Consideró además que la ofensiva militar genera una escalada de tensiones en Medio Oriente.
El gobierno iraní sostuvo que no existen condiciones para el diálogo mientras continúen las acciones militares en la región, ya que cualquier proceso diplomático queda deslegitimado o inutilizado frente a un entorno de violencia.
Este posicionamiento se da en medio de un conflicto activo en Líbano, lo que refuerza la postura de Irán sobre la imposibilidad de avanzar en conversaciones bilaterales con Washington.
Asimismo, la declaración implica un endurecimiento del discurso iraní frente a Estados Unidos y subraya que el conflicto regional incide directamente en las relaciones entre ambos países.
Irán también dejó en claro que no habrá negociación bajo condiciones que considere presión militar indirecta, en referencia al impacto de las acciones de Israel en la región.