Casi veinte años separan la llegada de Jorge Ramos a la Presidencia Municipal de Tijuana de la encuesta que MORENA acaba de realizar para definir su coordinación estatal en Baja California.
En ese tiempo cambió prácticamente todo el tablero político del estado, el PAN perdió la hegemonía que mantuvo durante décadas, MORENA se convirtió en la principal fuerza electoral, surgieron nuevos liderazgos y varios protagonistas de aquellos años fueron quedándose en el camino. El nombre de Ramos, sin embargo, permaneció.
El Comité Ejecutivo Nacional de MORENA presentó este 29 de septiembre los resultados pormenorizados de las encuestas aplicadas en las 17 entidades que tendrán elección de gubernatura en 2027. Como sabemos, Julieta Ramírez obtuvo la coordinación en Baja California, pero sí hay algo que llama la atención, es que entre las cifras publicadas, apareció un dato que merece una lectura particular.
Entre los hombres, Ismael Burgueño registró 49.88 por ciento de conocimiento y Jorge Ramos apareció enseguida con 45.85 por ciento. Más abajo quedaron Armando Ayala, con 25.50 por ciento, y Fernando Castro Trenti, con 19.32 por ciento.
La cifra de Ramos adquiere otra dimensión por las condiciones en las que llega a ella. Actualmente es diputado local por el Partido Verde, pero no ocupa una posición con la exposición cotidiana de una alcaldía, una senaduría o una responsabilidad ejecutiva estatal. Tampoco tiene en Mexicali o Ensenada la presencia que ha construido en Tijuana. Aun así, prácticamente 46 de cada 100 personas consultadas dijeron conocerlo.
Sun Tzu escribió en El arte de la guerra que los buenos guerreros primero se colocaban en una posición en la que no podían ser derrotados y después esperaban la oportunidad.
Salvando las distancias entre la guerra y la política, la idea encuentra acomodo en una trayectoria que ha sabido conservar territorio aun cuando los reflectores apuntan hacia otros sitios. Ramos no necesita estar todos los días en el centro de la conversación pública para seguir formando parte de ella.
Dicho de manera mucho menos solemne, el que tuvo, retuvo. Y quizá ahí se encuentre la parte políticamente más interesante del resultado.
Para cualquier partido, contar entre sus filas con alguien que no requiere una presentación permanente ante el electorado representa un activo, y en el caso de Ramos, ese reconocimiento tampoco parece depender exclusivamente de la coyuntura actual, pues viene de una relación política construida durante años y que todavía conserva alcance estatal.
Montserrat Caballero concluyó su administración municipal apenas en 2024 y registró 41.76 por ciento de conocimiento, cuatro puntos debajo de Ramos. Precisamente por eso resulta significativo, uno de los activos de Ramos parece encontrarse en la resistencia de su nombre al desgaste del tiempo.
Ese es el efecto Jorge Ramos que deja al descubierto la medición. No solamente haber alcanzado 45.85 por ciento, sino hacerlo casi dos décadas después de haber iniciado la etapa que lo colocó en el primer plano de la política tijuanense.
Sí, dejó la Presidencia Municipal hace más de tres lustros y está próximo a cumplir veinte años desde que llegó a ella, pero la encuesta de MORENA acaba de demostrar algo bastante más difícil de conseguir que un reflector momentáneo, después de todo ese tiempo, su nombre todavía provoca reconocimiento en casi la mitad de los bajacalifornianos consultados.