Sin embargo, el balance de ventas entre los comerciantes ambulantes dejó una constante clara: las piezas que representan al exmandatario tabasqueño continúan encabezando la demanda frente a las de la actual titular del Ejecutivo.
El contraste entre la coyuntura macroeconómica y la dinámica del comercio informal ilustra el peso de las marcas políticas en la plaza pública. Mientras la administración saluda la expansión del ecosistema manufacturero e industrial de la juguetera en el norte del país, en el Zócalo capitalino la militancia tradujo la estética del bloque de plástico en el nuevo accesorio de colección.
Para los vendedores, la preferencia del público no responde a una lectura compleja, sino a la inercia del mercado. A pesar de que el protocolo oficial ponía en el centro la gestión de la presidenta Sheinbaum, la figura del fundador del movimiento conserva una rentabilidad comercial y un valor afectivo que siguen dominando el mercado de la nostalgia partidista.