El incremento en los energéticos ya impacta a los consumidores estadounidenses, con un precio promedio de la gasolina regular de 4.30 dólares por galón, tras subir 27 centavos en una semana.
Este encarecimiento, sumado a aranceles y presiones inflacionarias, ha deteriorado la percepción económica, ya que la mayoría de la población considera que la economía está en condiciones regulares o malas, y más ciudadanos creen que está empeorando.
Expertos prevén que la inflación se mantendrá elevada y podría agravarse antes de mejorar, afectando el crecimiento y el empleo en un mercado laboral considerado frágil.
En el plano político, encuestas registran una caída en la popularidad del mandatario, con un índice de aprobación neto de -19. Solo el 34% de los ciudadanos confía más en los republicanos para gestionar la economía, frente al 40% que prefiere a los demócratas, lo que podría traducirse en un costo electoral en los comicios de noviembre.
A nivel global, el Banco Mundial estima que los precios de la energía aumentarán 24% en el año, mientras que en la eurozona la inflación alcanzó 3% en abril, superando por segundo mes consecutivo el objetivo del Banco Central Europeo.