington: “Hay fronteras que se cruzan con acuerdos y otras que, cuando se cruzan de más, dejan de ser cooperación y se convierten en invasión”.

La presidenta Sheinbaum entendió que la respuesta a Marco Rubio debía darse desde delimitación política precisa.

Frente a las críticas del secretario de Estado estadounidense, que consideró insuficientes las acciones mexicanas contra los cárteles y dejó abierta la posibilidad de que Washington enfrente esa amenaza “de una forma u otra”, la presidenta optó por colocar el tema en un terreno que México conoce bien.

Los cárteles siguen representando una amenaza real y profunda, y cualquier análisis serio tendría que reconocer que México enfrenta todavía enormes desafíos en seguridad.

La diferencia está en otra parte, por eso, cuando un funcionario estadounidense convierte ese diagnóstico en una advertencia abierta, el debate deja de ser solamente técnico y empieza a tocar un espacio político más sensible, especialmente en medio de una contienda electoral en Estados Unidos.

Sheinbaum leyó ese panorama y respondió con una idea sencilla pero firme, en la que México no debe convertirse en herramienta de campaña.

Su postura tuvo además un elemento relevante, porque no cerró la puerta a la cooperación ni intentó minimizar las responsabilidades mexicanas, sino que colocó sobre la mesa las obligaciones compartidas.

Estados Unidos no puede exigir resultados contra el narcotráfico sin asumir también el peso de su consumo interno, el flujo de dinero y el tráfico de armas que terminan fortaleciendo a las mismas organizaciones criminales que denuncia.

Ahí está la parte más sólida de su posición, donde defender la soberanía no significa evadir fallas propias, pero cooperar tampoco implica aceptar subordinación ni permitir que la relación bilateral se construya únicamente desde la presión.

La presidenta consiguió algo difícil en la relación con Washington, al marcar territorio sin romper el diálogo.

Estados Unidos tendrá sus elecciones y sus discursos, pero México tendrá que seguir resolviendo sus problemas..

Sin embargo, lo que no debería estar en discusión es que la cooperación puede ser compartida, pero la soberanía no se negocia.