Miércoles 23 de septiembre de 2026
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La manzana que Eva no mordió
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La manzana que Eva no mordió

la manzana terminó en manos de Julieta Ramírez. Y parece que a Evangelina Moreno todavía no se le pasa el sabor amargo

A Eva le gustaba la manzana. Y esta vez la quería completa, porque detrás de esa fruta estaba la coordinación estatal de Morena en Baja California, el paso que podía colocarla en la posición privilegiada rumbo a la definición de la candidatura a la gubernatura.

Pero la manzana terminó en manos de Julieta Ramírez. Y parece que a Evangelina Moreno todavía no se le pasa el sabor amargo.

Primero fueron las caras durante el discurso de Julieta. Después vino el detalle de no darle ni la mano, mientras el resto de los participantes reconocía el resultado y comenzaba a hablar de unidad. Ahora, la inconformidad ya llegó hasta el Tribunal Electoral.

Moreno impugnó la designación de Julieta y cuestionó distintos aspectos del proceso interno, entre ellos la encuesta, su metodología, la publicación de los resultados y su exclusión de la medición final. El asunto ya está en manos del Tribunal, que tendrá que determinar si sus argumentos tienen sustento jurídico.

Pero para participar en el proceso, Evangelina firmó una carta compromiso en la que aceptaba las reglas de la convocatoria y los resultados del proceso. También aceptó los criterios de paridad y las condiciones que Morena estableció para definir a quien encabezaría la coordinación.

Es decir, antes de saber quién se quedaría con la manzana, las reglas ya estaban sobre la mesa.

Y Evangelina las aceptó. La propia convocatoria establecía además que las personas aspirantes no podían realizar acusaciones públicas contra Morena, sus órganos de dirección u otros contendientes, y contemplaba sanciones en caso de incumplir con esas disposiciones.

A eso se suma el llamado a la unidad que ha hecho Claudia Sheinbaum dentro de Morena. Por eso, la actitud de Evangelina termina siendo un reto directo a esa instrucción. En un movimiento que busca mantenerse fuerte y cohesionado, los desencuentros públicos entre quienes participaron por una misma posición pueden terminar debilitando justamente esa unidad que la dirigencia ha pedido cuidar.

Por eso resulta cuando menos curioso que, después de conocer el resultado, el mismo proceso que aceptó al registrarse ahora sea objeto de una impugnación.

Y claro que Evangelina tiene derecho a acudir al Tribunal. Si considera que hubo irregularidades, puede defender su posición y serán los magistrados quienes determinen qué procede.

El asunto jurídico tendrá su propio camino.

El asunto político es otro. Evangelina no estaba compitiendo por una dirigencia de colonia. Buscó encabezar el proyecto de Morena rumbo a la gubernatura de Baja California y, con esa aspiración, también tendría que venir una forma distinta de asumir una derrota.

Porque hacer caras cuando anuncian a la ganadora, negarle la mano y después cuestionar el proceso que previamente aceptaste no es precisamente la imagen de unidad que Morena ha venido promoviendo.

La manzana ya cambió de manos quiera Eva o no.

Redacción
Redacción Columnista

Columnista de BCTneus