De acuerdo con especialistas, los machos de la araña Joro miden aproximadamente 0.25 pulgadas y presentan un color marrón, mientras que las hembras pueden alcanzar alrededor de 1.25 pulgadas y destacan por su tonalidad amarilla. Además, las telarañas que construyen las hembras pueden extenderse varios metros, lo que facilita su identificación. Este arácnido fue detectado por primera vez en Estados Unidos en 2014, en el estado de Georgia, y desde entonces se ha vuelto común en la región de los Apalaches y otras áreas del sur. Incluso, la Facultad de Ciencias Agrícolas y Ambientales de la Universidad de Georgia y la Escuela Warnell de Silvicultura y Recursos Naturales habilitaron un sitio web para dar seguimiento a los avistamientos.
Expertos señalan que la dispersión de estas arañas ocurre mediante un proceso conocido como “globo”, en el que liberan hilos de seda que se adhieren al viento, permitiéndoles desplazarse largas distancias y dando la impresión de que vuelan. A pesar de su tamaño y de la alarma generada por su presencia, especialistas en vida silvestre aseguran que no representan un peligro significativo para las personas, ya que no son agresivas y su veneno es considerado de bajo impacto para los humanos.