WASHINGTON, Estados Unidos.— La expansión de la vigilancia tecnológica en la frontera con México también alcanza espacios donde transcurre la vida cotidiana: viviendas, escuelas y parques. Según una investigación de The New York Times, más de un millón de habitantes de comunidades fronterizas se encuentran bajo la cobertura directa de torres equipadas con inteligencia artificial.
El gobierno de Donald Trump impulsa el crecimiento de esta red, descrita como un “muro inteligente”, mediante estructuras que combinan radares, sensores y cámaras de alta resolución. Los equipos pueden detectar movimientos a larga distancia y analizar imágenes de manera automatizada, sin que una persona deba supervisarlas permanentemente.
De acuerdo con el reporte, unas 350 torres con estas capacidades ya funcionan en distintos puntos de la frontera. Su alcance comprende tanto áreas desérticas y remotas como sectores urbanos de California, Arizona, Nuevo México y Texas. Otros millones de personas se encuentran dentro del radio de sistemas de cámaras anteriores que las autoridades prevén modernizar.
La ampliación contempla más de mil 500 millones de dólares para instalar aproximadamente mil 500 nuevas torres con inteligencia artificial. Los planes también incluyen sectores de la frontera con Canadá y zonas costeras, entre ellas Puerto Rico. La mayor parte de la infraestructura tecnológica ha sido desarrollada por Anduril, una empresa de defensa especializada en sistemas autónomos.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) defiende el uso de estas herramientas para reforzar la seguridad y proteger a sus agentes. Según la dependencia, la vigilancia automatizada permite identificar con mayor rapidez cruces irregulares, actividades vinculadas con el tráfico de drogas y otras posibles amenazas en un territorio más amplio.