El Departamento de Estado estadounidense informó mediante un comunicado que la medida entró en vigor este 2 de octubre, solicitando a sus ciudadanos en el extranjero no acudir a las instalaciones diplomáticas ni a los consulados, incluso en casos de asistencia de emergencia presencial. Por su parte, la embajadora de Australia en Brasilia, Sophie Davies, confirmó el cierre de su legación bajo el mismo argumento y exhortó a la población australiana a mantenerse alejada de los edificios diplomáticos estadounidenses.
Aunque las autoridades locales de la capital han descartado riesgos inmediatos, versiones extraoficiales señalan que la decisión consular podría responder a una posible amenaza de seguridad en Brasilia, un escenario que se desarrolla en un clima político de alta polarización.
La suspensión diplomática coincide con el cierre de campañas de cara a la jornada electoral del próximo domingo, donde los brasileños elegirán presidente en un proceso marcado por el contraste entre el actual mandatario izquierdista, Luiz Inácio Lula da Silva, y el sector ultraderechista encabezado por Flávio Bolsonaro.
En semanas previas, el gobierno de Lula ha denunciado públicamente presuntas injerencias extranjeras y tensiones diplomáticas derivadas de políticas arancelarias y señalamientos de intromisión internacional. Asimismo, reportes de inteligencia brasileña alertaron recientemente a delegaciones europeas sobre presiones externas de potencias globales en el proceso electoral.
Hasta el momento, los gobiernos de Washington y Canberra no han indicado cuándo se restablecerán de manera regular las actividades en sus misiones diplomáticas, mientras las fuerzas de seguridad locales mantienen un monitoreo especial ante el proceso de votación del fin de semana.