De acuerdo con el artículo, los precios al consumidor en Estados Unidos aumentaron 3.8 % en abril respecto al mismo mes del año anterior, por encima del 3.3% registrado el mes previo y del 3.7 % esperado por economistas.
El dato, publicado por el Departamento de Trabajo estadounidense, representó el mayor aumento en tres años.
Uno de los factores señalados es el impacto de los aranceles al acero, originalmente planteados por Trump para frenar importaciones y estimular la producción nacional. La medida afectó a países exportadores como Canadá, México, Brasil, Corea del Sur, Alemania, China y la Unión Europea.
El efecto, sin embargo, se ha trasladado a cadenas productivas internas. El acero utilizado para fabricar latas de conserva se volvió más caro, mientras los fabricantes estadounidenses han advertido que seguirán dependiendo durante largo tiempo de suministros extranjeros, ahora encarecidos por los gravámenes.
El impacto es relevante porque una lata representa aproximadamente un tercio del precio mayorista de frutas y verduras en conserva. En marzo, estos productos costaron 5.7 % más que un año antes, muy por encima del aumento de 2 % registrado en el conjunto de alimentos consumidos en el hogar.
El encarecimiento golpea especialmente a familias que dependen de productos básicos como maíz, frijoles, frutas y verduras enlatadas. A la presión sobre los alimentos se suma el aumento de otros bienes esenciales, como vivienda, atención médica, servicios públicos y gasolina.