El medio independiente ruso Astra identificó la instalación afectada como la terminal Yug Rusi, dedicada al almacenamiento y bombeo de combustible. Por su parte, el gobernador de Rostov, Yuri Slusar, informó que durante el ataque “resultó dañado un puente ferroviario”.
“Se detuvo el tránsito de trenes en ambas direcciones. Se verifica la información sobre posibles víctimas. Los servicios de emergencias trabajan en el lugar de los hechos”, publicó el funcionario en la plataforma de mensajería MAX. Posteriormente, reportó seis personas heridas y daños en edificios y casas particulares. También informó de un incendio en un inmueble en construcción en Bataisk.
Los reportes sobre la jornada incluyeron ataques contra dos buques en el mar de Azov, sin víctimas notificadas. Las autoridades rusas señalaron, además, que más de cien drones fueron derribados durante la noche.
El ataque coincidió con el anuncio energético realizado por Trump el viernes 9 de octubre. En Truth Social, el presidente estadounidense afirmó que sostuvo “una conversación sumamente exitosa” con Putin y que acordaron incrementar las entregas de combustible para intentar reducir los precios del diésel.
“Rusia suministrará de inmediato más de 300.000 toneladas de combustible diésel a los mercados estadounidense y mundial; otras 500.000 toneladas durante el mes de noviembre y 1.000.000 de toneladas inmediatamente después”, escribió Trump. Su administración también autorizó temporalmente operaciones con diésel ruso que estaban sujetas a sanciones.
El pacto fue cuestionado por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien lo calificó de “injusto” e “impropio de un aliado”. La controversia se produce mientras Trump exige a Kiev detener los ataques contra refinerías rusas, con el argumento de que afectan el precio internacional del combustible.